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| 11/2/2013 12:00:00 AM

Por una letra, pasajera llegó a otro destino

Un malentendido en el nombre de la ciudad hacia la que se dirigía Lemanda Kingdon, la llevó a otro continente.

Kingdon, viuda de 62 años, de Plymouth (Inglaterra), quería cumplir el sueño de su vida. Conocer el Palacio de la Alhambra en Granada, España. Sin embargo fue embarcada hacia Grenada, una isla del Caribe, según informó el diario The Week UK.

En su intento, reservó por teléfono el tiquete que la llevaría desde Londres a su destino. La agencia Avios le expidió el pasaje de la aerolínea British Airways, pero a Lemanda nunca se le ocurrió mirarlo. Llegó el día del tan esperado viaje y se embarcó feliz, desde el aeropuerto de Gatwick, en el avión asignado.

Cuando la viajera llevaba dos horas en el aire a 30.000 pies, brindó con un gin tonic y le comentó a la pasajera de al lado que estaba feliz de aterrizar en Granada. La vecina le contesta  que, “en este avión no lo harás  pues vamos para  Grenada”. Fue ahí cuando Kingdon se dio cuenta del garrafal error, que ella atribuyó  a una equivocación de escucha por parte de la vendedora. 

“Yo pensé  que tal vez así es como lo escriben en España, porque a veces  los países extranjeros y otros lugares se escriben de manera diferente”, comentó  la pasajera, a quien lo que más le preocupaba era que en el aeropuerto de su destino la estaba esperando un taxi.

Como el avión hacía escala en Santa Lucía, otra isla del Caribeña, los tripulantes le permitieron a la señora Kingdon descender en el aeropuerto. Pasó la noche en un hotel y regresó al día siguiente a Londres, para embarcarse finalmente hacia España. 

Lo que debió ser un viaje de apenas dos horas, se convirtió en uno de más de 10, sin contar con las 4000 millas de más que le tocó recorrer, con respecto a la distancia inicial del trayecto Londres-Granada. La señora Kingdon atravesó el océano Atlántico y terminó  en otro continente.

Lemanda, quien superó varias pruebas, entre ellas la viudez y  el cáncer, luego de ser intervenida quirúrgicamente y seguir varias quimioterapias, no guarda ningún rencor con la vendedora, a quien le atribuye sin embargo el error. “Yo dije Granada y no Grenada”, afirma Lemanda.

Además de haber cumplido por fin su meta de conocer el Palacio de la Alhambra, después de realizar la maratónica vuelta aérea, la abuela podrá viajar en el 2014 a Nueva Zelandia, otra de las prioridades de su “lista de deseos”. La agencia Avios     además de reembolsarle el valor de los tiquetes, le obsequió puntos convertibles en millas, como recompensa por el error cometido, al haber confundido una “a” con una “e”.
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