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| 11/25/1996 12:00:00 AM

PATRIOTAS DE VERDAD

La muerte de Tom Quinn ha llamado la atención sobre el hecho de que los extranjeros quieren más a Colombia que los propios colombianos.

En un absurdo accidente de tránsito ocurrido en el puente de la calle 92 con autopista norte de Bogotá perdió la vida hace unos días el periodista estadounidense Tom Quinn junto con su esposa, la colombiana Zulma Deniss Reyes. La trágica desaparición de la pareja conmovió al país. En los numerosos escritos que se publicaron tras la muerte de Quinn llama la atención su gran amor por Colombia, país al que por razones de su profesión conoció más que cualquiera. Sus hijas relatan que lo recorrió palmo a palmo y que su espíritu aventurero lo llevó a visitar hasta los rincones más apartados del territorio nacional. Como periodista, Quinn hubiera podido vivir en cualquier ciudad de Estados Unidos o del mundo; sin embargo siempre prefirió a Colombia, donde permaneció por espacio de 30 años.Pero el fenómeno de Tom Quinn no es aislado. Algunos extranjeros que viven acá han demostrado ser más patriotas que los propios colombianos. Eso, a pesar de que pocos países cuentan con un sentido de la patria tan escaso como el que se aprecia en Colombia, parecen no sentir su propia historia en la forma entrañable y emotiva en que se puede escuchar en boca de un cubano o un mexicano la saga de su revolución. Lo único que se les oye a los colombianos acerca del país son quejas sobre su alcalde, sobre el tráfico, sobre el caos, sobre la violencia y la corrupción. Y sin embargo estos personajes, que nacieron en lugares considerados el centro de la civilización y llegaron a Colombia por alguna circunstancia de la vida, la consideran el paraíso terrenal. Algunos llegaron huyendo de la guerra, otros por amor o para buscar nuevas oportunidades, pero todos se quedaron. Y en esa decisión hay solamente un elemento en común: consideran que, a pesar de todos los problemas, este país sigue siendo el mejor vividero del mundo. nn A pesar de los problemas del país, ellos lo consideran el mejor vividero del mundoTom Quinn: feliz, como los gatosHace un mes, a raíz de un reportaje publicado en Lecturas Dominicales de El Tiempo, Tom Quinn escribió sobre su amor por Colombia. SEMANA reproduce algunos apartes:"Quizás porque, como periodista me ha tocado penetrar en su vivencia e historia fabulosamente drástica, una colombianidad más completa he descubierto: su humanidad alegre y triste, sus complejos tiernos, el humor, música, poesía, su astucia y terquedad, la previsión conservadora hacia el cambio, la pasión de creencias, el sagrado corazón que los ampara y el corazón oscuro que los desampara.(...)"Así que conozco el bien y el mal de este país, desde el Palacio presidencial hasta la cárcel Modelo, desde la residencia del embajador estadounidense Frechette hasta los escondites de los jefes mafiosos, desde las mansiones del Chicó hasta las chozas del Chocó. Y vivo feliz. Quiero a mi patria California, pero les aseguro que no hay nada como mi segunda patria, Colombia. Pero para vivir bien aquí uno tiene que ser malicioso e idealista y saber, como los gatos, caer de pie. Y tener sentido del humor".Jean Claude Bessudo: fenómeno del turismoLlegó al país en 1960. Luego de terminar sus estudios, su tío Víctor Bessudo le dió la oportunidad de trabajar en su agencia de viajes, Aviatur, que entonces era una empresa pequeña. Quince años después tiene más de mil empleados. Desde entonces se ha convertido en el mayor adorador de Colombia. Hace unos años su esposa Danielle se nacionalizó y la pareja se ha convertido en una de las más populares de la sociedad colombiana. Todo esto es paradójico porque, por ser el agente de viajes más grande del país, Jean Claude Bessudo podría vivir en cualquier lugar del mundo, pero él prefiere su casa en las islas del Rosario y su residencia en Bogotá. "Con los años me he adaptado a la gente y a sus costumbres. Nunca me he aburrido. En parte, porque el mismo desorden y la capacidad de improvisación que hay en Colombia son un estilo de vida muy estimulante y atractivo". Hans Ungar: Librero realizadoDesembarcó en Colombia hace 58 años, cuando Alemania anexó a su país, Austria. A los tres días de haber llegado consiguió empleo como secretario privado de un banquero inglés. Pero su verdadera pasión eran los libros, así que 10 años después buscó trabajo en ese campo. Empezó como dependiente en una pequeña librería inglesa. A los pocos años el dueño murió y la viuda le propuso comprar el lugar. Como no tenía los recursos, trabajó como administrador durante varios años y poco a poco pudo adquirir el local. En 1948 se convirtió en el dueño de la Librería Central, al frente de la cual ha estado junto con su esposa Lily Bleirer. A pesar de haber tenido algunas oportunidades, esta pareja de austríacos nunca ha pensado en regresar a su país de origen. "El calor humano que encontré en esta ciudad no existe en Austria y las amistades que he hecho son demasiado importantes como para abandonarlas. Todos los años pasamos vacaciones en Viena, pero la que considero mi casa es Bogotá. Estoy muy agradecido con Colombia porque aquí pude realizar mi sueño: ser librero. En Austria me hubiera tocado manejar el negocio de mis padres, que era una elegante sala de modas". Leonardo Salviatti: vino por flores y se quedóOtro personaje extranjero muy popular en la sociedad bogotana es sin duda el italiano Leonardo Salviatti. Llegó a Colombia hace más de 35 años porque vio en este país una gran oportunidad para ingresar al negocio de las flores. En poco tiempo se enamoró de Colombia, especialmente de los Llanos, de las flores y de los toros. Leonardo, un gran chef, es un fanático de la tauromaquia y con su esposa Benedetta no se pierden una corrida.A pesar de ser un hombre sencillo, discreto y descomplicado, Leonardo Salviatti proviene de una de las familias aristócratas más importantes de Florencia (Italia). Esta pareja, muy querida por la sociedad bogotana, hoy alterna sus vidas entre Bogotá y Florencia _donde se encuentran en este momento_. Allí, con su hermano Forense, Leonardo ha continuado su trabajo con las flores.Sabina de Mossali: la buena mesa italianaHace casi 50 años el chef italiano Cesare Mossali, que había manejado las cocinas de los hoteles más elegantes de Italia, Suiza y la Costa Azul, llegó para ponerse al frente del restaurante del Hotel Continental de Bogotá. A finales de los años 70 Cesare regresó a Italia, sin embargo, antes de un año estaba de regreso en Colombia. "Cesare no resistió estar lejos de Colombia", cuenta su esposa Sabina Balestrieri, quien, en 1979, abrió con su esposo el restaurante Piccolo Caffé. Dos años después él murió pero ella y sus hijos se quedaron. "Me considero colombiana de corazón. Todos los años voy a Italia de vacaciones pero nunca me alejo más de un mes porque empiezo a extrañar el calor humano de la gente y a Bogotá, una ciudad que tiene el mejor clima del mundo".Salvo Basile: una historia de amor Llegó HACE 30 AÑOS y ahora es una institución en Cartagena y un embajador del cine, pues él ha tenido que ver con toda película extranjera que se ha hecho en el país. Todo empezó en 1968 cuando Salvo Basile llegó a Cartagena con Marlon Brando y el equipo de filmación de la película Queimada, donde trabajaba como actor y asistente de dirección. El año que duró la filmación de la cinta fue tiempo suficiente para que se enamorara de una cartagenera, Jacqueline Lemaitre, y quedara flechado con La Heroica. "Siento una pasión especial por su gente y su cultura. Cada vez que viajo a Italia me enamoro más de Colombia. Mientras en Italia ya todo está hecho desde hace años, aquí se puede participar en todo el proceso creativo. Pero sin duda lo que más me gusta es que jamás me he sentido como extranjero". Dimitri Manolov: Bogotá es una notaEn 1981 dimitri Manolov recibió en su país, Bulgaria, una oferta para trabajar en Colombia. "Vi la oportunidad de salir de mi país a conocer otro mundo y respirar otro aire que estuviera fuera de los límites de la tradición europea", dice el director de la Orquesta Sinfónica de Colombia. Además encontró una coincidencia cabalística: su fecha de nacimiento es el 20 de julio. "Colombia ofrece muchas cosas fascinantes. El olor del eucalipto que 'salva' a Bogotá, el canto silencioso de los precolombinos y el esplendor de la diversidad de su naturaleza son los principales motivos para haberme enamorado de una ciudad con tanto tráfico como Bogotá".Fanny Mikey: toda una vidaElla no necesita presentación en Colombia porque se ha convertido en el motor de la actividad teatral del país. Llegó hace 35 años detrás del primer gran amor de su vida, Pedro Martínez, un argentino director de teatro con quien arribó a Cali. Aunque la relación terminó poco tiempo después y él regresó a Argentina, Fanny Mikey ya había puesto su corazón en Colombia.Si el amor por un argentino la trajo, Fanny Mikey se quedó por amor a todos los colombianos: "Lo que adoro de este país es su gente. Creo en Colombia y nunca he pensado irme porque me gustan sus paisajes y la proyección para el futuro. Los colombianos nunca tiran la toalla y a pesar de todo lo que pueda pasar siempre siguen adelante".
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