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| 1/28/2017 8:16:00 PM

La carta de un periodista español a la Corte Constitucional defendiendo la fiesta brava

Carlos Ruiz Villasuso, reconocido taurófilo, le escribió al alto tribunal sus opiniones sobre los enfrentamientos que ocurrieron cerca de la plaza de toros en Bogotá.

El periodista español Carlos Ruiz Villasuso, que ha trabajado en medios como TVE, Vía Digital y RNE, y ha sido columnista en varias revistas de España y México, le escribió una carta a la Corte Constitucional de Colombia en medio de la polémica que ha suscitado el regreso de las corridas de toros a Bogotá.

El periodista criticó los hechos violentos que empañaron la manifestación animalista que se manifestó el domingo pasado a las afueras de la plaza de toros la Santamaría. Ruiz Villasuso argumenta que es inadmisible y contradictorio que un país que está buscando la paz social recurra a la violencia para hacerse escuchar, además se cuestiona sobre los límites de la justicia en un tema tan complejo como el que se está debatiendo.

Esta es la carta completa:

Señores magistrados de la Corte Constitucional

El ser humano aprendió que solo la violencia nos destierra de sabernos  hombres y mujeres.  Por esa razón están usted y su país tratando de tomar el timón de un barco que navego al pairo de tanta violencia, de tanta muerte y de tanta ignominia. Desde Europa y desde España miramos con ojos de corazón abierto todo lo que en su país se está decidiendo. Les tocó vivir este momento. Tenemos confianza en su talento de seres humanos justos

Por esta razón y deseo es que me atrevo a decirles que no pueden, en justicia, presentar a la sociedad colombiana un debate que no existe socialmente. Un debate sobre el buen trato animal y la tauromaquia es inexistente y, lo que es peor , es un debate en el que una de las dos partes acude manchado de esa mancha que los colombianos tratan de borrar de su pasado y presente : la violencia

Hemos asistido a la persecución más cruel que un ser humano pueda soportar al contemplar cómo un ciudadano que ejercía un derecho restituido por esa Corte, no lo podía ejercer libremente. Les pregunto: ¿cómo es posible haber creíble un cambio en Colombia hacia La Paz si esto es permitido?  Les pregunto: ¿cómo es posible que hayan elegido una abstracción de esa violencia cuando quien la alienta y la fomenta acude a ustedes para pedir amparo a sus ideas?  Les pregunto como jueces: ¿qué sucede cuando una parte llega a pedir derechos supuestos frente a otra parte, cuando aún se escuchan los ecos de las violencias de quienes exigen sus derechos?  ¿Qué parte puede pedir derechos frente a otra parte ante una máxima Corte, cuando ella viola los derechos que esa misma Corte ha ordenado sean regresados?

Ustedes no son solo Corte Constitucional. Los tiempos históricos les han dado el honor de formar parte vital de la lucha por Colombia, de la lucha por la tolerancia, la lucha por la igualdad de derecho,  la del respeto a hombres y mujeres sea cual sea su religión, raza, riqueza o pobreza, afición o aflicción. Incluso la de ser filotaurino  

Para ser creíble, la ley y el derecho no pueden aceptar la Victoria de la violencia. Y una parte que hoy les exige derechos para si, llega ante ustedes tras haber violentado el derecho de puros ciudadanos. Y no me acusen ustedes de unir dos asuntos que no lo están. No es cierto. Son  causa efecto  de una misma estrategia que usa al mismo tiempo la violencia que la otra parte no usa y los tribunales de justicia  Ustedes no pueden permitir la doble moral que ensucia a la justicia

Para ser justo, un juez jamás puede ser juez que juzgue sin la libertad idéntica de las dos partes que entran en lo juzgado.  Y ustedes saben que una de las dos partes no es libre. Que justicia comienza a ser injusta cuando alguien acude a reclamarla para si,  tras haber mandado a sus gentes a violentar a la otra parte.

Ustedes están en el punto de mira del mundo. Colombia está en el punto de mira de un mundo que desea y anhela  su cambio real hacia La Paz, la no violencia y la decencia. Ustedes no pueden aislarse de esa mirada. Forman parte de un momento histórico y un pedazo de ese momento les tocó el honor de jugarlo. De decidirlo.

No pueden, en justicia, decir que se aíslan de la realidad.  No pueden, en decencia histórica, tratar que el caso  que debaten sobre el mal trato sobre el animal en la tauromaquia no está  contaminado hasta los huesos por los hechos violentos y las iras inhumanas de las huestes callejeras de quienes alegan y demandan a sus señorías.  

Ningún tribunal puede aislarse de una violencia a la hora de meditar sobre un debate entre dos partes cuando una de ellas llega a la mesa de negociar habiendo violentado horas  antes a su rival en pensamiento. Ustedes no deben y no pueden obviar la realidad de un debate desigual entre un Pacífico y un violento. Y si lo hacen, el mensaje que mandan a sus ciudadanos y al mundo es que poco va a cambia en Colombia. Lanzarán  el más grande mensaje obsceno que conozca un país democrático que aspira a un cambio humano: que la violencia gana. Que el violento gana. Que la violencia sigue siendo un medio para lograr un fin.  Justo lo que Colombia trata de desterrar de su vida.

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