Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/12/19 00:00

Pero sigue siendo el rey

La desfalleciente carrera de Michael Jackson revivió en forma póstuma hasta llegar a niveles insospechados. Hoy es más famoso y querido que nunca.

El ‘rey del pop’, que murió en junio a los 50 años, ganó 13 premios Grammy durante su carrera. En la próxima entrega recibirá un gramófono póstumo por ser uno de los artistas más influyentes de todos los tiempos

Michael Jackson tenía la costumbre de compararse con Elvis Presley. Sabía que compartían la popularidad, el éxito y los millones. Pero había algo que lo angustiaba de ese paralelo: la muerte. Lisa Marie Presley, hija de Elvis y primera esposa de Jackson, publicó en su página de MySpace que alguna vez el 'rey del pop' la había mirado a los ojos y le había dicho: "Estoy asustado de terminar como él". Y su miedo se hizo realidad. Los dos murieron de repente, pero al fallecer resucitaron para el show business.

La pérdida el 25 de junio de Jackson, uno de los artistas más influyentes del siglo XX, fue sin duda uno de los sucesos más dolorosos del año. Causó tal conmoción, que más de un millón y medio de personas participaron en la rifa por una de las 17.500 boletas disponibles para asistir al homenaje póstumo en el Staples Center de Los Ángeles. Las mismas entradas se revendieron en eBay por 10.000 dólares, más de 100.000 fanáticos se agolparon alrededor del estadio y miles más lo despidieron con flores, bombas y cartas frente al portón de Neverland, su mansión con parque de diversiones.

La 'Jacksonmanía' se tomó Internet. Google colapsó por la cantidad de búsquedas cuando se supo la noticia de su deceso, Twitter registró cada hora 100.000 mensajes alusivos al cantante y en Facebook ya pasó de 800.000 a más de 10 millones de seguidores.

El furor ha sido tal, que la revista Forbes lo calificó como uno de los muertos más rentables del año, pues su patrimonio ganó más de 90 millones de dólares en cinco meses. Las fuentes principales de estas entradas fueron la venta de más de 10 millones de álbumes, los toques en radio (la semana de su fallecimiento sus canciones sonaron más de 100.000 veces sólo en Estados Unidos) y los derechos para usar su nombre. Por si fuera poco, This is it (Esto es todo), el documental que recoge los ensayos del artista para los 50 conciertos que tenía programados en Londres, recaudó más de 250 millones de dólares en taquilla.

Pero eso no es todo. El guante con brillantes con el que bailó por primera vez el famoso 'Moonwalk' se subastó por 420.000 dólares, el retrato de él que pintó Andy Warhol se vendió por más de 800.000 y hasta un perfume supuestamente basado en su ADN saldrá al mercado. Para completar, en sitios de subastas se consiguen desde máscaras contra la gripa AH1N1 con la cara de Jackson hasta supuestos cheques viejos firmados por él.

"Probablemente Jackson vale más muerto que vivo", dijo a SEMANA John Covach, autor del libro ¿Cuál es ese sonido? Una introducción al rock y su historia. "Los últimos años de su vida estuvieron plagados de escándalos que bajaron su popularidad. Ahora que no está, aquellos que manejan sus negocios pueden reconstruir su imagen sin que él se meta en el camino".

La historia del niño prodigio de Gary, Indiana, empezó cuando tenía 5 años y nacieron los Jackson Five. Hijo de un padre que lo presionaba en exceso y una testigo de Jehová demasiado protectora, Michael era la mina de oro de un grupo que situó en 1970 cuatro canciones en el número uno de las listas norteamericanas. El punto más alto de su carrera como solista llegó en 1983, año en el que lanzó Thriller, el álbum más vendido de la historia, con 110 millones de ejemplares. Y la cifra sigue creciendo.

Parte de semejante éxito, afirma Covach, se debe a que trató de vivir como en un cuento de hadas: "Mientras estuvo en la cima hubo historias pintorescas sobre su estilo de vida, su casa, sus amigos y hasta sus mascotas. Se convirtió en la noticia perfecta para las revistas, y sus seguidores amaban eso". Del artista se rumoraba que dormía en una cámara hiperbárica para mantenerse joven, que coleccionaba muñecas 'Barbie' con el torso desnudo y que gastaba 20 ó 30 millones de dólares más de lo que ganaba cada año.

Pero ni siquiera la muerte frenó los excesos alrededor del cantante. Aunque según el diario Wall Street Journal dejó 500 millones de dólares en deudas, el funeral privado, considerado por la revista Time como el más grande de la historia, costó alrededor de 1.000.000: 600.000 en la cripta, 25.000 en el ataúd bañado en oro y 35.000 en la ropa que se llevó a la tumba, entre otros gastos.

En cuanto a la siempre dudosa paternidad del artista, Debbie Rowe, madre de sus dos hijos mayores, Prince Michael I y Paris, declaró que Jackson no es el padre biológico de ellos. "Le ofrecí mi vientre. Me fecundaron como yo lo hago con mis yeguas. No era el esperma de Michael", dijo Rowe al tabloide sensacionalista News of the World.

Esta revelación revivió los antiguos rumores de la homosexualidad del cantante que Ian Halperin había publicado en la biografía no autorizada Desenmascarado: los últimos años de Michael Jackson. En ella, el periodista asegura que se escapaba en medio de la noche vestido de mujer para tener relaciones con un mesero, un aspirante a actor y un obrero. También que dejó a sus hijos 200 canciones inéditas que valen más de 100 millones de dólares.

Ante semejante herencia, al cantante le aparecieron dos hijos más desconocidos hasta ahora. El primero es Prince Michael Malachi Jet, un joven de 24 años a quien ya la justicia de Los Ángeles le negó una vez el derecho a reclamar parte del patrimonio. El segundo es Omer Batthi, un rapero noruego que dice no tener ningún vínculo de sangre con los Jackson, pese a que Joe, el padre de Michael, señala que se mueve como uno de los suyos. Justamente Joe, ignorado en el testamento, alega que el 'rey del pop' lo mantenía, por lo que pide una pensión mensual de 15.000 dólares.

Escándalos aparte, Michael Jackson es un fenómeno cultural y comercial que pinta para romper todas las marcas de ventas de cualquier celebridad muerta. "Su éxito continuará por el mismo tiempo que duró en vida, si no más", dijo a SEMANA Ashley Dos Santos, experto en cultura del pop de la agencia de comunicaciones Crosby~Volmer. "Su popularidad continuará por el tiempo que la gente siga escuchando y disfrutando la música, no importa qué rumbo tome la industria".

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