Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1995/11/20 00:00

PERRY ECHA SUS RESTOS

En la batalla del IVA, el ministro de Hacienda Guillermo Perry está dispuesto a jugarse el todo por el todo, inclusive su puesto.

PERRY ECHA SUS RESTOS

Quizás Guillermo Perry Rubio no había vivido un momento tan decisivo como el de ahora, desde cuando a mediados de los 70, como director de Impuestos Nacionales de la administración López Michelsen, impulsó una de las reformas tributarias más ambiciosas de los tiempos modernos. Perry contaba entonces con 29 años y a pesar de que su proyecto sufrió varias modificaciones, sus dotes de niño prodigio demostraron que aquel inquieto economista era capaz de ordenar las finanzas del país en su cabeza.
Hoy, al cruzar el umbral de los 50 años, el instante no es menos crucial. El actual Ministro de Hacienda trata de sacar adelante una propuesta de reforma tributaria sobre la cual se apoya nada menos que el programa económico y de inversión pública del gobierno de Ernesto Samper, algo que el propio Perry ha tomado como un compromiso de quien sabe lo que está en juego.
Si la idea del aumento de los dos puntos en el IVA ha contado con no pocos enemigos, ellos mismos reconocen que la iniciativa es apoyada por alguien que conoce quizás como nadie en Colombia el tema fiscal. De hecho, Guillermo Perry ha estudiado por largo tiempo diversos temas de la economía nacional. Su trayectoria en Fedesarrollo, su paso por el Ministerio de Minas durante la administración Barco y su amplio prestigio internacional como consultor en materia tributaria, han hecho que Perry sea catalogado hoy como uno de los economistas más serios del país.
Al tomar posesión como Ministro de Hacienda de Samper, en 1994, le correspondió cuadrar un ambicioso programa de gasto público con un déficit creciente en las cuentas del Estado. Desde el inicio supo que una reforma tributaria era indispensable. A pesar de que para los expertos el primer proyecto propuesto en abril por el gobierno era mejor que el que posiblemente acabe aprobando el Congreso, a Perry no le ha quedado más remedio que aceptar que por ahora políticamente el palo no está para cucharas. Aunque en su fuero interno preferiría una reforma diferente, el tema fiscal es tan acucioso que ha preferido lo aceptable a lo bueno.
De cualquier manera Guillermo Perry está convencido de que es imperativo sacar adelante la reforma. Criticado en ocasiones por ser demasiado conciliador para lo que se requiere en un ministerio de Hacienda, esta vez el titular de las finanzas no está dispuesto a ceder más. La principal prueba de su seriedad en el tema es que ha condicionado su permanencia en el cargo a la aprobación del proyecto. Como quien dice a Guillermo Perry le llegó su hora. Y si la semana pasada le tocó hacer una enérgica intervención en una de las sesiones del Congreso para advertir que "estamos jugando con candela", debe ser porque todo quiere Perry menos tener que apagar un incendio.

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