Lunes, 23 de enero de 2017

| 1998/02/09 00:00

PILLADOS

PILLADOS

En un principio las imágenes del presidente Bill Clinton abrazando como un tortolito a su esposa Hillary durante sus vacaciones en las Islas Vírgenes no causaron ninguna sorpresa en el mundo. Todos pensaron que se trataba de imágenes oficiales posadas para darle una buena imagen a la pareja presidencial. La sorpresa vino cuando el mundo se enteró de que eran tomas espontáneas en la intimidad hechas por un paparazzo con un teleobjetivo de largo alcance. El presidente, quien aparece bailando con la primera dama y haciéndole cosquillas en la barriga, montó en cólera y amenazó con demandar al fotógrafo entrometido. Lo cierto es que, aunque no todo el mundo se lo crea, en la foto da la impresión de que Clinton sigue tan enamorado de su esposa como en los primeros días de su matrimonio.

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