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| 3/25/1996 12:00:00 AM

POBRE ANGELITO

LA CARRERA DE MACAULAY CULKIN PODRIA TERMINAR POR LA PELEA DE SUS PADRES PARA LOGRAR SU CUSTODIA Y LA DE SUS HERMANOS.

Cuando Macaulay Culkin conmovió al mundo con su papel de Mi pobre angelito, nadie dudó del futuro que el pequeño actor tenía. Efectivamente las puertas de Hollywood se abrieron a sus pies, al punto de ser el único artista menor que ha conseguido un contrato por 8 millones de dólares. Pero como si se tratara de cumplir con el dicho, de buenas en el juego, de malas en el amor, la vida afectiva del pequeño, de 15 años, es un desastre. Y no es que Macaulay ya ande enredado en las faldas de las divas del cine, son las relaciones con su familia las que le tienen roto el corazón. La situación ha llegado hasta tal punto de deterioro, que hace pocas semanas le pidió a su madre _Pat_ que cambiara el número telefónico de su residencia para que su padre _Kit_ no lo pudiera volver a llamar.Paradójicamente, las cosas comenzaron a ir mal para el pequeño cuando alcanzó la fama. Ni su vida, ni la de su hermano Kieran, quien también es actor, volvieron a ser las mismas. Su padre, quien hasta entonces había sido su guía, se convirtió en su manager y encontró en sus hijos el más lucrativo de los negocios. Lo único que le empezó a importar era que sus siete hijos se convirtieran en actores. Con tal propósito obligaba a todos los pequeños a asistir a las sesiones de grabación de los que ya eran estrellas, para ver si de pronto también se encontraban con la fama. Kit, que en su juventud incursionó en el medio, rápidamente se convirtió en un experto administrador: el trabajo de Macaulay hoy es pagado como el de un adulto.Al tiempo que las finanzas de la familia mejoraban con el estrellato de la figura de Mi Pobre Angelito, las relaciones entre sus miembros comenzaban a deteriorarse. Una vez finalizada la filmación de esta película, Kit se fue de la casa con otra mujer y Pat, en venganza, comenzó a salir con cuanto hombre se encontraba a su paso, cuando no estaba ebria. Los niños, entre tanto, se la pasaban en la casa de la vecina. Su comportamiento académico empezó a dejar mucho que desear: el mayor del clan Culkin, Shane, de 19 años, fue echado del trabajo luego de ser expulsado del colegio por mal rendimiento; Dakota ha cambiado de establecimiento educativo en tres oportunidades desde que su hermano se volvió famoso. Como si esto fuera poco, los dos actores Macaulay y Kieran, se fueron a vivir en un apartamento solos, bajo la dudosa tutela del mayor de sus hermanos. A pesar de lo horrible que parezca, no es este desastre el que tiene a Macaulay triste, sino el sórdido espectáculo en que se ha convertido el juicio de custodia de los Culkin. Sin ningún reparo, sus padres se pelean los derechos para administrar su carrera. Para ganar el caso no han reparado en denuncias escalofriantes: Pat acusa al padre de golpearla frente a sus hijos, de intentar arrojarla por la ventana, de abandono del hogar y de infidelidad. A su turno, Kit asegura que su ex mujer es una alcohólica, casquivana y madre negligente. Para el juez del caso este tire y afloje lo único que conseguirá es perjudicar la carrera de los niños. En su concepto una productora no va contratar a un actor que está deshecho por sus problemas familiares. Como si esto fuera poco, el juicio tiene ilíquido a Macaulay; su fortuna calculada en unos 50 millones de dólares, está congelada mientras se dirime el problema jurídico entre sus padres. Por último y como campanazo adicional, en las últimas semanas Kieran se ha rehusado a asistir a audiciones porque se cansó de ser forzado por su papá.
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