Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/02/23 00:00

PODER PURPURA

Tras una carrera que lo dio a conocer en Colombia como un cura polémico y beligerante, Darío Castrillón se convierte en el segundo cardenal vivo del país.

PODER PURPURA

El próximo 21 de febrero, en una solemne ceremonia religiosa que se llevará a cabo en Ciudad del Vaticano, monseñor Darío Castrillón Hoyos será consagrado cardenal por el Papa Juan Pablo II, juntocon otros 21 prelados de diferentes países. De esta forma, Castrillón Hoyos se convertirá en el quinto sacerdote colombiano en portar el birrete cardenalicio y en el segundo cardenal vivo, al lado de monseñor Alfonso López Trujillo, con que cuenta el país. Los cardenales son considerados los príncipes de la Iglesia y su importancia radica en que, cuando son menores de 80 años, pueden participar en el cónclave que elige al Papa. El nuevo prelado púrpura de Colombia, como denominan a los cardenales por el color de la ropa que usan, es un paisa de 68 años que habla siete idiomas y trabaja como proprefecto de la Congregación para el Clero, una especie de ministerio dentro del Vaticano, encargado de supervisar la labor de los sacerdotes en todo el mundo. La designación de Castrillón como cardenal no sorprendió a nadie. Castrillón no es un cura cualquiera. Es amigo personal de Karol Wojtyla desde antes que éste fuera nombrado Papa y fue también muy cercano a monseñor Alvaro del Portillo, el anterior prelado del Opus Dei. Además pertenece a por lo menos cinco instituciones internacionales de la curia romana y fue delegado del Santo Padre en Cuba y Rusia. Su nombre es uno de los más reputados dentro de la estructura de poder de la Iglesia Católica, prestigio que lo llevó a ser incluido el año pasado en la lista de papabiles, es decir, de candidatos a Sumo Pontífice, elaborada por la revista italiana Panorama y por la publicación alemana Die Zeit. Castrillón es consciente de su papel de líder eclesiástico y ha sabido utilizar el poder a su cargo para luchar por un tema que lo obsesiona: la paz de Colombia. Su tenacidad y su manera franca y directa de decir las cosas lo han hecho un personaje controvertido pero también respetado. Sin pelos en la lengua, Castrillón no ha dado marcha atrás cuando ha tenido que enfrentar políticos, militares o periodistas para defender sus puntos de vista.Cuando lo acusaron de haber recibido dinero del narcotraficante Carlos Ledher mientras se desempeñaba como obispo de Pereira, levantó más de una ampolla al sentenciar que"las limosnas de narcotraficantes arrepentidos y destinadas a los pobres son buenas". Esta afirmación no le impidió ser años más tarde uno de los más fuertes críticos del actual gobierno, al cual prácticamente vetó aun antes de que estallara el escándalo por la narcofinanciación, cuando invitó a sus feligreses a votar en blanco en las elecciones presidenciales. Por todas estas razones nadie duda de que la llegada de monseñor Castrillón al Colegio Cardenalicio es un merecido reconocimiento.

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