Lunes, 20 de febrero de 2017

| 2010/04/10 00:00

Poeta sin rostro

Una mujer saudita se jugó la vida al cuestionar con sus versos, en un concurso de poesía de Abu Dhabi, las duras circunstancias que sufren sus congéneres en el mundo musulmán.

Poeta sin rostro

Hissa Halil no teme expresar lo que piensa aunque sabe muy bien que podría pagar un precio alto por su osadía: "Siempre he sufrido mucho por decir lo que siento". Cuando pequeña escondía sus primeros versos entre sus pertenencias para que sus padres no se dieran cuenta de que tenían una hija poeta, un deshonor en su tribu beduina del norte de Arabia Saudita. Con los años fue más arriesgada y se atrevió a publicar sus poemas. Los enviaba por correo a los periódicos sauditas bajo el nombre de Reemiah y a los 18 años ya era famosa entre los amantes de poesía de su país, que no son pocos. Sin embargo, esta mujer de 43 años nunca se le había medido a un desafío tan grande como hablar de temas intocables en el mundo musulmán, frente a más de 20 millones de televidentes.

"He visto al diablo desde los ojos de 'fatwas' subversivas en un tiempo en que lo legal se confunde con lo que no lo es", recitó hace dos semanas frente a las cámaras y ante el asombro de los espectadores que seguían The Million's Poet, un programa similar al Factor X dedicado a la poesía, que se transmite en la televisión de Abu Dhabi.

Esa poeta que se atrevía a cuestionar lo incuestionable es para muchos la gran luchadora por los derechos de las mujeres del mundo árabe. Pero para otros, los radicales, es una peligrosa activista antiislámica. A estos poco les importa que cada semana se enfrentara a las cámaras cubierta con su abaya y niqab negro, como lo hacen las mujeres más tradicionales de Oriente Medio. Sus palabras eran más fuertes que su apariencia.

Entonces comenzaron a llegar decenas de amenazas contra su vida en las foros de Internet islámicos, especialmente provenientes de hombres sauditas que interpretaron sus versos como una crítica directa a Abdul Rahman Al-Barrak, el influyente jeque que promulgó hace poco una fatwa según la cual hombres y mujeres no podían estar juntos de ninguna forma. "Yo hice este poema porque lo sentí, no para criticar a nadie concreto", aseguró Hissa a SEMANA desde Abu Dhabi, donde participaba en el concurso que finalizó el miércoles pasado. Hissa ocupó el tercer lugar a pesar de que muchos la daban por ganadora. La única mujer finalista del concurso sabía, sin embargo, que era difícil triunfar. Pero el revuelo que ha causado ya la ha convertido en una figura más famosa que sus contrincantes, mucho más incluso que el ganador.

"Al comienzo yo creía que nadie me iba a apoyar, pero aun así sabía que tenía que decir lo que pienso", afirmó Hissa. Su valentía la ha convertido en una heroína para miles de personas en el mundo árabe. Y no sólo mujeres. Los hombres fueron muchas veces quienes más le dieron ánimo desde las sillas del teatro Al Raha Beach lugar de donde se transmitía el programa. Al fin y al cabo, sus críticas no sólo van enfocadas hacia la condición de las mujeres, sino también al retroceso que han vivido las sociedades musulmanas en las últimos décadas.

"Lo peor que nos ha pasado es la radicalización, hace 20 años éramos otra sociedad. Los que eran religiosos no querían intervenir en la vida de los demás, pero hoy es distinto. Ahora todo se basa en el pánico y el castigo", explicó a esta revista desde el hotel donde está con su esposo y sus cuatro niñas, en un inglés pausado que aprendió cuando terminó la secundaria. Contó que una de sus hijas es autista y que por eso estaba tan ilusionada con el primer premio: 1,3 millones de dólares. "Gane lo que gane lo invertiré en saber por qué mi niña no habla", dijo con voz delicada y serena.

"Lo que ha hecho Hissa es muy importante para el mundo árabe por dos razones", aseguró a SEMANA Faisal al Yafai, reconocido periodista libanés especializado en cuestiones de género, quien escribe un libro sobre el feminismo en esta parte del mundo.
"Una de ellas es que usó una plataforma increíblemente poderosa para plantear unas preguntas que ya están siendo discutidas en nuestras sociedades". The Million's Poet, al fin y al cabo, es el programa con mayor audiencia de la televisión árabe. Su éxito se debe a que los poemas se recitan en nabatí, un dialecto que usaban los beduinos de la península arábiga y que hace parte de las tradiciones más entrañables de la gente de la zona.

Hissa Halil aprendió poesía de tanto escuchar a su padre recitar en la tiendas beduinas donde creció en la frontera con Jordania. Desde que terminó el colegio se dedicó al periodismo a pesar de las dudas de su familia. Fue así como consiguió trabajar desde casa haciendo crítica de poesía y escribiendo reportajes culturales que mandaba por correo. Tuvieron que pasar seis años para que pudiera ir a las oficinas del periódico Al Hayat, y sólo porque allí había una redacción exclusiva para mujeres.

Su esposo, dice, la apoya desde cuando se casaron hace 13 años. "Me hizo una entrevista para su periódico porque le gustaba mi poesía. Se enamoró por mis versos", contó Hissa. Confesó que nunca tuvo intenciones de casarse, pues no quería que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Pero con su esposo es distinto. Él fue quien le dio el último empujón para que participara en el concurso.

"He sufrido mucho. Si eres honesto con tus pensamientos se tienen muchos problemas", repite una y otra vez. Nadie se lo pone en duda. Levantar la voz como lo hace ella requiere mucho valor. Y el camino que le queda por delante no es fácil, ahora tendrá que enfrentarse a las reacciones de los clérigos cuando regrese a su país. "Inshalah (ojalá) no pase nada -dice- Inshalah".

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