Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1985/10/14 00:00

POLANSKI, EL SATIRO

A los 52 años, el realizador de cine polaco sigue dando de qué hablar

POLANSKI, EL SATIRO

Desde los 12 años cuando descubrió la agonía solitaria del autoerotismo hasta los 44, en marzo de 1977, cuando fue detenido en Los Angeles por haber violado y pervertido a una menor, Roman Polanski siempre ha sido un obseso sexual, un loco por las mujeres que se le rinden, impresionadas, quizás, por su aire solitario y débil que hace juego con su pequeña estatura, su delgada complexión, la nariz larga y unos ojos cínicos que nunca miran fijamente a la otra persona.
Esa obsesión, esa manía, esa locura por todo cuanto tenga que ver con el sexo, son ostensibles en el inventario que Polanski hace de las mujeres que han ido a la cama con él, algunas por amor, otras bajo el efecto de las drogas, unas impresionadas por la leyenda erótica que lo rodea y otras por simple curiosidad. Esas mujeres; algunas famosas y otras anónimas, figuran en un libro que Polanski ha publicado con el título de "Roman por Polanski" (editado en castellano por Grijalbo), y en el que no sólo relata sus aventuras, conquistas, fracasos, humillaciones y alegrías sexuales, sino también los altibajos de una carrera cinematográfica que contiene algunas piezas maestras del horror, el suspenso, la crueldad y también el erotismo, como "Callejón sin salida", "Repulsión", "El bebé de Rosemary", "El baile de los vampiros", "El inquilino" y "Tess".
El tono usado por Polanski en este inventario de sábanas y suspiros es impúdico, jactancioso y en todo momento asoma el conquistador, el macho que a pesar de sus limitaciones físicas siempre se sale con la suya. Es quizás, una forma de venganza contra la vida que lo obligó a padecer una infancia cruel, desprovista de afecto y comida, cuando Polonia estaba despedazada por los nazis y los judíos encerrados en guetos que después serían cambiados por los campos de concentración y los hornos crematorios. Rodeados de muros y alambres, los judíos polacos van sucumbiendo, el niño Polanski tiene que robar comida, es detenido varias veces y una tarde, cuando regresa con el producto de un robo, descubre cómo los soldados se llevan a la madre a quien no verá más. El padre sería confinado más tarde para reaparecer cuando los rusos liberan a los polacos. Sin sus padres, sin nadie que quisiera alimentarlo y cuidarlo, el niño va pasando de mano en mano, sale al campo, se convierte en una carga inútil.
A los 12 años, mientras se cambia la mugrosa ropa, descubre su primera erección, se complace solitariamente y se enamora por primera vez de una chica llamada Julia, hija de un granjero de la población de Wysoka donde se halla refugiado. Para ayudar a los campesinos que lo mantienen, vende periódicos en las esquinas y descubre lo que considera lo más importante de su vida, el cine. No sólo en los teatros donde pasaban películas sovieticas, sino también en las latas de basura donde los operadores van arrojando los pedazos que las máquinas muelen y destrozan.
Estando en la Escuela de Bellas Artes de Cracovia, se enamora de una rubia de ojos azules y hermana de un compañero de clases, Hanka Lomnicka. A los 17 años tiene su primera experiencia sexual, con una chica que tenía un ojo azul y el otro avellana. Intentan hacerlo en el apartamento de un amigo, quien les presta la llave. Llegan y se acuestan sobre una enorme cama. Cuando la chica ya está desnuda, Polanski recuerda que en esa misma cama, varias semanas atrás ha muerto la madre del amigo. Se queda helado. Entonces arroja una manta en el suelo, la chica se entusiasma con la variación y mientras lo hacen, descubren un espejo que multiplica sus movimientos. Comenzaban las rarezas.
Andrej Wajda lo entra al cine, estudia en una de las mejores escuelas de Europa, la de Lodz, y mantiene relaciones durante varios meses con una mujer saludable, Kika Lelicinska, quien siendo campeona nacional de esquí se estrella contra un árbol y se fractura la columna. Cuando el instructor intenta ayudarla y rechaza la presencia de otros, ambos ruedan por una pendiente y ella se rompe las piernas y los dientes. Polanski la buscará, toda enyesada, inmovilizada, y le hará el amor para escándalo de enfermeras y familiares.
En París, a donde llega aprovechando el deshielo encabezado por el nuevo régimen de Gomulka y la ayuda de su hermana Annette (hija de un matrimonio anterior de su padre), mientras recorre una galería de arte, se enamora de una muchacha de 17 años, una alemana llamada Gesa.
Se marcha a Cannes. Llega anónimamente. Sin dinero para hotel ni comida. Polonia está representada por una película de Wajda, "Kanal". El gran maestro que comenzaba su carrera, lo ayuda durante un par de días.
Gana un premio con su corto "Dos hombres y un armario" en Bruselas y enloquece por una mujer muy hermosa, actriz y modelo, Bárbara Kwiatkowska, con quien se casará y se convertirá en su sombra, porque la famosa es ella. Asisten al festival de San Sebastián y se asombran con la Guardia Civil que va por la playa con una cinta métrica, en plena era franquista, midiendo el tamaño de los bikinis.
Cada uno anda por su lado. Ella rueda mucho en el extranjero. Los productores la acosan. Los chismes comienzan y un día, por teléfono, Polanski descubre que ha perdido a su mujer en manos de otro aventurero: el director italiano Guillo Pontecorvo, el mismo de "Quemada".
Durante sus primeros años en París y con un nuevo amigo de quien ya no se separará jamás en sus películas, el guionista Gerard Brach, frecuenta a las rameras del desaparecido sector de Les Halles.
Después vive durante algún tiempo con Nicole Hilartain, una modelo que trabaja en las oficinas de Air India y quiere ser actriz. En Nueva York, a donde viaja para presentar en el festival de cine su primer largometraje, "Cuchillo en el agua", escandaliza a todos, cuando se enamora perdidamente de una negra que trabaja como acomodadora en el teatro del Lincoln Center.
Una actriz norteamericana, muy rubia, muy joven y muy hermosa, Carol Linley se convierte en su amante, cuando el director llega a Los Angeles para asistir a la entrega de los Oscares. "Cuchillo en el agua" estaba candidatizada como una de las cinco mejores películas extranjeras. Perderia ante "Ocho y Medio". En Londres, mientras rueda "Repulsión", inicia una larga relación con una de las mujeres más hermosas de Hollywood, Jill St. John quien lo seguiría en otros rodajes por el mundo.
Mientras descubre el alegre Londres de los años 60, conoce a una colombiana. Polanski lo describe así: "Gene Culowski me organizó también mi primer "ligue" londinense con la preciosa colombiana llamada Viviane Ventura, la cual me introdujo en el Ad Lib Club, uno de los centros neurálgicos de la diversión en Londres".
Con la filmación de "Callejón sin salida", se enredó sentimentalmente con Jackie Bisset. En Viena, durante la promoción de sus películas tuvo la que considera una de sus mejores y más extrañas experiencias sexuales: hizo el amor con una corista totalmente desnuda y húmeda en champaña, en el interior de uno de los palcos de un enorme teatro, mientras abajo el público seguía mirando el escenario. Después, cuando prepara.la filmación de "El baile de los vampiros" conoce a quien califica como el gran amor de su vida, la actriz Sharon Tate. En el set hacen el amor, viven juntos durante una época, ella sigue filmando otras películas y se casan. Ella morirá el 8 de agosto de 1969 con otros amigos, a manos dé una banda de hippies encabezada por un hombre extraño, Charles Manson. Pero esto sólo se sabría cuatro meses después de los asesinatos.
En la estación invernal de Gstad, donde se refugia buscando consuelo, todas las noches hace el amor con dos y tres muchachas norteamericanas que estudian en un internado. Más tarde, en Munich, conocerá una muchachita de 15 años llamada Nastasia Kinski a quien hará su amante pública y la convertirá en estrella de festivales y premios con la película "Tess". Atrás han quedado los sinsabores y los éxitos de "El bebé de Rosemary" (Mia Farrow se salva de sus garras, por Sinatra), y "El inquilino", y Chinatown; por supuesto, y "Macbeth".
El inventario de sábanas y suspiros finaliza con esta escena: "Nos secamos el uno al otro. Sandra dijo que ya se encontraba mejor. Entonces empecé a besarla y acariciarla suavemente. Al poco rato la acompañé al sofá. La experiencia y la desinhibición de Sandra resultaban evidentes".
El escenario, la casa de Jack Nicholson y Angélica Huston. Sandra (el nombre es supuesto), era la peor conquista, la más peligrosa conquista de este Donjuán polaco. Tenía 13 años.
En la estación de Policía a donde fue llevado ese once de marzo de 1977, Polanski fue instruido de cargos: suministrarle Qualudes (un tranquilizante) a una menor; molestar sexualmente a una niña; mantener relaciones sexuales ilegales; violación, mediante utilización de drogas; copulación oral; sodomía.
Lo demás pertenece a la leyenda negra de Hollywood-Babilonia: detenido, Polanski será liberado bajo fianza, y convencido de que no tiene un futuro garantizado con un juez que se declara públicamente su enemigo, escapa a París. Si algún día pone los pies en Estados Unidos, será detenido de nuevo.
Actualmente rueda, a un costo de 30 millones de dólares, una superproducción, "Los piratas", un proyecto aplazado durante más de 15 años. Mientras tanto, ahí esta su inventario amoroso y sexual: típico producto de un exhibicionista impúdico.--

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