Domingo, 22 de enero de 2017

| 1999/05/10 00:00

A PONER EL PECHO

Como nuevo director del Inpec el coronel de la Policía Laureano Villamizar asume un cargo del <BR>que difícilmente se sale bien librado.

A PONER EL PECHO

No había acabado de hacer su presentación oficial como nuevo director del Inpec, en
reemplazo de Eugenia Aguilar, cuando el coronel de la Policía Laureano Villamizar recibió la noticia de la
fuga de 11 reclusos de la cárcel San Diego, de Cartagena. A pesar de no estar bajo su jurisdicción por ser
una cárcel municipal, el suceso no podía ser más significativo para ilustrar la alarmante crisis por la que
atraviesa el sector que Villamizar se dispone a liderar. La corrupción del Inpec es quizás la más preocupante
del sector oficial. El hacinamiento, generado por una sobrepoblación de más del doble de la capacidad
instalada, sobrepasa de lejos los límites de la cordura, mientras que los índices de inseguridad en los penales
han crecido en los últimos meses en proporciones dramáticas. Todo esto sin contar la ineficiencia de los
pabellones de alta seguridad, en los que muchos presos viven a cuerpo de rey, delinquiendo desde sus
celdas.En sus primeras declaraciones el coronel Villamizar se encomendó a la Virgen para poder llevar a
cabo lo que no han podido sus ocho antecesores en los últimos tres años: frenar un caque hace rato se salió
de madre. Pero sin duda hará falta mucho más que una plegaria para que Villamizar, quien posee una hoja de
vida que lo acredita como un experto en la materia, pueda concluir su misión sin quemarse.

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