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| 10/12/1998 12:00:00 AM

A PONERSE EL OVEROL

Aunque polémica la designación de Javier _lvarez como seleccionador nacional, intenta inyectarle nuevas energías al fútbol colombiano.

Pocas veces en la historia del fútbol colombiano la designación de un técnico nacional había causado tanta polémica. Desde que el presidente de la federación de fútbol, Alvaro Fina, anunció conbombo y platillos, poco después del Mundial de Francia, que el objetivo era generar un revolcón total en el balompié criollo, las especulaciones en torno al estratega que reemplazaría a Hernán Darío Gómez no hicieron sino crecer como una bola de nieve que nadie estaba interesado en frenar.
Por la prensa deportiva alcanzaron a pasar candidatos de la talla de Leo Beenhacker, el holandés que creó el fenómeno del Ajax, y Anghel Iordanescu, el técnico de la selección rumana, antes de que surgiera la noticia de que el médico Gabriel Ochoa Uribe sería el encargado de presentar una propuesta tan contundente como para no dejar morir el prestigio internacional alcanzado en la era Maturana-Gómez. Pero el proyecto nunca cuajó, para unos por ser demasiado estricto con las directivas y los patrocinadores, para otros simplemente porque el diseño era similar al de una dictadura. Después de ires y venires entre técnicos, dirigentes y cronistas alrededor de un nombre extranjero, apareció en el horizonte la figura de Francisco Maturana, cuyo nombre no sólo causó disgusto en sectores de la afición sino que en definitiva fue desechado, entre otras cosas, por las declaraciones de Fina en el sentido de que había recibido amenazas que atentaban contra su vida si el ex técnico nacional retomaba las riendas del equipo.
Luego de prolongados debates los miembros de la federación se transaron por una solución 'salomónica', al descartar también a Jorge Luis Pinto, el severo y disciplinado técnico de la escuela Ochoa que causaba preocupación en las directivas por su temperamento difícil. Escogieron a Javier Alvarez, el joven estratega del cuadro Once Caldas, quien ha sido el artífice de la excelente campaña del elenco de Manizales durante el presente campeonato nacional.
Sin embargo, lejos de traer tranquilidad, su nombramiento ha despertado serias dudas, no tanto por falta de preparación como por el hecho de no haber conseguido hasta ahora ningún título.
A pesar de que muchos lo tilden de inexperto y su escogencia sea considerada una improvisación, Alvarez ha asumido el cargo con el respeto que se merece y en sus declaraciones ha dejado en claro que hará relucir sus facultades con pocas palabras y mucho trabajo. Aunque su escuela es la de Maturana, su estilo es más agresivo y rápido, una virtud que bien puede cubrir los vacíos dejados por el 'Bolillo'.
Hasta el momento Alvarez es una incógnita y sólo de su temperamento para sostener un proyecto serio y sin interferencias de directivas y patrocinadores dependerá que su paso por la selección redunde en beneficio del fútbol nacional.
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