Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1998/05/25 00:00

POR LOS BUENOS TIEMPOS

En su gira de conciertos por Colombia, Carlos Vives está demostrando que, además de talento como intérprete, tiene clase como compositor.

POR LOS BUENOS TIEMPOS

Cuando Carlos Vives grabó labanda sonora de Escalona muchos pensaron que tan sólo se trataba de un fenómeno pasajero, alimentado por el éxito de la famosa serie de televisión sobre la vidade quien ha sido uno de los más prestigiosos compositores vallenatos. Pero poco tiempo después Vives dejó en claro que lo que tenía de sobra era madera como intérprete. Sus Clásicos de la provincia, con La gota fría a la cabeza, hicieron estallar las estadísticas. El disco se convirtió en su momento en el más vendido de la historia y Vives en el concertista colombiano con mayor capacidad de convocatoria, no sólo en el país sino en el exterior.El mismo confundido joven que había iniciado su carrera dando tumbos por la balada romántica y el rock-pop tenía ahora el éxito marcado en la frente por medio de una fórmula sin grietas: llegarle a las viejas generaciones con tonadas nostálgicas pero con la suficiente energía como para atraer al mismo tiempo la atención de los más jóvenes. El resultado fue la revitalización de un género que se consideraba exclusivo de la colonia costeña y, tanto en Bogotá como en Cali y en Medellín _sólo por citar algunos ejemplos_, adultos y adolescentes por igual encontraron en el vallenato una excelente oportunidad para reencontrarse con la música autóctona sin renunciar a la vanguardia de los nuevos ritmos. Todo en un solo empaque: el de Carlos Vives.Y así habría podido seguir, incorporando en sus discos lo mejor de la antología vallenata, respaldado en sus sobresalientes dotes de intérprete. Pero Vives demostró que antes que nada era músico, y sobre todo un músico comprometido con sus convicciones. De esta manera se lanzó a la tarea de experimentar, de encontrar su propia manera de expresarse respaldado en el género que lo disparó a la fama pero sin quedarse en la superficie. Su intención la dejaría entrever en el disco La tierra del olvido, pero sin duda la confirmación de su búsqueda se refleja plenamente en Tengo fe, la reciente producción en la cual se centra esta nueva gira de conciertos.Sus indagaciones sobre ritmos tan vernáculos como el bambuco y el currulao, pasando por los aires indígenas de la Sierra Nevada, no sólo representan su mayor acierto como compositor sino que se sienten en cada armonía, en cada arreglo y en cada letra. Con Tengo fe, Carlos Vives está iniciando su propio camino musical y todo parece indicar que por ese sendero llegará muy lejos, tanto en Colombia como en el exterior, donde Vives es considerado uno de los más serios músicos de Latinoamérica.

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