Martes, 17 de enero de 2017

| 2016/01/16 22:00

Kate y ‘el Chapo’: la dama y el vagabundo

Es difícil saber si la diva mexicana Kate del Castillo se narcotizó por sentimientos o por interés comercial.

Kate del Castillo y Joaquín Guzmán Loera.

La expresión “Cherchez la femme” proviene de la obra 'Los mohicanos de París' de Alejandro Dumas padre. Traduce “busquen a la mujer” y se utiliza cuando un hombre se comporta de forma inexplicable porque trata de encubrir una relación con una mujer o trata de impresionarla con sus actos y, por ello, debilita su posición. El dicho resulta tan pertinente en la actualidad mexicana que abruma. La semana pasada causó sensación la caída de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, el narcotraficante más buscado del planeta, cabeza del cartel de Sinaloa, que venía de humillar al gobierno al fugarse de la cárcel en julio de 2015. Pronto se supo que su fascinación total con la actriz Kate del Castillo tuvo mucho que ver con su captura.

“Cherchez la femme”. Buscaron a la mujer y encontraron al hombre. Mediante un proceso de interceptación y triangulación de correos encriptados, los investigadores descubrieron que entre la actriz y el narco se estableció una comunicación digna de una serie de Televisa. Un diálogo romanticón y ensoñador a través de mensajes de texto que deja en claro que no se conocían, que ambos personajes viven en burbujas difíciles de entender para la gente común y que, independientemente de sus contextos opuestos, al comunicarse sentían una adrenalina que los atrapó. “Eres lo mejor de este mundo. Te cuidaré más que a mis ojos”, le escribía el narco. “Me mueve demasiado que me digas que me cuidas, jamás nadie me ha cuidado”, le respondía la actriz. Esos intercambios fluctuaban entre lo operativo, para cuadrar un encuentro, y lo meloso. La dualidad da pie a dudar si Del Castillo hizo su juego por interés genuino o por lo que podía representarle a ella y a su compañía productora tener los derechos de la historia del Chapo.

Por eso, Del Castillo, una atractiva y muy popular actriz de 43 años, está en el ojo del huracán. Su osadía a la hora de expresar total desconfianza en el gobierno y las autoridades, mezclada con su diálogo directo con un hombre responsable de muchas muertes, la convierten en blanco de críticas y debates. Su línea divisoria entre la ficción y la realidad pudo trastocarse tras el papel que asumió en La reina del sur en 2010 y 2011. Del Castillo interpretó a una poderosa narcotraficante, serie de la cual Guzmán era un aficionado obsesivo. Cuando lo capturaron, los oficiales encontraron varios DVD de la misma.

Primer contacto

Un año después de completar las grabaciones de esa serie, Kate publicó en redes una carta abierta al narcotraficante. En esta aseguró que confiaba más en él que en el gobierno, la Policía o las Fuerzas Armadas. También, desde una postura tierna y hasta hippie, le pidió que considerara cambiar de enfoque en sus actividades: “Sr. Chapo, no estaría padre que empezara a traficar con el bien? Con las curas para las enfermedades, con comida para los niños de la calle, con alcohol para los asilos de ancianos que no los dejan pasar sus últimos años haciendo lo que se les pegue la reverenda chingada, con traficar con políticos corruptos y no con mujeres y niños que terminan como esclavos? Con quemar todos esos ‘puteros’ donde la mujer no vale más que una cajetilla de cigarros, sin oferta no hay demanda, anímese don, sería usted el héroe de héroes, trafiquemos con amor, usted sabe cómo”, escribió.

Guzmán cayó redondo de la emoción por el puente que le extendió su amor platónico. Se propuso hacerle regalos, establecer contacto con ella y pintarle al hombre sensible que le podía gustar. Vino entonces una avalancha de textos telefónicos y correos encriptados revelados por el diario Milenio, que muestran una cercanía insólita entre una ‘diosa de la TV’ que escribía desde una mansión de 2,3 millones de dólares en Los Ángeles, Estados Unidos, y un prófugo que contestaba desde algún lugar de las sierras de Durango, México.

Sean Penn, quien en un comienzo parecía ficha clave de la historia, no fue más que un personaje de reparto en la novela de estos dos. Un extra que el Chapo accedió a integrar para ver a Kate y que realizó un recuento en primera persona, más sobre él que sobre el Chapo, y una entrevista floja y a distancia que no aportó mayor novedad.

Penn ya era famoso pero, en cuestión de días, Kate del Castillo desplazó a decenas de ‘Kates’ famosas en búsquedas mundiales de Google. Y, precisamente por internet, Del Castillo ha dejado escuchar su voz luego de que el Chapo cayó en manos de la ley. En Twitter aseguró que se han tejido muchas mentiras convenientes sobre de su relación con el narco y que pronto dará su versión de los hechos. Hasta que esto suceda, quedan las investigaciones y reportajes, la cercanía entre ambos y sus consecuencias.

Vida de ‘show’

Desde 1991, la actriz ha sido un personaje notorio en la escena mediática mexicana. Hija del actor Eric del Castillo, hermana menor de Verónica, una reconocida periodista de televisión, siguió la vena artística y encontró su llamado desde joven. A sus 21 años saltó de los comerciales de televisión a las series. Muchachitas marcó su debut como actriz. Protagonizó series y novelas, fue la niña mimada de Televisa e, incluso, según su padre, mantuvo una relación sentimental por un par de años con el gran heredero del pulpo mediático, Emilio Azcárraga Jean.

Kate proyecta un exterior curtido, fuerte y determinado. Desde adolescente asumió una personalidad casi opuesta a la de Verónica, la hermana mayor que solía llevar las mejores calificaciones a la casa. Kate batalló para graduarse del colegio, manejó autos veloces, practicó deportes de riesgo, y ha vivido buscando la adrenalina que considera su gasolina vital.

Pero detrás de esa mujer aventurera, como se lo confesó a su hermana en una entrevista en 2012, poco después de que redactó su carta al Chapo, por dentro llora y se enternece como cualquiera. En la entrevista también reveló que su hermana la había hecho recia pues había sido muy matona con ella. También que en varias de sus relaciones sentimentales sufrió abusos que le enseñaron pero la marcaron. Su primer marido, el exfutbolista Luis García, la golpeó. Su segundo marido era diez años menor que ella y la unión no duró. Los clamores de que “nadie nunca la había protegido” toman otro color cuando se contrastan con su vida sentimental, si se considera que desde 2010 se alejó de sus padres al decidir vivir en Los Ángeles.

Lo legal

Mucho se especula sobre lo que puede significar el episodio en la carrera y la vida de la actriz. Lo más probable es que no pase nada, pero se ha llegado a especular sobre las consecuencias. Mauricio Suárez, director del portal lopolitico.com, escribió que haberle pedido al Chapo cederle los derechos de la entrevista podría costarle caro, pues los ata contractualmente.

Para Suárez, si bien no es probable que vaya a la cárcel, su empresa podría terminar en la lista Clinton . “Se vería imposibilitada a hacer negocios en Estados Unidos y con ciudadanos y empresas estadounidenses (como las cadenas con las cuales ha firmado contrato para interpretar papeles de narcotraficante que la catapultaron a la fama internacional), sus cuentas serían congeladas y sus propiedades decomisadas”, concluye. Si eso sucediera, la sanción perdería seriedad, y ciertamente representaría para ella un precio exagerado por una primicia.

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