Domingo, 22 de enero de 2017

| 1991/12/09 00:00

POR UN PELO

POR UN PELO

EL MINISTRO DE DEFENSA, RAFAEL PARDO Rueda, cumplió su cita a la peluquería como acostumbran hacerlo todos los cristianos cada tanto. Se sentó con la consabida revista a entretener el obligado rato. Un acucioso peluquero lo reconocio y -sin decir nada- resolvió que su deber era hacerle un corte a la altura de su cargo Resultado: (ver foto).
Cuando cerro la revista y se enfrentó con el espejo, Pardo Rueda quedo atónito al volver a ver a sus orejas.
Pero las consecuencias de su nuevo look, no sólo tuvieron que ver con un desconocido y gélido frío en la nuca. Al llegar a la oficina, un sentimiento colectivo de

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.