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| 10/20/2003 12:00:00 AM

Princesa indeseable

Un príncipe holandés decidió renunciar a su derecho al trono por amor a una mujer de pasado turbio.

La historia de amor de Eduardo VIII, el rey de Inglaterra que abdicó al trono para poder casarse con una plebeya divorciada llamada Wallis Simpson, es famosa. Ahora algo parecido está sucediendo, aunque en una monarquía mucho menos conocida y a pesar de que el príncipe protagonista es sólo segundo en la sucesión al trono. Pero al fin y al cabo monarquía es monarquía, príncipe es príncipe y plebeya es plebeya. Por eso esta historia ha ocupado las principales páginas de la prensa del corazón.

El Eduardo VIII del siglo XXI es el príncipe Johan Friso de Holanda, el segundo hijo, después de su hermano Guillermo, de la reina Beatriz, quien ha renunciado a sus derechos dinásticos para poder casarse con su novia, Mabel Wisse Smit, una mujer de 35 años cuyo pasado no parece estar a la altura de la institución y se ha convertido en el dolor de cabeza de los monárquicos.

En junio, cuando se comprometieron, todo parecía idílico. Mabel encajaba perfectamente en su papel de princesa y de reina en la reserva de Holanda. Su hoja de vida era admirable: pertenecía a una familia acomodada, graduada en ciencias políticas y económicas, había trabajado para Naciones Unidas y estaba dedicada a dos prestigiosas ONG que fundó, una llamada Consejo de Acción Europeo para la Paz en los Balcanes y la otra Niños de la Guerra. De esta manera cumplía las expectativas de Johan, también de 35 años, un ingeniero aeroespacial graduado en Estados Unidos, quien hasta hace poco trabajaba en Londres para la consultora Goldman Sachs.

Hasta ese momento el único lunar de la novia era una antigua relación con Mohamed Sacirbey, antiguo embajador de Bosnia-Herzegovina ante la ONU, investigado por presunta malversación de fondos. Un mal novio no es condenable, pero con dos la cosa se complica. Y más cuando se trata de Klaas Bruinsma, el narcotraficante más famoso del país, acusado de varios asesinatos y quien murió abatido en 1991. El escándalo se destapó cuando un antiguo guardaespaldas del capo apareció en un programa de televisión, en el cual aseguró que la futura princesa mentía sobre su pasado y que había sido la "amiga íntima" de Bruinsma hasta que este murió. "Ella sabía con quién trataba", declaró el guardaespaldas.

Meses atrás Mabel, para protegerse de un posible escándalo, contó que había conocido superficialmente al narcotraficante cuando estudiaba en Amsterdam, lo cual de por sí prendió la alarma en el país. Sin embargo, después de las acusaciones televisadas, muchos consideran que no sólo omitió información sino que mintió. La prometida del príncipe tuvo que reconocer que había tenido una relación más profunda con Bruinsma y que había pasado algunas noches en su yate, siempre con otras personas presentes, aunque advirtió que se alejó de él cuando "supo los asuntos en los que estaba involucrado".

Bajo la ley holandesa los miembros de la familia real que quieran aspirar al trono deben recibir el permiso del gobierno y el Parlamento para casarse. Antes de que todo se supiera la pareja había solicitado la autorización para realizar la boda en abril de 2004. Pero con los recientes acontecimientos el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, dijo que no podría respaldar el matrimonio. Los holandeses al parecer no quieren de princesa a la ex novia de un bandido y Johan prefirió cambiar la posibilidad del trono por amor. En caso de que algo le ocurriera al príncipe Guillermo, heredero al trono, a su esposa Máxima y al hijo que esperan él, hubiera sido rey y su esposa la reina.

Tal vez Johan considera que se quitó un peso de encima porque recientemente, antes de su renuncia, pronunció estas palabras: "A mi hermano Guillermo pueden hacerle lo que quieran, pero por favor no lo maten porque entonces me vería obligado a ser rey de Holanda".
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