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| 9/4/2012 12:00:00 AM

"¿Puede Cristiano Ronaldo darnos una patada en el c…?"

En medio de una dolorosa crisis económica, la estrella del Madrid exige más millones de euros y menosprecia a los mayores símbolos deportivos de España: Iker Casillas y Andrés Iniesta.

Todo mundo tiene derecho a exigir un aumento de sueldo. El problema es escoger el momento adecuado. Esa ha sido quizás la mayor equivocación de la megaestrella del Real Madrid, Cristiano Ronaldo. El jugador se declaró triste ante la afición y dejó en claro que su hundimiento anímico era ya conocido por el club, una de las instituciones deportivas más emblemáticas del planeta.

 

El equipo blanco jugó el fin de semana pasado ante el Granada y como es habitual, Ronaldo se hizo presente en el marcador pero no corrió a celebrar con su soberbia característica sino que guardó silencio y dejó ver que estaba cariacontecido.

 

La noticia copó de inmediato la agenda informativa de España. Es lógico porque esta sociedad hasta hace poco dedicaba gran parte de su tiempo al ocio y de este en su mayoría al fútbol.

 

Las cosas sin embargo, eran distintas cuando el país era un paraíso pero hoy esta hundido en la mayor crisis económica de su historia reciente: cinco millones de desempleados, el retiro del servicio de salud para los inmigrantes, largas filas en las academias de idiomas para aprender alemán y poder irse del país, niños que estudian con pico y placa porque han suprimido miles de puestos de profesores, son algunos de los titulares de los diarios de hoy.

 

Con este panorama era natural que a la gente no le sentara bien que Ronaldo, que gana 10 millones de euros libres de impuestos cada año, pretendiera más. Entonces el jugador dejo entrever que su depresión era real.

 

La cosa empeoró cuando se filtró que era porque en el vestuario había gente que valoraba más a Iker Casillas, el símbolo de una selección que ha ganado de manera consecutiva dos copas de Europa y un Mundial de Fútbol, en las mayores alegrías colectivas que ha vivido España.

 

Para tratar de corregir tamaño despropósito, sus allegados dijeron que no tenía nada que ver con el portero sino con la desilusión de no haber ganador el trofeo de Mejor Jugador de Europa. Nuevo error porque lo obtuvo Andrés Iniesta, español y uno de las estrellas más queridas pues fue el autor de la anotación contra Holanda que les dio la Copa del Mundo.

 

Entonces, la furia general se instaló en las redes: “¿Puede Cristiano Ronaldo darnos una patada en el culo?”. “Este imbécil no lee noticias. ¿No sabe como estamos?”, son algunos de los comentarios más suaves en contra de un maravilloso jugador que como todo ser humano creía que merecía un aumento de sueldo pero equivocó el momento.

 

Los españoles no le perdonan que se queje. Cristiano es uno de los mejores jugadores de fútbol del planeta, cada día gana 60.000 euros, sale con una de las top model más bellas, tiene una línea de ropa con su nombre, colecciona lamborghinis, ferraris y bentleys, tiene a su nombre mansiones y clubes nocturnos en Portugal y es todo un sex symbol. De hecho, el delantero hizo alarde de su vida en noviembre del año pasado cuñado dijo: “La gente me envidia por ser guapo, rico y bueno para el fútbol”.

 

Sin embargo, pese a su vida privilegiada y aunque todo apunta a que se trata de una pataleta por dinero, su contrato vence en 2015 y el portugués cobra lo mismo que el brasilero Kaká y menos que Ibrahimovic (14.5 millones) en el PSG y Eto’o (17 millones) en el Anzhi ruso, los psicólogos tienen su explicación de porqué CR7 ya no le encuentra sabor a la vida.

 

Como dice el refrán popular no todo lo que brilla es oro y con la fama del deportista llegan presiones y temores que no experimenta un ciudadano del común. De hecho, un estudio realizado por el Programa de Investigaciones en stress de la Universidad de La Florida encontró que las celebridades se deprimen más fácilmente, no toleran el fracaso y tienen cuatro veces más probabilidades de suicidarse que alguien que vive en el anonimato.

 

En cuanto a la posible depresión del delantero, la psicólogo Alejandra Jara le explicó a Semana.com que sus declaraciones son propias de un típico narcisista. Estas personas creen que el mundo gira alrededor de ellos, no tienen empatía con los demás, buscan ser el centro de atención y necesitan sentirse admirados y valorados, lo que se refleja en los premios y el salario que reciben.

 

"Cristiano se quiere tanto a sí mismo y está tan convencido de su perfección y de su superioridad que no soporta que los demás reciban más reconocimiento o ganen más dinero y mucho menos, que sus compañeros de camerino y la tribuna no le rindan pleitesía", dijo Jara.

 

Para defenderse de la avalancha de críticas, el futbolista trinó hoy en su cuenta de Twitter: "se me ha acusado de querer más dinero, pero se verá que no es cierto. En este punto, solo quiero garantizar a los aficionados que mi motivación, dedicación y compromiso y deseo de ganar no se verá afectado".

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