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| 10/24/1994 12:00:00 AM

¿QUIEN DA MAS?

La venta de los derechos por el matrimonio de Paola Turbay puede ser el comienzo de una nueva modalidad periodística: el comercio de la intimidad.

EL SABADO EN LA noche los colombianos que estaban frente a las pantallas de sus televisores tuvieron la oportunidad de ver, en vivo y en directo, el matrimonio de Paola Turbay y su novio Alejandro Estrada. Se trataba de la primera vez en la historia de Colombia que un evento social, considerado tradicionalmente privado, era comercializado y transmitido públicamente. Los derechos de la boda habían sido vendidos por los novios a la cadena RCN en forma exclusiva, por una cifra no revelada por ninguna de las dos partes. Inicialmente se habló de 100 millones de pesos, pero los conocedores del mundo de la televisión inmedialamente calcularon que, a este precio, la programadora perdería cerca de 80 millones de pesos en la hora que duró el programa. Aunque nunca se conocerá el verdadero monto pagado, lo que es un hecho es que por encima de 20 millones de pesos el programa dejaría de ser rentable.

El matrimonio de Paola ha sido objeto de un gran interés de los medios, en gran parte por la dimensión comercial que adquirió. En cuanto a la transmisión, muchos la vieron con simpatía, algunos llegaron a criticarla o incluso a ridiculizarla. Pero la pregunta que surgía era si este iba ser un hecho aislado o iba a ser el comienzo de una nueva modalidad periodística basada en la venta de la intimidad.

En países como España existe toda una industria que gira alrededor del comercio de la vida privada. De hecho, muchas revistas, comenzando por Hola, no sólo practican este sistema sino que viven de él. Un público, permanentemente ávido de chismografía, está siempre dispuesto a comprar una revista donde satisfacen su morbo. Igualmente las revistas del corazón están dispuestas a pagar cifras exorbitantes por adquirir las exclusivas de los famosos.

Las remuneraciones varían dependiendo de la situación y del personaje. Isabel Presley, por ejemplo, tiene un contrato permanente con Hola, según el cual la revista registra todos los eventos de su vida como si fuera una telenovela sin fin. Y la verdad esto es lo que ha sido, pues sus tres matrimonios, el primero con Julio Iglesias, el segundo con el marqués de Griñon y el último con el ex ministro de Hacienda español Miguel Boyer, han sido comparables con lo que hoy es la telenovela Café para los colombianos.

Precisamente, fue el matrimonio de la hija de Isabel Presley, Chabeli Iglesias, el evento que rompió todos los récords en materia de venta por este concepto. Se ha afirmado que Hola pagó un millón de dólares y fue la única revista en el mundo que tuvo acceso a la ceremonia. Como un millón de dólares es mucho dinero, se hizo una venta en paquete para amortizar la inversión, y la luna de miel fue vendida por 50.000 dólares. Se rumora, inclusive, que ya hay un contrato firmado por la vida de Chabeli, como el de su mamá, en el que se incluyen embarazos, bautizos y posibles separaciones.

La tarifa de un millón de dólares, que fue lo que costó también la venta del matrimonio de Maradona a la televisión italiana, demuestra hasta dónde pueden llegar los precios una vez el sistema se impone. El primer matrimonio que compró la revista Hola en España fue el de una nieta del general Francisco Franco, Merry Martínez-Bordíu, quien vendió la exclusiva de su boda en 1977 por 5.000 dólares. La semana pasada -17 años después de ese enlace- la revista le dedicó su portada a la separación de la hermana mayor de Merry, Carmen Martínez-Bordíu, quien acaba de abandonar a su marido por un play boy italiano (ver próximo artículo). Carmen ha sido, después de Isabel Presley, la persona que más ha aparecido en Hola, y en consecuencia, la que más dinero ha recibido por este concepto en los últimos 20 años.

Pero estas dos mujeres no son la únicas que viven de vender su vida privada. Son muchos los personajes menores que participan en esta industria, y que sobreviven con la venta de una historia mensual, cuyo costo oscila entre 3.000 y 5.000 dólares. La remuneración no es sólo por matrimonios. Incluye situaciones tan exóticas como operaciones de apendicitis que, en el caso de Lola Flores, le representó ganarse 10.000 dólares. Y su hija Lolita no se queda atrás. Ella ha vendido por 15.000 dólares cada uno de sus partos, incluyendo la exclusiva del momento de la entrada al quirófano. Don Gonzalo de Borbón -hermano del duque de Cádiz ex marido de Carmen Martínez-Bordíu- vendió por 5.000 dólares las fotos de su trasteo el día de su separación. Pero tal vez lo más inusual que ha sucedido en esta modalidad de comercio fue el de Sarita Montiel, quien recientemente vendió por una cifra no revelada el lanzamiento al mar de las cenizas de su marido.

En algunos casos el exhibicionismo raya en lo inmoral. El fallecido Alfonso de Borbón, duque de Cádiz, quien en el fondo no era más que un aristócrata quebrado que vivía de Hola, aceptó en una ocasión posar para los fotógrafos de la revista en una cama de hospital, sin camisa, al día siguiente de la muerte de su hijo Francisco, en un accidente de tránsito en el que él conducía el automóvil. Aun los españoles, acostumbrados a cualquier exceso en materia de venta de reportajes, se sorprendieron que un momento tan íntimo como la recuperación del conocimiento después del accidente hubiera sido presentado como una exclusiva en la revista española.

Pero si bien España es el país que más practica esta modalidad periodística, no es el único. Carolina y Estefanía de Mónaco, a pesar de su rango de princesas, están permanentemente en venta. Cada carátula de cualquier publicación europea en la que ellas aparecen, les es pagada. Y salen muchas veces. Por las primeras fotografías de su segundo bebé con quien fuera su guardaespaldas, Estafanía cobró 60.000 dólares a cada publicación que las quisiera colocar en su portada. Otro ejemplo reciente es el de Patty Davis, la hija del ex presidente Ronald Reagan, quien cobró 900.000 dólares por aparecer completnmente desnuda en Playboy.

La dinámica de este mercado ha llevado a que no sólo se vendan partos, bautizos, matrimonios y separaciones, sino que en ocasiones se recurra a una especie de chantaje en donde los personajes canjean con las revistas aquellas situaciones que no les convienen por otras más aceptables. El caso más famoso es el de Chabeli, la hija de Julio Iglesias, quien hace un tiempo fue fotografiada en una playa, besándose apasionadamente con un pretendiente. Las fotografías fueron tomadas en forma clandestina por un paparazzi, quien inmediatamente se las ofreció a Hola y la revista las compró para ganar puntos con la madre, asegurando que no pensaba publicarlas. En agradecimiento, Isabel Presley le dio a la publicación la exclusiva de las fotografías de su nueva casa en Madrid, la cual había sido objeto de un gran escándalo en España, puesto que había costado varios millones de dólares y su esposo acabada de salir del Ministerio de Hacienda.

Este 'hoy por ti y mañana por mí' también se practicó en el caso de la princesa de Gales. Un fotógrafo logró captar a Diana en topless en una piscina privada cuando pasaba vacaciones en España y, como era de esperarse, le ofreció la fotos a Hola. Una vez más, la revista galantemente rescató la honra de la princesa comprándolas y dejando a la ex esposa del príncipe Carlos con una deuda de gratitud impagable. A la famosa cantante española Marta Sánchez, el asunto le salió más costoso. Un paparazzi consiguió fotografiarla en una lancha en compañía de un hombre, estando completamente desnudos. La revista Interviú compró las fotografías y le comunicó a la diva que eran demasiado valiosas como para no ser publicadas. Teniendo en cuenta que Interviú había sacado hace unos años una fotografía de Marta Chávarri sin ropa interior, digna de Sharon Stone, para la Sánchez fue evidente que la negociación iba a ser en serio. Y lo fue. La revista le exigió, a cambio de no publicar las fotos, que posara totalmente desnuda en su apartamento. Como no había mucha alternativa, la cantante tuvo que aceptar. Pero el chantaje no fue gratis. Finalmente la revista le pagó 300.000 dólares y la venta de esa edición rompió todos los récords de Interviú.

La transmisión del matrimonio de Paola y Alejandro parece un juego de niños frente a las complejas negociaciones de la farándula internacional. Sin embargo, así de sencillo pareció el primer matrimonio comprado por Hola -el de Merry Martínez-Bordíu hace 17 años-. En este lapso, en España no sólo se revolucionó el periodismo, sino el concepto tradicional de respeto a la privacidad. La pregunta es: ¿será que dentro de unos años en Colombia veremos en las revistas titulares como: 'Estoy feliz con mi primer nieto': Margarita Rosa De Francisco. O 'Exclusiva: la luna de miel de María Paz Gaviria'. O 'No le temo al desnudo', por Antanasia Mockus?
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