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| 3/5/2011 12:00:00 AM

¿Quién es esa rubia?

Andrej Pejic, un hombre con rasgos de mujer, es la nueva sensación en las pasarelas más prestigiosas del mundo. Modela ropa masculina y femenina con la misma naturalidad.

Una rubia vestida de novia hace estallar en aplausos al público que la observa desfilar en una pasarela parisina. Su cuerpo delgado, sus cejas arqueadas y sus pómulos salientes encajan con el prototipo de belleza de las modelos de alta costura. Sin embargo, solo basta mirarle el cuello con atención para notar una prominente manzana de Adán. En realidad se trata de Andrej Pejic: un hombre de 19 años que está revolucionando la industria de la moda.

Diseñadores y editores del mundo entero están fascinados con su apariencia andrógina. Desde que Jean Paul Gaultier lo contrató para su colección primavera-verano 2011, ha aparecido en las ediciones francesa e italiana de la revista Vogue. Es además el protagonista de la más reciente campaña del diseñador neoyorquino Marc Jacobs, y su éxito en las pasarelas de Londres, París, Nueva York y Tokio se debe a que en cuestión de minutos puede pasar de lucir un vestido de mujer a un traje de hombre con tal facilidad que la gente ni siquiera lo nota.

"En épocas de recesión económica las marcas no pueden contratar hombres y mujeres. Por eso soy un muy buen negocio", dijo Andrej a un programa de televisión de Australia. Incursionó en el mundo del modelaje hace tres años, mientras terminaba el bachillerato, y la primera vez que el director de la agencia Chadwick Models lo vio pensó que era una mujer. De hecho, más de un hombre ha intentado conquistarlo creyendo que se trata de una chica, algo que no le importa pues los piropos siempre se traducen en "tragos gratis". No ha revelado su orientación sexual, tampoco tiene cirugías plásticas y admite que prefiere usar falda y tacones porque le parece que la ropa femenina es más "glamurosa".

Andrej empezó a experimentar con su aspecto a los 14 años. Recuerda que le gustaba probarse los vestidos de su mamá, maquillarse y jugar con sus joyas: "Eso es porque desde la primera vez que me miré en un espejo supe que me parecía a una mujer". Pero aceptar esa realidad le costó trabajo al principio. Nació en Tuzla, una ciudad en el noreste de Bosnia, y se fue a vivir a Melbourne, Australia, a los 8 años, poco después de que sus papás se divorciaron. Dice que en el colegio nunca se burlaron de él ni lo matonearon por su físico, aunque sus compañeros lo miraban con mucha curiosidad.

"Fue muy difícil no poder expresarme tal como quería y sentir que debía ser otro", admitió en la entrevista. Apenas lo contrató Chadwick Models, sus representantes le pidieron que fuera al gimnasio para volverse más musculoso, pero pronto se convencieron de que no era una buena idea. Su encanto para el sector de la alta costura estaba justamente en su figura delgada y femenina. Por eso, desde entonces se afeita a diario, se depila las cejas, se alisa el pelo y procura ponerse rubor y un poco de brillo en los labios cada vez que sale a la calle.

Según dijo la editora de Vogue, Harriet Quick, al portal de Internet The Daily Beast, Andrej no solo tiene a su favor una cara muy llamativa y ángulos que se ven bien en la cámara, sino que contradice "el estereotipo de macho alfa" que ha promovido la industria. "Ser diferente es lo que mantiene vivo el negocio de la moda -explicó a SEMANA Carla Mendoza, autora de un blog dedicado al joven modelo-. Andrej es la definición de singularidad, y con su apariencia ha conseguido desdibujar las fronteras entre géneros".

Esa tendencia viene en ascenso durante los últimos años y, según el diario The New York Times, desde la década de los setenta, el look andrógino no había tenido tanto furor. La diferencia es que ahora ha dejado de ser un tabú. El caso más emblemático es el de Leandro Cerezo, un brasileño que se sometió a un tratamiento de cambio de sexo y ahora es una supermodelo internacional llamada Lea T. El ejemplo más reciente de la ambigüedad entre géneros es Andrej, y aunque sabe que la moda es una industria muy inestable, reconoce que está abierta a diferentes tipos de belleza. "Puedes ser tú, solo no subas de peso", bromea.

Andrej está disfrutando de su cuarto de hora al punto que le falta tiempo para cumplir con los cientos de solicitudes que le llegan a diario de todas partes del mundo. "Se ha convertido en un ícono pop -dijo a esta revista Patti Huntington, periodista de moda australiana y una de las primeras en descubrirlo-. Ya se están vendiendo camisetas con estampados de las fotos que le tomaron para 'Vogue' y un canal lo contactó recientemente, de modo que no me sorprendería que dentro de poco aparezca en televisión". Cualquiera que sea el camino que escoja, Andrej tiene claro que algún día quiere entrar a la universidad. Por suerte, durante el tiempo que lleva modelando su familia siempre lo ha apoyado, y mientras su abuela sostiene que tiene una nieta y un nieto, su mamá suele decir, con orgullo: "Es la mujer con vestido de novia más hermosa que he visto en mi vida".
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