Martes, 2 de septiembre de 2014

¿Realmente los calvos son más viriles? Foto: Archivo SEMANA

| 2013/05/25 00:00

¿Realmente los calvos son más viriles?

Según teorías científicas, los hombres calvos resultan ser más atractivos y viriles a la hora de estar con su pareja

Bruce Willis, André Agassi y Michael Jordan. Tres hombres fuertes y varoniles, admirados por muchas mujeres. Pero tienen algo más en común: son calvos.

A menudo se dice que los calvos son más viriles. La teoría popular es que tienen niveles más altos de la hormona testosterona, lo que los hace más masculinos y aumenta su potencia sexual, pero también hace que se les caiga el pelo antes que al promedio de los miembros de su género. La verdad, sin embargo, es un poco más compleja.

Es cierto que la pérdida del cabello depende de la testosterona. En 1960, un doctor de la universidad Yale llamado James B. Hamilton estudió a 21 chicos a los que habían castrado. En ese entonces, era una práctica que se aplicaba a veces cuando los niños eran diagnosticados con problemas de conducta o mentales.

Hamilton les hizo seguimiento, a algunos de ellos hasta los 18 años, y no encontró signos de que estuvieran desarrollando el patrón masculino de la calvicie a medida que crecían.
Por otro lado, los hombres de la misma edad que estaban intactos, y por ende produciendo testosterona, ya tenían entradas.

Vinculado pero no responsable

Hamilton no fue el primero en descubrir el vínculo entre la testosterona y la calvicie; tanto Hipócrates como Aristóteles habían observado lo mismo siglos antes.

El hallazgo de Hamilton parecía indicar que altos niveles de testosterona pueden resultar en calvicie, pero el hecho es que el nivel es irrelevante, mientras haya alguna cantidad de la hormona presente.
Castrados, con casi nada de testosterona, quizás retengan su pelo, pero hombres con niveles bajos de testosterona pueden perderlo.

Eso es porque no es la cantidad de la hormona circulando en el torrente sanguíneo lo que dicta la calvicie: es la genética.

Se piensa que varios genes están involucrados, con el resultado de que los folículos pilosos se vuelven particularmente sensibles a diminutas cantidades de testosterona.

Aún no se entiende completamente el proceso, pero involucra a una enzima que convierte a la testosterona en una sustancia llamada dihidrotestosterona, que causa que los folículos pilosos de algunas personas se encojan, posiblemente interrumpiendo el suministro de sangre y nutrientes.

A medida que el folículo se encoje, el ciclo de crecimiento se acorta y los nuevos pelos se van volviendo más y más delgados hasta que sólo quedan vellos en el cuero cabelludo.  Eventualmente, el folículo se vuelve inactivo y no se produce más cabello.

Los calvos son genéticamente más predispuestos a ser más sensibles a la dihidrotestosterona.
A los folículos de la barbilla no los afecta ninguna hormona, por ello la barba sigue creciendo.

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