Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/12/15 00:00

Recordar es vivir

Algunas bandas históricas que conocieron la fama en diferentes épocas escogieron 2007 para hacer regresos a los escenarios del mundo.

Led Zeppelin deleitó al público con un único concierto en donde Robert Plant, John Paul Jones y Jimmy Page demostraron por qué son leyendas vivas

El 24 de noviembre los casi 50.000 asistentes al concierto de Soda Stereo en Bogotá coreaban al unísono "Oh, oh, oh Soda no se va", mientras eran testigos de una de las más anticipadas reuniones de este año. Lo cierto es que el grupo sí se va, pues sólo se reunió para hacer esta gira llamada Me verás volver y luego Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio regresarán a su vida diaria sin la banda más famosa que se ha dado en Latinoamérica. Hace 10 años los tres habían decidido dar por terminada su sociedad y seguir carreras en solitario. Ahora, aunque sea sólo durante las tres horas que dura su show, generaron la ilusión de regresar a esa época en la que juntos creaban canciones inolvidables e histeria colectiva entre sus fanáticos. El resultado es de más de una veintena de presentaciones con localidades agotadas, que terminarán en el mismo lugar en donde se dio en 1997 el famoso adiós de "gracias totales", el Estadio Monumental de Buenos Aires el 21 de diciembre.

A pesar de los rumores, el grupo argentino sólo confirmó su regreso en junio, meses después de que lo hiciera la banda que los inspiró a hacer música a principios de los 80, los británicos The Police. Este, quizás el regreso más sonado del año, se dio después de 20 años de separación y peleas que hacían pensar que el famoso Sting nunca más compartiría escenario con sus compañeros de fórmula, Stewart Copeland y Andy Summers. Pero es que 2007 ha sido especialmente prolífico para varios grupos que han decidido marcar este como el año de las reuniones de legendarias bandas. En un mes sorprendían los unos y de repente al siguiente se animaban otros a seguir ese mismo camino. El trío de punk mezclado con reggae que puso a todos a buscar el "mensaje en la botella" y a sentir pesar por una prostituta llamada Roxanne, se separó en 1986. Seis años más tarde, los invitados a la boda Sting y Trudie Styler tuvieron la oportunidad de ver durante algunos minutos al grupo en vivo como parte del festejo, pero pronto la alegría se tornó en gritos y regaños que dejaron a todos sin ganas de más. Después de una insípida pero muy anticipada presentación durante los premios Grammy en febrero, se lanzaron en mayo a una gira mundial de 112 conciertos que concluirá en 2008.

Más que la emoción de reencontrarse en el escenario con sus amigos del alma, estos grupos también tienen un gran incentivo económico detrás de sus esperadas reuniones. "La gente baja mucha música por Internet, casi siempre de forma ilegal. Por medio de las giras ellos se vuelven más accesibles al público, hacen dinero de las entradas y estimulan la compra de mercancía que a ellos les representa una reactivación en las regalías", explicó a SEMANA David Rezak, profesor de industria de la música de la Universidad de Syracuse, Estados Unidos. Como aceptó públicamente John Lyndon (antes Johnny Rotten), de los Sex Pistols, "hemos encontrado un causa común para reunirnos: el dinero de ustedes". Ellos volvieron a tocar juntos en noviembre para celebrar el trigésimo aniversario de la creación del grupo.

Aunque esto sea cierto para la mayor parte de los reencuentros, en donde además de la gira usualmente se lanza una nueva edición remasterizada de grandes éxitos, en el caso de Led Zeppelin, que encantó al público londinense el 10 de diciembre, se dio una situación excepcional. A pesar de los más de dos millones de personas que quisieron ir a verlos, ellos optaron por hacer un solo concierto. La salida entonces, ya que la O2 Arena tiene cupo para un poco menos que 20.000 espectadores, fue crear una tómbola para rifar quiénes serían los afortunados asistentes. El costo de las boletas era de 125 libras, aproximadamente 515.000 pesos. Y aunque el virtuoso guitarrista Jimmy Page se fracturó un dedo de la mano, lo que obligó a que se aplazara el concierto que iba a ser en noviembre, al unirse con la aún sensual voz de Robert Plant, el bajo de John Paul Jones y la batería de Jason Bohnam, hijo del fallecido John Bohnam y quien actuó en su reemplazo, se volvió a crear tal magia sobre el escenario, que varios de sus seguidores están suplicando por una gira.

Estas reuniones se han convertido en un fenómeno mundial, por eso los seguidores del rock en español también han tenido la oportunidad de volver a ver a algunos de sus músicos favoritos. Pablo Carbonell, Many Mouré y Guillermo Piccolini, Los Toreros Muertos, revivieron algo de la famosa movida madrileña de los 80 en tres conciertos que dieron en España. Pilar y la Agüita Amarilla volvieron a quedar reeditados para la posteridad en su nueva antología de éxitos, en la que una vez más dejaron claro que ninguno de ellos se llama Javier. Otro grupo español que hizo su regreso, después de 11 años de ausencia, fue Los Héroes del silencio. Presentaron 10 conciertos en su tierra natal, Latinoamérica y Estados Unidos.

Con un fuerte mensaje político, al igual que en la década de los 90, volvió Rage Against The Machine. Zach de la Rocha, Tom Morello, Brad Wilk y Tim Commerford tocaron juntos otra vez en Coachella Valley Music and Arts Festival en abril, y han participado en otros eventos de ese tipo. Morello, Wilk y Commerford disolvieron Audioslave, la banda que crearon durante el receso de siete años junto al cantante Chris Cornell, y que se caracterizó por un sonido más suave y melodioso. Como guerreros salvadores, los miembros de Rage declararon que su reunión se debía principalmente al mal gobierno de Bush y de sus secuaces republicanos, que con la guerra contra el terrorismo estaban acabando con las libertades. Los renegados del funk regresaron con su sabor a metal y hip hop para crear conciencia de izquierda, con su siempre presente bandera de apoyo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Las encargadas de ponerle picante y diversión a esta temporada de regresos fueron las Spice Girls, que también se habían separado hace siete años. Melanie Brown, Melanie Chrisholm, Victoria Beckham, Geri Halliwell y Emma Bunton iniciaron el 2 de diciembre en Vancouver, Canadá, su gira mundial que contará con 52 conciertos. El grupo que puso de moda el poder de las chicas y que con su pop chicloso puso a cantar y bailar a millones de adolescentes hizo un regreso bastante sorpresivo, pues desde hace años habían negado rotundamente la posibilidad de una gira como esta. Para el primer concierto se agotó la boletería y la crítica las recibió con grandes elogios.

Todo indica que al ver el éxito de quienes han retornado a los escenarios, otros grupos legendarios, que los fanáticos sueñan con ver de nuevo, regresen durante el transcurso de 2008. Pues este sólo es el inicio, y la experiencia demuestra que la nostalgia se vende muy bien. n

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