Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2005/02/20 00:00

Recuerdos de sexo

Un documental sobre el impacto de 'Garganta profunda' en la cultura popular vuelve a poner de moda la película pornográfica más famosa de la historia.

Tanto Linda Lovelace como Harry Reems sufrieron por ser los protagonistas de la película más controvertida de la época. Linda murió arruinada hace tres años y Harry (a la derecha en foto reciente), luego de vencer el alcoholismo, logró el éxito como agente inmobiliario.

Hace casi 33 años, en junio de 1972, un teatro neoyorquino anunció en su marquesina la exhibición de una película llamada Deep throat (Garganta profunda). El título, bastante intrigante, atrajo inicialmente sólo a algunos amantes furtivos de la pornografía, pero en cuestión de meses la película se convirtió en todo un fenómeno, una moda pasajera llamada 'porno-chic' que llevó a adultos de todas las clases a acudir en masa a ver con sus propios ojos las peripecias sexuales de una joven llamada Linda Lovelace. Un documental llamado Inside deep throat (Dentro de 'Garganta profunda'), que acaba de ser estrenado en Estados Unidos, analiza las causas y consecuencias de semejante fenómeno en la cultura popular de los años 70 y, de paso, vuelve a poner la película sobre el tapete.

El productor Brian Grazer, quien tiene en su hoja de vida éxitos como Apolo 13 y Una mente brillante, es el responsable de este resurgimiento. Grazer llevaba más de tres décadas dándole vueltas en su cabeza al recuerdo de su abuela de 60 años viendo la película . "Ella quería saber a qué se debía todo el escándalo. Así que ella y mi abuelo hicieron fila en un teatro de West Hollywood y vieron la película. Eso quedó grabado en mi memoria", dijo Grazer al diario New York Daily News. El resultado es este documental que se adentra en la producción de la película independiente más rentable de la historia (costó menos de 25.000 dólares y ha dado ganancias por más de 600 millones), en los intentos por censurarla y en la tragicomedia en que se convirtió la vida de sus protagonistas.

Pero, ¿qué fue lo que convirtió a Garganta profunda en un fenómeno del cine pornográfico? Según uno de sus protagonistas, Harry Reems, la gracia de esta película radica en que fue "la primera cinta pornográfica en desechar cualquier pretensión de ser educativa". Hasta entonces la pornografía se dividía en dos clases: pequeños cortos en blanco y negro y sin sonido que mostraban actos sexuales de todo tipo y producciones un poco más elaboradas que alternaban las escenas sexuales con serias explicaciones fisiológicas para evitar ser consideradas pornográficas. Pero Garganta profunda, con la peregrina historia de una mujer que descubre que sólo puede encontrar placer en el sexo oral, acabó con esto. Además del sexo había un argumento que, aunque increíblemente débil, atrajo a más de 10 millones de espectadores sólo en Estados Unidos, entre los que se encontraban celebridades como Frank Sinatra, quien la exhibía en sus fiestas, Jacqueline Kennedy y Truman Capote.

Paradójicamente, el éxito se convirtió en una maldición para todos los directamente implicados. El caso más evidente es el de Linda Lovelace, a quien su famosa técnica de felación la convirtió en la primera estrella porno de la historia. Aunque Garganta profunda no fue la primera ni la última incursión de Linda en la industria, a finales de los años 70 ella abjuró de su pasado y publicó una autobiografía en la que decía que su esposo de la época, Chuck Traynor, la había obligado a participar en dichas cintas a punta de pistola y golpizas. La prueba, según ella, eran los morados que pueden observarse en sus piernas en las primeras escenas de este clásico. "Es un crimen que esa película todavía se exhiba. Todo el que la vea está en realidad viendo las imágenes de mi violación", dijo Linda en 1981 al periódico Toronto Sun.

Pocos le creyeron. Unos porque decían que el gozo que demostraba Linda en sus películas no podía ser fingido, otros porque vieron sus declaraciones como una forma de ganar notoriedad en un momento en que su fama ya era parte del pasado. A pesar de todo, Linda se convirtió en una aliada de las feministas de la época y llegó a declarar ante el Congreso de Estados Unidos para pedir mayores restricciones a la pornografía.

Luego de más de dos décadas de tratar de llevar una vida anónima dedicada a su esposo y sus dos hijos, Linda murió a causa de las lesiones recibidas en un accidente de tránsito. Poco más de un año antes de su muerte, ocurrida en 2002, Lovelace había vuelto a sus raíces al posar en ropa interior para una revista dedicada al fetichismo sexual. Tenía 52 años.

Igualmente trágica, aunque con un final feliz, es la historia de Harry Reems, contraparte de Linda en Garganta profunda. Él fue contratado inicialmente como luminotécnico, pero terminó como protagonista cuando el actor inicialmente contratado no dio la talla. Su papel como el médico que descubre que Lovelace tiene el clítoris en la garganta lo convirtió en el primer galán del cine porno y le dio trabajo en otro puñado de películas del mismo corte.

Pero todo acabó el 7 de julio de 1974 cuando Reems fue acusado de transportar material obsceno a través de las fronteras estatales. Era otro intento por censurar la película. Reems fue encontrado culpable y condenado a cinco años de prisión. Sin embargo Hollywood, con Warren Beatty y Jack Nicholson a la cabeza, se solidarizaron con el actor. Con la ayuda de Alan Dershowitz, abogado y defensor de la libertad de expresión, Reems consiguió que se le abriera un nuevo juicio en el que fue hallado inocente.

Pero el daño ya estaba hecho. Reems estaba quebrado y nadie le daba trabajo. En pocos años se alcoholizó y llegó a pedir limosna en las calles y a dormir en basureros. En 1986 se unió a Alcohólicos Anónimos y consiguió una licencia para trabajar como agente inmobiliario. Hoy vive en un tranquilo pueblo de Utah junto con su esposa y asegura: "No he visto una película pornográfica en 25 ó 30 años. No lo necesito. Ahora estoy felizmente casado".

Ni Lovelace, ni Reems, ni el director Gerard Damiano recibieron un solo dólar de las inmensas utilidades que dio Garganta profunda. Como la financió Anthony Peraino, uno de los socios más influyentes de la familia Colombo, famosa en el mundo del crimen, los 600 millones de dólares de ganancia se esfumaron en el bajo mundo.

A pesar de todo, el legado de Garganta profunda en el mundo del cine es invaluable. Aunque comparada con algunas producciones actuales de Hollywood podría considerarse una comedia atrevida, gracias a esta película Hollywood es lo que es. Para bien o para mal.

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