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| 3/23/1992 12:00:00 AM

RESUCITANDO

EL HUMORISTA RADIAL HEBERT CASTRO SE ENCONTRABA en Chile y se fue de fiesta una noche cualquiera con un grupo de amigos. Cuando la rumba terminó, estaba tan pasado de tragos que decidió quedarse dormido en donde estaba, en lugar de montarse al carro que iba a llevarlo a su casa. Al otro día, cuando despertó, abrió el periódico y se encontró con la noticia de que estaba muerto. Ignorando si se trataba del peor guayabo de su vida o de una primera escala al cielo, llamó a su hermana que vive en Buenos Aires para constatar que todavía se encontraba en este mundo cruel. Su hermana le informó que sus amigos se habían matado la noche anterior en el carro que él no abordó, y todo el mundo supuso que él iba con ellos.
Cuando Castro apareció, ya toda la prensa del continente había anunciado su muerte.
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