La última vez que vieron con vida a ETAN PATZ, de 6 años, estaba caminando solo hacia la parada del autobús escolar, a dos cuadras de su casa en el vecindario de Soho, en Nueva York. Desde entonces, hace 33 años, sus padres empezaron una búsqueda que aún no termina. Distribuyeron por la ciudad miles de volantes con su fotografía, pegaron carteles en los edificios y entrevistaron a miles de personas, pero nadie dio razón del paradero del niño. Incluso, su rostro fue el primero en aparecer en los envases de leche por si alguien lo reconocía. Todo fue en vano, al menos hasta ahora. En pleno aniversario de su desaparición, Pedro Hernández, un hombre que vivía cerca de los Patz, acaba de declararse culpable. Según le confesó a la Policía, atrajo al niño con dulces, lo apuñaló y descuartizó su cuerpo. Para no dejar rastros escondió los restos en bolsas de plástico que después tiró a la basura.
Revelación macabra
La última vez que vieron con vida a ETAN PATZ, de 6 años, estaba caminando solo hacia la parada del autobús escolar, a dos cuadras de su casa en el vecindario de Soho, en Nueva York.
Siga las últimas noticias del mundo del espectáculo en Discover y entérese de sus protagonistas
25 de mayo de 2012 a las 7:00 p. m.
