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| 6/26/2000 12:00:00 AM

A ritmo de tornamesa

El sábado DJ y músicos electrónicos se tomarán el parqueadero sur de Corferias para armar Input 2000, una rumba de 12 horas continuas.

En las fiestas los que terminan poniendo los discos por lo general son los tímidos que, además de bailar mal, tienen dificultades para relacionarse con las mujeres. Escondidos en su rincón, al lado del equipo de sonido, su mayor satisfacción es ver que la primera canción que ponen prende la fiesta y que, mientras ellos están al mando, nadie deja de bailar. De tarde en tarde alguien se acerca a felicitarlos y muy rápidamente descubren que el suyo es un estrellato muy particular. No son el alma visible de la fiesta (el cuentachistes, el que toca bien guitarra) pero sí los que logran darle esa atmósfera que la hace diferente y especial.

Los DJ (del inglés Disc Jockeys o Dee Jays’, es decir, los que ponen los discos) no hacen malabares ni se roban el show, como los cantantes o los guitarristas en vivo, pero también son el alma de las discotecas, los clubes de baile y, en tiempos más recientes, de esas gigantescas fiestas y desfiles a los que asisten cientos de miles de seguidores de la música dance, como lo son el Love Parade de Berlín y el Sonar de Barcelona que, como señala Gabriel Odín, DJ y gran conocedor de la música dance, “son eventos gratuitos que reúnen casi dos millones de personas, cifra que jamás alcanza un concierto de rock”.

El sábado 3 de junio Bogotá vivirá Input 2000, un evento de 12 horas continuas que se llevará a cabo en el parqueadero sur de Corferias, en el que participarán los disc jockeys DJ Toto, Mr. T.Chack, DJ Porno, Hi Low, DJ Fresh, Blue Kim y Fun Kid, Dani Boom, Tang, Julián Torres, Juan Pablo Navas y Felipe López y las agrupaciones Sala de Espera, Atake PC, Matt C, Sensoria y De Lux Club. Todos ellos son exponentes de un movimiento que ha ido creciendo de manera subterránea no sólo en Bogotá sino también en Medellín y Cali.

Este festival lo patrocinan los programas de televisión Mucha Música y Circo Eléctrico y el portal de Internet Dgolpe, que se dedica a divulgar propuestas musicales de todos los géneros de artistas que no tienen acceso a los circuitos normales de distribución y difusión: casas disqueras, emisoras comerciales y medios masivos de prensa.



Acróbatas del tornamesa

Los DJ, aunque no son músicos en el sentido estricto de la palabra, sí transforman sus aparatos en instrumentos musicales. Un concepto bastante viejo, por cierto, pues ya en los años 60 los Beatles, y en particular su productor George Martin, convirtieron el mítico estudio de grabación de Abbey Road en el instrumento musical más innovador de la década. “Manipular los discos se convierte en un asunto de sensibilidad, como quien pulsa un teclado o rasga una cuerda de una guitarra”, comenta Mr. T.Chack, quien además de DJ es uno de los organizadores de Input 2000.

Sus armas fundamentales son los discos de acetato de 12 pulgadas (también conocidos como maxisingles) un par de tornamesas (el modelo que utilizan es el Technics SL1210), deslizadores que les permiten mover los discos con las manos sin rayarlos y una mezcladora que controla los volúmenes, lo que les facilita empatar los temas sin que haya baches.

En plena era de los discos compactos para ellos los maxisingles son un bien muy preciado. “Al tener surcos tan grandes, explica DJ Toto, registran mucho mejor los sonidos altos y los bajos que los CD”. Gabriel Odín agrega: “La amplitud del surco le da a los bajos un color que un CD no logra. El sonido digital no es capaz de emular de manera exacta el sonido analógico”. Además los acetatos son mucho más versátiles, pues pueden controlar la velocidad y manipularlos al derecho y al revés.

Al igual que cualquier músico, los DJ investigan y luego desarrollan un estilo propio a partir de la gran cantidad de subgéneros e intérpretes cobijados en el dance y la música electrónica (house, techno, trance, drum & bass, chemical beat, core, goa, jungle son apenas algunos de ellos), de los discos compran los que necesitan para reafirmar ese estilo y aprenden a combinarlos de acuerdo con la atmósfera que quieran darle a su set. Gracias al control de velocidad de los tornamesas profesionales logran empatar dos temas sin que cambie la velocidad del ritmo o, por el contrario, giran los discos con sus manos para interrumpir abruptamente un tema y hacer cambios inesperados.

Cada vez son más frecuentes los DJ que reelaboran canciones de artistas conocidos y también los músicos de rock y pop que los contratan para que hagan remezclas de sus canciones. Ellos tienen acceso a las pistas de la grabación del tema original y las manipulan para recrear una nueva canción. Otros toman una frase o un fragmento del tema original y a partir de allí construyen una canción completamente diferente.

También están, por supuesto, los compositores de temas originales que presentan su música en vivo en las discotecas y los clubes. Para ellos los rápidos avances de la tecnología de los computadores, el software y los instrumentos electrónicos les han permitido armar, a precios razonables, estudios caseros que les ofrecen un sonido de gran calidad.

Sin embargo a los DJ y a los músicos electrónicos les encanta trabajar con aparatos propios de los años 60 y 70: amplificadores de tubos (“dan un sonido mucho más rico en matices que los transistores”, explica Felipe López), viejos sintetizadores análogos y cajas de ritmos de los años 80. De hecho, el tornamesa Technics SL1210 es un diseño de 1984 que desde entonces no se ha modificado.

Esto les genera una serie de problemas pues cada repuesto (una aguja profesional, un tubo, los mismos acetatos de 12 pulgadas) “son artículos de lujo”, como señala DJ Toto, y más en Colombia, donde el mercado es casi inexistente. De hecho, los discos hay que traerlos de Europa y Estados Unidos, lo que le dificulta a un DJ colombiano desarrollar su estilo pues no siempre está al tanto de las novedades discográficas de sus géneros favoritos.

A pesar de estas dificultades en Colombia el movimiento dance ha comenzado a adquirir fuerza. En los últimos tiempos un público cada vez más amplio se familiariza con la música dance y electrónica. Input 2000 será un paso adelante en el desarrollo de esta cultura electrónica, pero también una prueba de fuego para los DJ, los músicos y los patrocinadores.
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