Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1990/11/05 00:00

SALSA JAPONESA

Lo que faltaba: los japoneses también son unos tesos para interpretar la salsa.

SALSA JAPONESA

El ambiente está que arde, la salsa retumba en todos los rincones mientras una audiencia prácticamente en trance baila sin parar. En el escenario, los músicos, sudorosos y frenéticos, parecen llevar en la sangre el ritmo de las canciones. Aparentemente es una orquesta de salsa común y corriente, que suena común y corriente; sin embargo, ninguno de los miembros del grupo musical entiende una palabra de lo que está cantando. Nunca han estado en Cali, Puerto Rico o Caracas. Es la Orquesta de la Luz, integrada exclusivamente por japoneses. Un grupo de salsa que fue la sensación hace dos semanas en el Festival Internacional de Salsa de Nueva York.

Para estos músicos nipones. que se han dedicado a "copiar" la salsa, hacer esta música es toda una aventura. ¿Cómo se las arreglan los japoneses para interpretar, sentir y cantar la salsa? Gen, uno de los del grupo, confiesa: "Copiamos todo de los discos. " Ogimi, el bongolero, cuenta: "Transcribimos todos los sonidos, instrurnento por instrumento. Escuchamos las cintas, desgrabamos y escribimos las partes de las trornpetas, los coros y el vocalista. Como ninguno habla español, lo copiamos todo con solfeo que es un lenguaje universal. " Nora, la vocalista, dice que aprendió a cantar salsa escuchando las grabaciones de Celia Cruz, el Gran Combo, Willie Colón y el Grupo Niche.
"Me aprendo las palabras de mernoria. Nuestro productor nos ayuda con la pronunciación. Cuando recibo una nueva canción que debo interpretar, me siento corno en kinder. No entiendo la mayoría de las palabras, aunque ahora ya conozco algunas. Por ejemplo 'amor', 'bésame', 'te quiero' ... Ah, hay una palabra muy importante que yo aprendí oyendo a Celia Cruz: "azuca".

La orquesta japonesa de salsa puede, sin embargo, engañar a cualquiera y por eso se convirtió en la revelación del Festival Intemacional de Salsa de Nueva York, donde actuó hace dos semanas. Muchos de los asistentes al Palladium, la famosa discoteca de Manhattan, señalan que si uno no vea los músicos, podría jurar que se trata de una auténtica y tropical orquesta de salsa. La mayoría de los integrantes de la "Orquesta de la Luz" tienen antecedentes como músicos de jazz o rock and roll . Hace un tiempo les picó el gusano de la salsa Ellos reconocen que no fue fácil empezar, porque desconocian el idioma y no tenian mucha experiencia en esta clase de ritmo, pero que la energía de la música tropical y el deseo de triunfar los sacó adelante aun en momentos en los que muchos los desanimaron y les dijeror que la única salsa que se podría dar en el Japón era la de soya.

A pesar de los augurios de fracaso ellos hicieron oídos sordos y se lanzaron a la salsa. Ogimi, el hombre del bongo, formó la primera orquesta de salsa en 1980, con otros músicos japoneses "encarretados" con lo que considerabar una música muy alegre y sonora. Aun que confiesan que les costó trabajo aprender nuevos ritmos y armonias, finalmente lo lograron. Empezaron tocando para una audiencia escasa, en pequeños centros nocturnos de Tokio, básicamente para intelectuales y artista bohemios que gustaban de la música caribeña. Poco a poco la audiencia fue creciendo y de dos noches al mes pasaron; tocar todas las noches en distintos lugares, hasta cuando en 1989 les dieron 1, oportunidad de presentarse ante el conocedor y exigente público salsero de Nueva York. Los japoneses dieron en e clavo y pegaron como si hubieran nacido entre playas, cocos y palmeras.

Ralph Mercado fue el agente visionario que descubrió este grupo. "Cuando los óí por primera vez, supo que tenían algo especial. Los contraté para una serie de representaciones en Nueva York y gustaron mucho." A las pocas semanas de haber regresado a Tokio, grabaron su primer disco, "Salsa caliente del Japón", que fue muy bien recibido por los aficionados al ritmo caribeño. Ahora, la "Orquesta de la Luz" está planeando giras por España y Venezuela, donde los rumberos quieren tomarles el pulso a los salseros nipones.

En el pasado Festival Intemacional de la Salsa en Nueva York, los salseros japoneses no se perdieron ni una sola presentación de las otras orquestas y grupos. Ver y oír para imitar a la perfección parece ser su lema en materia de salsa. Para ellos, uno de los mayores atractivos de este ritmo es la relación entre los músicos y su público cuando de bailar se trata. "Los japoneses son, por lo general, muy tímidos y no saben bailar bien", dice Shingo Kanno, uno de los coristas que ahora se hace llamar "Carlos" por aquello del toquecito latino. "Yo sé que dentro de cada silencioso japonés hay una gran pasión, sólo que no la demuestran. Nosotros tratarnos de que, con la salsa, todos esos sentimientos salgan a flor de piel ".
Sin embargo, los salseros japoneses reconocen que existe una gran diferencia entre la audiencia fría que tienen en Tokio y los fanáticos caribeños que bailan frenéticamente durante horas sin parar:
"Aquí en Occidente, la salsa si es de verdad verdad ". Y por eso no descartan la posibilidad de poder algún día alternar con los grandes, como La Fania, por ejemplo.

Esta curiosidad de los japoneses por la música latinoamericana tiene algunos exitosos antecedentes. En los años 70 fue muy famoso el grupo japonés de tangos que desplegó su talento con "La Cumparsita", "Uno" y "Caminito" en famosos escenarios del mundo sin entender ni jota de las letras que cantaban. Luego vino a Latinoamérica de gira el famoso coro japonés que interpretaba de memoria los boleros de Los Panchos, en serenatas que recorrieron varios paises. Ahora le tocó el turno a la salsa y en este caso, como en los anteriores, también se han hecho notar. Con el auge de la salsa en todo el mundo, este grupo de orientales se han convertido en los tesos de un ritmo que en los últimos años ha ganado adeptos en todas las latitudes. Lo cierto es que los salseros japoneses puede que no entiendan lo que cantan, pero saber muy bien lo que hacen.

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