Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/08/20 00:00

Se busca un cadáver

Aumenta el misterio en el caso de la practicante desaparecida que estuvo enredada sexualmente con el congresista norteamericano. Si ella no está muerta su carrera política sí.

Se busca un cadáver

Hace 11 semanas desapareció Chandra Levy, la joven practicante que sostuvo una relación con el congresista demócrata Gary Condit. Y aunque las autoridades no lo reconocen oficialmente ya la dan por muerta. Consideran que dada la orgía de publicidad mundial alrededor de su desaparición hace poco probable que no se hubiera reportado o por lo menos conmovido con el dolor de sus padres si estuviera viva.

Mientras tanto el congresista Gary Condit se enfrenta al colapso de su matrimonio y de su carrera política. En Washington todavía se puede sobrevivir a un escándalo sexual con una practicante, como lo mostró el caso Clinton–Lewinski, pero no se puede hacer si la practicante no vuelve a aparecer. Y eso es precisamente lo que le está pasando a Condit. El líder del Senado, el republicano Trent Lott, manifestó que Condit debería renunciar porque considera que no es una persona confiable, más si fue capaz de mentirles a las autoridades y a su esposa durante casi dos meses.

Como si fuera poco al congresista ya le han aparecido dos amantes más. La primera, Anne Marie Smith, una azafata de United Airlines, asegura haber mantenido un romance de 10 meses con Condit. Además ella afirmó en una entrevista televisiva que él le pidió mentir a los investigadores por escrito sobre su relación. La segunda amante apareció cuando el pastor protestante Otis Thomas aseguró que Condit sostuvo relaciones con su hija Jennifer hace siete años, cuando ella tenía 18. Al parecer a ella también le pidió que mintiera. Y aunque no tengan nada que ver unas aventuras del pasado con una contemporánea esa combinación de sexo y muerte tiene paralizado a Estados Unidos.

Si bien es cierto que todos piensan que es muy poco probable que él la haya matado, como fue el último amante de Chandra las investigaciones se centraron en él. En un principio el congresista decidió colaborar y permitió que las autoridades inspeccionaran su apartamento sin saber exactamente lo que buscaban. Igualmente ofreció someterse a una prueba de ADN. A lo que no accedió fue a que el FBI le realizara una prueba con detector de mentiras y sólo hizo una privada. Todos los penalistas están de acuerdo en que es imprudente someterse a este aparato porque no es infalible y a veces mide más el nerviosismo que la verdad. Obviamente, ni las autoridades ni los padres de Chandra quedaron tranquilos pues desconfían de su prueba privada.

Pero ¿qué pudo haberle pasado a Chandra? En los últimos días han aparecido algunas pistas que, sin embargo, no han aclarado el misterio. En primer lugar, se reveló que en la mañana del día de su desaparición una vecina llamó a la policía porque escuchó un grito que provenía del apartamento de Chandra. Cuando la policía llegó al lugar resultó que no había nada misterioso. Nadie contestó en el apartamento y por eso la policía se devolvió después de hablar con la vecina.

No obstante se pudo establecer que después del episodio del grito Chandra estuvo en su apartamento y permaneció navegando en Internet por cerca de cuatro horas. Los récords de su computador así lo indican. Esos mismos récords demuestran que le envió un mensaje por correo electrónico a sus papás diciéndoles que se estaba alistando para visitarlos en California ya que pensaba asistir a la ceremonia de su graduación. Incluso había buscado información sobre horarios de vuelos. Igualmente el computador confirmó que hizo averiguaciones sobre el famoso parque de Washington llamado Rock Creek, no muy distante de su apartamento.

Fuera de eso, lo único que se sabe es que Chandra dejó su maleta perfectamente empacada, su billetera y todos sus documentos en el apartamento, cogió únicamente sus llaves y nunca se supo nada más de ella.

Siguiendo el rastro de Internet la única pista que tenían las autoridades era el parque, y a él dirigieron la búsqueda. Después de largas horas en la zona encontraron dos huesos que han creado algún suspenso, aunque los investigadores asumen que dos huesos solos sin el resto del cuerpo no significan nada y podrían perfectamente pertenecer a un perro. Aun así los llevaron a un laboratorio para analizarlos. Desde entonces un escuadrón de 60 policías con caballos, perros y toda clase de aparatos está escudriñando todos los parques aledaños al apartamento de Chandra. Fue así como dieron con una nueva pista: se trata de un par de zapatillas tenis azules y, lejos de ellos, un cuchillo. Al igual que los dos huesos, esto puede ser todo o nada ya que habría que demostrar que los zapatos son de Chandra y el cuchillo tenga huellas de algo relacionado con ella.

Ante este callejón sin salida no han dejado de circular varias hipótesis. Una de ellas es que Chandra Levy se suicidó porque Gary Condit decidió dejarla. Esta teoría está casi descartada porque es imposible suicidarse y desaparecer uno mismo el cuerpo. Además un cadáver sin enterrar tarde o temprano aparece o huele. También se ha llegado a especular que la muchacha pudo quedar embarazada y decidió esconderse para tener a su hijo. Aun así es poco probable porque, convertida en la cara más famosa de la televisión, alguien tendría que haberla reconocido. Como era de esperarse, no faltan las teorías fantasiosas y novelescas. La Agencia EFE, de España, por ejemplo, llegó a decir que se rumoraba que Condit practicaba el sadomasoquismo en sus relaciones sexuales y que en ese mundo los excesos involuntarios pueden llegar a ocasionar la muerte.

La otra hipótesis, tal vez la menos emocionante pero sí la más probable, es que haya sido víctima de un ataque violento e irracional de esos que suelen suceder en Estados Unidos, donde abundan los asesinos en serie, los violadores y los esquizofrénicos.

Sea lo que fuere que haya sucedido en estos momentos Chandra Levy es una de las 3.500 mujeres jóvenes que están desaparecidas en Estados Unidos. El misterio sigue sin resolverse porque mientras no haya cadáver no hay crimen.

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