Viernes, 20 de enero de 2017

| 1986/12/15 00:00

SE DESPLOMO LA PARED

La desintegración de Pink Floyd, golpe del año al rock

SE DESPLOMO LA PARED


Desde la muerte de John Lennon ninguna noticia había caído tan duro en el mundo del rock como la que nació la semana pasada en Londres y muy pronto dio la vuelta al mundo: Pink Floyd se desin- tegró.

La noticia, así de escueta, causó conmoción en los millones de fanáticos de este grupo de rock duro en todo el mundo. Aunque en principio parecía un rumor lejano surgido en cualquier intención comercial de fondo, muy pronto esa sospecha se diluyó y la información fue más concreta: se disolvieron --dijo un comunicado--debido a que desde los albores de estos ochenta habían comenzado a advertir un desgaste, una notoria ausencia de creatividad.

Y esa escasez de creación no fue soportable para Nick Mason, Rick Wright, Roger Waters, David Gilmour y Sid Barret, los muchachos londineses que hacia 1965 unieron sus ganas y sus talentos para formar este grupo. Se habían conocido en una escuela de arquitectura donde estudiaban en Londres y se unieron "para demostrar abiertamente la pujanza, el espíritu de camaradería, para crear con mística el hipnótico y renovador estilo progresivo dentro del rock, en un mundo improvisado pero suyo, lejos de toda autoridad que no fuera su propio sentido musical", como definieron la intención.

Veinte años después de aquella primera conquista de un público ávido de rock, tras ventas supermillonarias de discos (unos 20 millones de las 150 canciones que grabaron) y de éxitos rotundos en el cine, especialmente con la última película The Wall (que actualmente se presenta en repetición en Bogotá y en otras ciudades), el grupo decidió separarse y desde la semana pasada los abogados empezaron la dura tarea de separar bienes e intereses, en una labor que se prevé larga y polémica.

Nace el show
A pesar de que muchos grupos antes habían incursionado en el mercado de la juventud rockera con inteligencia y espectacularidad, fue Pink Floyd el que introdujo a sus presentaciones el show para lograr el frenesí en los conciertos.

La utilización de películas de fondo, diapositivas, humo coloreado, rayos láser, juegos de luces y el aprovechamiento de las condiciones de showman de sus dos guitarristas claves--Barret y Gilmour--, le dieron a Pink Floyd un sello personal, que se impuso especialmente en las presentaciones al aire libre en Europa y Estados Unidos.

Pero su fama y reconocimiento fue más allá del simple aplauso por los aciertos de montaje. Su música, de gran categoría, empezó a ser reconocida y llevada por prestigiosos directores de cine para que se encargara de las bandas sonoras. Así, el grupo fue llamado a la tarea de musicalizar All Make Love in London, película que protagonizaron Julie Christie y Vanessa Redgrave. Pero su cumbre, antes del clásico The Wall, dirigido por Alan Parker, fue la música que le pusieron a esa idea loca del Michel Angelo Antonioni que se llamó Zabriskie Point y que se convirtió en uno de los productos más consumidos por aquello que se generalizaba con el nombre de hippismo al final de los sesenta y comienzos de los setenta.

Además de ese éxito cinematográfico y de sus presentaciones personales, Pink Floyd logró récords verdaderos y duraderos en el mercado del disco, como fue permanecer en el primer lugar de los ratings durante 110 semanas con una melodía. Se llamó The Dark Side of the Moon y es una infaltable en las colecciones de los buenos rockeros del mundo.

Con un sitio en el hall de la fama, un lugar en el corazón de las preferencias, Pink Floyd se retira de los escenarios de pies, en plena vigencia, como lo hicieron en su época Los Beatles, Led Zeppelin y Deep Purple. Pero para sus admiradores, que seguirán siendo millones, sus melodías tendrán la misma frescura y vigor.
"Suficiente --dijo a SEMANA un `pinkfloydista' colombiano-- para golpear a la tragedia".--

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