Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1994/12/12 00:00

SEGUNDAS PARTES...

Cincuenta y cinco años después del estreno de Lo que el viento se llevó, la historia de amor de Scarlett O'Hara y Rhett Butler continúa en televisión.

SEGUNDAS PARTES...

HA PASADO más de medio siglo desde el estreno de Lo que el viento se llevó y la historia de amor de Rhett Butler y Scarlett O'Hara sigue vigente, convertida en pieza indispensable de la mitología romántica contemporánea. Pero si sus millones de espectadores pensaron que todo había terminado cuando Rhett Butler pronunció la lapidaria frase: "Francamente, querida, me importa un comino", al final de la película, se equivocaron. Unas líneas antes Scarlett -quien parece comprender cuánto ama a Rhett- murmura: "Mañana será otro día. Mañana pensaré en la forma de hacerlo regresar... ".

Y esa mañana llegó el domingo pasado, cuando millones de televidentes cn varios países del mundo reanudaron la historia en el punto en que Margaret Mitchell la dejó hace 58 años. El enigmático final siempre había alimentado la imaginación de los lectores. Por cinco décadas la duda de si Rhett sentía realmente lo que dijo o era sólo una excusa para esconder su maltratado orgullo, mantuvo en vilo a medio mundo. Y, para muchos fanáticos de esta historia de amor, Scarlett merecía otra oportunidad. La escritora de Georgia siempre se negó a dársela, pero sus herederos sí lo hicieron. En 1988 contrataron a Alexandra Ripley, una escritora de Carolina del Sur, y le dieron seis millones de dólares para que se diera a la tarea de retornar los personajes en el punto en que habían quedado. Por fin el mundo sabría si Scarlett recuperaba el amor de Rhett.

Ese libro, Scarlett -que ha vendido 20 millones de ejemplares-, es ahora una superproducción de televisión que el 13 de noviembre se estrenó en Estados Unidos y varios países de Europa. Luego de seis meses de rodaje, la continuación de la historia de amor más cautivadora de todos los tiempos se convirtió en una serie de cuatro capítulos de dos horas. Y si la obra original, Lo que el viento se llevó, ha sido la película más taquillera de la historia del cine (costó, en 1936, cuatro millones de dólares) Scarlett es ahora la serie más cara de la historia de la televisión: 40 millones de dólares.

Pero entre estas dos novelas de una misma saga hay más similitudes. La labor de escogencia de los protagonistas de Scarlett, al igual que los de Lo que el viento se llevó, no fue nada sencilla. Primero, porque reemplazar a Clark Gable y a Vivien Leigh podría parecer, a muchos, un sacrilegio cinematográfico. Para la difícil misión de interpretar a Rhett Butler (Clark Gable) se eligió a Timothy Dalton, quien, consciente del reto, inicialmente no aceptó. El frustrado James Bond se asustó ante semejante desafío. No obstante tres millones de dólares lo convencieron. En cambio, para el papel de Scarlett se barajaron varios nombres -Demi Moore, Julia Roberts y Nicole Kidman- antes de elegir a la inglesa Joanne Whalley, una actriz poco conocida, al igual que sucedió hace 55 años con Vivien Leigh, quien en ese entonces tenía más nombre como novia del actor Laurence Oliver que como actriz.

La nueva serie de televisión despejará los interrogantes que quedaron acerca de la sinceridad del amor de Scarlett O'Hara, y también plantea uno nuevo: ¿Puede ser vállida, en los 90, una historia de amor de los años 30? Aunque la publicitada serie ha sido acogida con gran éxito, para muchos Lo que el viento se llevó es -como Casablanca- una historia que no debería tener segunda parte. Y aunque es posible que Dalton y Whalley consigan cautivar con Scarlett a una nueva generación, para muchos Scarlett y Rhett serán por siempre Clark Gable y Vivien Leigh.

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