Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/07/05 00:00

Señora y señora Morris

En 1949 James Morris se casó con Elizabeth Tuckniss, y se divorciaron en 1972, cuando él cambió de sexo. Este año decidieron unirse nuevamente, pero como mujer y mujer.

Como James, Morris fue periodista en ‘The Times’ y ‘The Guardian’ y famoso por sus libros sobre viajes. Como Jan, está en la lista de las mejores escritoras de la posguerra. Algunos críticos creen que de mujer aumentó su capacidad de ver el alma de los lugares sobre los que escribe

La relación de James Morris y Elizabeth Tuckniss lo ha superado todo durante casi 60 años: los continuos viajes que el reconocido periodista y escritor británico debía emprender para sus crónicas, la muerte de uno de sus cinco hijos y hasta que el hombre de la casa se convirtiera en mujer. La ley de entonces los obligó a divorciarse porque no permitía los matrimonios del mismo sexo, pero nunca se separaron. Afortunadamente para ellos, los tiempos cambiaron y hace pocas semanas Jan, como se llama James desde 1972, y su ex esposa decidieron volver a darse el sí en una ceremonia civil en Gales.

Su increíble historia de amor comenzó a finales de los 40, cuando ambos alquilaron habitaciones contiguas en una misma casa en Londres. "De inmediato nos sentimos completa y permanentemente compenetrados", explicó Morris en 1974 en Conundrum, su primer libro escrito como mujer, donde cuenta todo acerca de su transformación. Y no exagera, pues a pesar de que desde el principio de la relación Elizabeth fue consciente de las dudas de identidad de James, se casó con él y se convirtió en su mejor consejera y su mayor apoyo. Incluso cuando comenzó su transición a una nueva vida, a principios de los años 60, con un tratamiento con hormonas.

Para entonces James Humphrey Morris, con su rostro cuadrado y su nariz fuerte, tenía fama de ser un tipo arriesgado, varonil y galante. En su adolescencia había recibido entrenamiento militar en la academia Sandhurst y sirvió como oficial de inteligencia del Noveno batallón de Lanceros de la Reina en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. A los 26 años, en 1953, se hizo célebre por ser el periodista que dio la noticia mundial del primer ascenso al Everest, gracias a que acompañó a Edmund Hillary y Tenzing Norgay en parte de su travesía. Por eso en los 50 y los 60 fue considerado el periodista más exitoso de su generación.

Sin embargo, asegura que desde los 3 años fue consciente de que "había nacido en el cuerpo equivocado. Debí haber sido una niña". Por eso no se consideraba homosexual, sino que estaba en un cuerpo "erróneamente equipado". Los médicos le dijeron que los análisis demostraban que era un hombre, que su problema estaba en su cabeza. Más duro para James resultaba la ley que lo obligaba a divorciarse de su querida esposa antes de someterse a la cirugía de cambio de sexo.

A principios de los 70, a sus 46 años, James viajó a Casablanca, Marruecos, y regresó convertido en Jan, y como se trataba de un procedimiento poco usual, despertó la curiosidad de los medios pues, por ejemplo, comenzó como hombre su obra cumbre, la trilogía Pax Británica, y la terminó como mujer. Todavía recuerda con rabia cuando el entrevistador Alan Whicker dijo que no sabía si saludarlo con un apretón de mano o con un beso, y cuando en un programa un periodista le preguntó si tenía vida sexual.

Para sus hijos el cambio no fue fácil, pues su papá se convirtió en su "tía Jan". "Nuestros niños son lo más importante para nosotros. Y cualquier problema que hayamos tenido seguramente no ha sido tan terrible como los que tienen las familias que se destruyen por un divorcio", aseguró Morris en 1974. "Nuestro matrimonio no tenía derecho a funcionar y sin embargo, lo logramos al dar testimonio del poder de la mente sobre la materia, o del amor en su sentido más puro".

A los 81 años, Jan logró que se reconociera su unión. Para ella y su pareja nada ha cambiado, pues sólo volvieron a legalizar un vínculo que en realidad nunca se ha disuelto. Desde hace 30 años la pareja guarda la lápida para el momento de su muerte, en la que se lee: "Aquí yacen dos amigas, Jan y Elizabeth Morris, al final de una vida".

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