Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/02/13 00:00

En la TV la ficción ya no vende tanto

La televisión estadounidense apuesta por dramas de alto impacto mediático: O.J. Simpson y Bernard Madoff se toman las pantallas.

En 1994 ,O.J. Simpson fue acusado de matar a su exmujer y a un hombre que la visitaba. La serie ‘American Crime Story’ relata en detalle los pormenores del juicio.

Tal como sucede con el 11 de septiembre de 2001, cuando cayeron las Torres Gemelas, mucha gente recuerda dónde estaba en 1994, cuando en vez de entregarse a las autoridades O. J. Simpson abordó su camioneta Bronco con su amigo Al Cowlings y emprendió una fuga a alta velocidad. La persecución atrajo 95 millones de telespectadores a quienes mantuvo en vilo por horas por lo cual algunos citan el evento, y los hechos que siguieron, como el origen de los realities.

Quizás es un paso natural que dramas de la vida real que cautivaron al público y a la prensa en su momento lleguen a la pantalla chica. Dado el éxito del documental The Jinx (La maldición) de HBO, que tiene al borde de un juicio al acaudalado asesino Robert Durst, y del popular Making a Murderer de Netflix, que exploró el caso de Steve Avery y suscitó una respuesta hasta de Barack Obama, las cadenas de televisión se la juegan ahora por dramatizar historias de la vida real. La decisión ha resultado un éxito por la curiosidad que generan las actuaciones, la ambientación de las escenas conocidas y por los nuevos matices que revelan sus argumentos. Se trata de dos historias que tuvieron lugar en décadas distintas y cuyos desenlaces se han tomado las pantallas: la de O. J. Simpson y la de Bernard Madoff.

American Crime Story, The People vs. O. J. Simpson dedica su primera temporada a su controvertido juicio. En 1994, las autoridades acusaron al deportista y actor de ser el principal sospechoso del doble y brutal asesinato de Nicole Brown Smith, su exmujer y madre de sus hijos, y de un amigo de esta, Ron Goldman. La historia se desarrolla en Los Ángeles, dos años después de las protestas que llevaron a la ciudad a un caos absoluto tras el veredicto que absolvió a los agresores del ciudadano negro Rodney King, que a los ojos de su comunidad justificó la brutalidad policial. La serie ambienta el clima caldeado y parte del asesinato. Paso a paso, en diez capítulos, relata cómo se desenvolvieron los hechos.

En los primeros capítulos presentados la serie muestra grandes actuaciones y la dirección impecable de Ryan Murphy, quien se hizo famoso con series como American Horror Story y Glee. Los personajes parecen copiados milimétricamente de la vida real y le dan un toque intrigante a la narrativa. Entre el retrato de Cuba Gooding Jr. como el deportista, de David Schwimmer como su mejor amigo Robert Kardashian, John Travolta como el abogado Robert Shapiro y Sarah Paulson como la fiscal Marcia Clark, se percibe una tensión cautivante entre el inculpado, su defensa y la Fiscalía.

La serie se basa en el libro The Run of His Life: The People v.s O. J. Simpson de Jeffrey Toobin, pero a diferencia de este no se casa con una hipótesis. En Estados Unidos, donde han presentado tres capítulos, la serie ha generado una masiva ola de comentarios. La gente contrasta lo que ha visto en la pantalla con la realidad, aplauden las interpretaciones y critican que aparezcan unas jóvenes Kris Kardashian y sus hijas Khloé y Kim. Curiosamente, el apellido Kardashian apareció por primera vez en los medios cuando Robert leía en televisión la carta de suicidio de su mejor amigo mientras escapaba de la justicia en su camioneta. Si allí nacieron los realities, hoy Khloé y Kim Kardashian estuvieron en la génesis de un género que han aprovechado como nadie.

El final es conocido: el equipo estelar de abogados desvirtuó uno a uno los argumentos de una Fiscalía que en el comienzo parecía tener la sartén por el mango. Los detalles de cómo los bandos jugaron sus cartas hacen apasionante este drama.

Otra historia de gran repercusión mediática y desenlace conocido crea revuelo estos días. Se trata del caso de Bernard ‘Bernie’ Madoff, un hombre que con su pirámide financiera estafó a centenares de personas de la elite neoyorquina y de varios países por muchos millones de dólares. Y tan interesante resulta el caso que dos cadenas, ABC y HBO, se jugaron sus cartas el mismo año con el mismo personaje. El público gana pues dos actores de peso asumen el rol.

Richard Dreyfuss, conocido por Tiburón y Encuentros cercanos de tercer tipo, salió de un retiro autoimpuesto de diez años para encarnar al estafador en Madoff, de ABC. Mientras tanto, en The Wizard of Lies (El hechicero de las mentiras) de HBO, Robert de Niro y Michelle Pfeiffer interpretan a la pareja que creó literalmente un emporio de humo, subió como palma y cayó como coco.

“¿Quieren saber cómo hacer que la gente les confíe su dinero? Se les presenta algo exclusivo. Nada logra que la gente desee algo como decirle que no lo puede tener”, dice Dreyfuss en la piel del financista en el z de la serie. El relato de cómo Madoff armó una fantasía enorme y con talento amoral creó un emporio ‘de la nada’ crea intriga. Harry Markopolos, el hombre que denunció en 2000 las malas prácticas de Madoff ocho años antes de su caída, asegura que actualmente hay tres pirámides mucho peores. Por eso, el tema puede estar lejos de agotarse.

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