Martes, 17 de enero de 2017

| 2009/05/23 00:00

Sigue siendo el rey

En su autobiografía, el periodista Larry King narra detalles reveladores sobre sus famosas entrevistas, sus ocho matrimonios y su camino al estrellato.

El primero de mayo de 1957 fue el primer día de trabajo del joven Larry King, que todavía no ha cumplido el sueño de entrevistar a Fidel Castro, a un Papa y al escritor JD Salinger. Acaba de lanzar su autobiografía

Cinco minutos antes de salir al aire por primera vez en su vida, Lawrence Harvey Zeiger recibió una extraña noticia: "¿Con qué nombre vas a salir en tu programa?", le preguntó el director de la emisora. "No puedes usar Larry Zeiger. Es demasiado étnico y la gente no podrá deletrearlo ni pronunciarlo", sentenció. El pánico se apoderó de ese joven de familia de inmigrantes judíos, que había tenido dificultades para sobrevivir en Brooklyn, Nueva York. Esta era la oportunidad de su vida y no quería fallar. Miró a todos lados buscando una respuesta y sólo vio un periódico con una propaganda de 'King's Wholesale Liquor'. Entonces el director gritó: "¡King! ¿Qué te parece Larry King?".

Así, hace más de cinco décadas, comenzó la carrera de uno de los presentadores más famosos en la historia de la televisión estadounidense, que con 75 años y después de miles de entrevistas acaba de publicar la que considera su autobiografía definitiva. Famoso por sus más de 150 calzonarias de colores, por haber estrellado en su carro el del entonces candidato John F. Kennedy (quien le pidió como compensación que votara por él) y por entrevistar a todos los presidentes de Estados Unidos desde Gerald Ford, la vida de King fuera de las cámaras ha resultado tan atractiva como sus transmisiones en televisión. En ellas ha tenido audiencias hasta de 16 millones de espectadores para un solo show. Esto ocurrió cuando discutió el Nafta con Al Gore y Ross Perot en 1993.

De estilo franco y poco confrontacional con su interlocutor, King admite que no prepara su programa a fondo y que prefiere ir creando el ambiente de las entrevistas con sus invitados. No importa que en la mesa tuviera al tiempo personajes emblemáticos como el líder palestino Yasser Arafat, el rey Hussein de Jordania y el primer ministro israelí Yitzhak Rabin para discutir el proceso de paz de Oriente Medio. A él lo que le interesa es escuchar a sus invitados, sea un presidente, un economista o una modelo. Y ahí está la clave de su programa. Como comentó el diario The New York Times en 1987, "el secreto del 'show' es que King les pregunta a las personas de la misma manera como podría hacerlo cualquiera de nosotros".

El éxito de su espacio en CNN, que tiene desde 1985, no es comparable con sus primeros pasos como profesional, pues sólo a finales de la década del 70, cuando ya había cumplido 40 años, logró pasar de presentar programas locales en Florida a convertirse en figura nacional. Años antes, cuenta en su libro, no tenía un trabajo estable y sus deudas sumaban 200.000 dólares, por lo que incluso decidió apostar en las carreras de caballos para que la suerte decidiera si debía salir de la crisis. Y la suerte le dio un espaldarazo, pues ganó 8.000 dólares en una sola visita al hipódromo. "Pudo haber sido el momento más feliz de mi vida", explica. "Hoy, en cambio, si me gano 8.000 dólares es bueno, pero no afectará mi vida ni una pizca".

La razón es que después de muchos ires y venires, King ha logrado establecerse profesionalmente con un contrato con CNN hasta 2011 y el reconocimiento mundial frente a la pantalla. Él no puede creer que haya llegado tan lejos: "¿Fue mi historia realmente la del chico que nunca fue a la universidad y luego pasó a ver cómo Frank Sinatra le cantaba en privado? ¿Fue mi historia la de ese hombre que caminó con Martin Luther King Jr. y después se sentó con su asesino? (...) Eso simplemente no es posible".

Además de su estabilidad profesional, también ha logrado tener un balance en su vida privada. Lleva 12 años con su actual esposa, Shawn, 26 años menor y con quien tiene dos hijos a quienes les ha inculcado una de sus grandes pasiones: el béisbol. Es la relación más estable que ha tenido King, quien se ha casado ocho veces, con siete mujeres, y tiene cinco hijos. Entre ellos se destaca Larry Jr., fruto de una de sus primeras aventuras amorosas, quien sin embargo no conoció a su padre sino cuando este ya rondaba los 60. Hoy Larry Jr. es el director de la fundación que creó su padre para ayudar a quienes no pueden pagar cirugías cardíacas.

Porque además de sus famosas entrevistas, de sus romances y de todas sus historias, Larry King tuvo que dejar sus tres paquetes de cigarrillos al día cuando sufrió un ataque al corazón que lo obligó a someterse a un bypass quíntuple. Ni siquiera esa delicada situación lo alejó de su trabajo, en el cual espera estar por lo menos una década más. "¿Cuál sería el requisito para irse?", recordó King alguna vez la pregunta que le hizo un seguidor. "Dios no lo permita, un ataque de demencia o de alzheimer. Y espero, sin chiste, que si pasa, ocurra al aire". Nada raro que esta sea la condición que pone un hombre que ha dedicado más de 50 años a estar frente a una audiencia.

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