Sábado, 21 de enero de 2017

| 1998/07/13 00:00

Y SIGUE TAN CAMPANTE

El maestro Jaime R. Echavarría celebra sus 75 años con una colección que reúne lo mejor de su repertorio.

Y SIGUE TAN CAMPANTE

En un momento en que las serenatas son cada día más escasas el maestro Jaime R. Echavarría está dispuesto a resucitar la tradición. No sólo por medio de una serie de conciertos, en los que revivirá sus épocas de gloria para gusto y celebración de sus nostálgicos seguidores, sino con la publicación de tres discos compactos que la firma Polygram acaba de lanzar con lo mejor de su repertorio. Interpretadas y acompañadas al piano por él mismo, tal y como lo hizo alguna vez Agustín Lara, de quien Echavarría recibió evidente influencia, las 36 canciones reunidas en la antología son la confirmación de una carrera artística que por más de 40 años ha ubicado al autor antioqueño entre los más destacados y queridos compositores colombianos.Canciones como Cuando voy por la calle, Me estás haciendo falta y Yo nací para ti dan cuenta de su inspiración. Pero quizás son Serenata de amor y Noches de Cartagena las que más fama le dieron y, de paso, consolidaron su vocación en una época en la que las guitarras y los tiples tenían mucho que decir en torno al amor y el romanticismo. De hecho, era común que los pretendientes de ocasión escogieran al maestro Echavarría como compositor de cabecera en sus serenatas, un ritual que _a propósito_ cuenta cada día con menos adeptos, entre otras cosas porque, en palabras de Jaime R., "las ventanas se están acabando".Su popularidad y, por supuesto, su sitial en la historia de la música colombiana contrastan, como suele suceder, con una vida profesional dedicada en su mayor parte a otros oficios. "O si no, cómo cree que habría podido sacar adelante cinco hijos", recalca el maestro. Desde joven supo que se dedicaría a la ingeniería química, pero había adoptado la música como afición y aprendido el piano por vocación de autodidacta. Así que, siendo todavía estudiante de cuarto año en la Universidad Bolivariana, el amor tocó a sus puertas con tanta fuerza que le inspiró su primera composición, el bambuco Muchacha de mis amores. A partir de allí el maestro comenzaría a nutrir el repertorio colombiano, siempre con el amor como protagonista, con una gran variedad de boleros y ritmos autóctonos que se convertirían en piezas legendarias en las voces del dueto Fortich y Valencia.A punto de cumplir 75 años el maestro Jaime R. Echavarría sigue firme en su idea de que sólo enamorado es posible vivir. Y aunque ya hace varios años que no compone, todavía no ha cerrado el cajón de la inspiración, pues como él mismo lo afirma, sobre el amor todavía hay mucho por escribir.

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