Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/8/2017 10:15:00 PM

Simone Veil, la primera europea

Superviviente del Holocausto, defensora del derecho al aborto y la primera mujer en presidir el Parlamento Europeo. Pasará a la historia del Viejo Continente como una europeísta acérrima y una de las figuras más respetadas de Francia.

Simone Veil nunca quiso borrar de su piel el número 78651. Cuando murió la semana pasada, cerca de cumplir 90 años, aún lo llevaba tatuado en el brazo... y en el alma. “Para recordar y no repetir”, explicaba. Quizás era una forma de reiterarse a sí misma que era una superviviente y así debería enfrentar el resto de su vida.

Cuando los Aliados vencieron a Alemania en 1945, el horror nazi ya contaba 6 millones de muertos. Y de las 400 menores de edad recluidas en el campo de concentración al que Veil fue deportada a los 16 años, solo ella y otras 10 niñas salieron con vida. Nacida en el seno de la familia Jacob, hija de un acomodado arquitecto de Niza, la infancia de Simone fue feliz y tranquila. Definitivamente muy lejana de su penosa juventud: después de soportar el frío, el maltrato y la muerte de su madre por tifo, cuando salió viva de Auschwitz se enteró de que su padre y su hermano no habían logrado sobrevivir al exterminio.

Puede leer: Una mujer que sobrevivió al holocausto y rehízo su vida en Colombia

Con el único apoyo de sus dos hermanas decidió estudiar ciencia política y derecho. En la universidad conoció a su esposo, Antoine Veil, con quien tuvo tres hijos. Y con la firme idea de que no repetiría la historia de su madre, que aunque había estudiado una carrera nunca la ejerció, Simone Veil decidió dedicarse a pelear por los olvidados. Defendió los derechos de los prisioneros de la guerra en Argelia, luchó contra el racismo y, luego de haber trabajado en varios cargos judiciales, el presidente Valéry Giscard d’Estaing la nombró ministra de Salud.

Tenía una misión hercúlea. A mediados de los años setenta, al incipiente feminismo europeo le faltaban muchas batallas por pelear. Y Veil ganó una de ellas. En 1975 logró aprobar la ley que lleva su nombre, que despenalizó el aborto y normalizó el uso de anticonceptivos en Francia. Algunos religiosos y ultraconservadores la tildaron de “asesina”, “libertina” y “rebelde”. Pero ella lo soportó todo con tesón. Era una mujer de armas tomar. “Me reprochan por autoritaria. Pero me arrepiento por no haber luchado más”, afirmaba.

Con esa misma fortaleza, pocos años después llegó a ser diputada de la Eurocámara y a ocupar el puesto de primera mujer presidenta del Parlamento Europeo. “Amo a Francia. Escojo a Europa”. Ninguna otra frase definiría mejor el férreo europeísmo de Simone Veil. Su defensa de una Europa unida y fuerte la llevó a ganar el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, y además solía decir que la creación de la Unión Europea la había “reconciliado con el siglo XX”.

Le recomendamos: Muere Simone Veil impulsora de la despenalización del aborto en Francia

Pero más allá de ser un referente del feminismo y de los valores europeos, enarboló su gran bandera como presidenta de la Fundación para la Memoria del Holocausto y cabeza del Fondo para las Víctimas del Tribunal Penal Internacional. Porque Simone luchó incansablemente para que se reconociera a las víctimas de los crímenes nazis en la Segunda Guerra Mundial. Y sus acciones seguirán teniendo eco.

Por méritos como esos, el gobierno francés decidió sepultarla en el Panteón, el mayor honor póstumo del país. Allí yacen otras cuatro mujeres, entre las que están la premio nobel Marie Curie, y la heroína de la resistencia y nieta del general De Gaulle, Geneviève de Gaulle-Anthonioz, y 70 hombres, entre los que se encuentran Víctor Hugo, Voltaire y Rousseau.

Le sugerimos: La Unión Europea le impone a Google la mayor multa antimonopolio de su historia

Conmovido, el presidente Emmanuel Macron la despidió con estas palabras: “‘Madame’, los franceses han comprendido que su grandeza hizo nuestra grandeza”. Y es que gracias a su lucha, como la misma Simone Veil repetía, “hoy la humanidad es más soportable que ayer”.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.