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| 10/21/1996 12:00:00 AM

SIMPSON, II PARTE

Comenzó el juicio civil a O.J. Simpson. Aunque esta vez sí podría ser declarado culpable, sería una condena simbólica.

Un año después de haber obtenido la libertad, O.J. Simpson regresa al banquillo de los acusados. Se trata esta vez del juicio civil, que se inició el martes pasado, por cargos presentados en su contra por las familias de Nicole Brown y Ronald Goldman, quienes lo acusan como responsable del doble asesinato. Pero si bien muchos testimonios serán sólo un repaso de lo que se vivió en el juicio criminal, en el proceso civil Simpson tiene pocas probabilidades de ganar. Aunque se trate del mismo delito y del mismo acusado, este nuevo juicio y sus protagonistas serán diferentes. ¿La razón? En los juicios civiles las reglas son muy distintas a las que rigen los juicios penales. Primero, el estándar probatorio es mucho menos estricto y, segundo, para determinar la culpabilidad no se requiere que todos los jurados estén absolutamente convencidos y den un veredicto unánime. Esta vez sólo se requiere que consideren que hay, al menos, un 50,1 por ciento de probabilidades de que sea responsable del asesinato. Así, mientras en el juicio anterior los fiscales debían convencer a todos los jurados de la culpabilidad "más allá de la duda razonable", en esta oportunidad los acusadores ganarán si convencen sólo a nueve de los 12 jurados de que Simpson fue el responsable. Estos dos factores aumentan considerablemente el riesgo de una condena. Pero hay otras razones por las cuales pocos apostarían a que O.J. Simpson pueda salir bien librado esta vez. Para empezar, el juez ha dicho a los defensores que deben presentar evidencias concretas para soportar sus coartadas antes de plantear argumentos ante el jurado. Así que el anterior argumento de la defensa, acerca de que todas las pruebas que incriminaban al jugador fueron fruto de un montaje hecho por un detective racista y negligente de Los Angeles no podrá ser utilizada. También le será muy difícil al nuevo equipo de defensores revivir la teoría de que la muerte de Nicole y Goldman fue obra de la mafia colombiana. Estas dos teorías llevaron al jurado anterior a una "duda razonable" y al veredicto de "no culpable". Pero, además, el jurado será muy diferente de aquel que lo exoneró. Ya no estará conformado por integrantes de clase media y mayoría de raza negra, víctimas frecuentes de abuso de la policía, que aceptaron la tesis del montaje de pruebas. En el juicio civil el jurado será integrado por blancos de clase alta residentes en Santa Mónica, un vecindario ubicado no muy lejos de Brentwood, donde hace dos años ocurrió el asesinato, y quienes más que perseguidos se sienten protegidos por la policía de Los Angeles. Las cosas no serán sencillas para los abogados de las familias de las víctimas. Sin embargo esta vez se podrán presentar numerosas evidencias (más de 2.000 piezas) que no pudieron mostrarse en el juicio criminal. Entre ellas el diario de Nicole, en el cual se lee que su ex esposo la amenazaba y golpeaba, y una fotografía de Simpson utilizando los zapatos Bruno Magli _que concuerdan con las huellas halladas en la escena del crimen_, los cuales negó haber poseído alguna vez. Además de eso los abogados de las familias Brown y Goldman basarán sus acusaciones en los famosos guantes ensangrentados, una evidencia contundente pero que no convenció al primer jurado. La mayor novedad en esta segunda parte de la historia es que Simpson tendrá que testificar. El acusado ya no tendrá la protección contra autoincriminación del juicio penal, la cual le permitió mantener su decisión de permanecer en silencio a lo largo del proceso y no tener que pasar al estrado. Eso significa que casi todo el peso de su defensa no depende de sus abogados sino de la calma que muestre el jugador al relatar los sucesos que ocurrieron en la noche del 13 de julio de 1994. Al respecto, se dice que Simpson lleva 10 días siendo bombardeado de preguntas por sus abogados, en una especie de ensayo de lo que será el interrogatorio ante el jurado. Se dice también que Simpson difícilmente ha podido mostrarse tranquilo ante ciertas preguntas. De otra parte, en este momento Simpson libra otra batalla legal con los padres de Nicole por la custodia de sus hijos _Sydney y Justin_, que hoy están en manos de los abuelos . Si el jurado lo encuentra culpable, la condena no es de cárcel sino de plata. En este caso, Simpson tendría que pagar una millonaria indemnización a las familias de las víctimas. Pero lo cierto es que para los Brown y los Goldman ganar este juicio sería sólo una victoria moral. En este momento, O.J. Simpson es un hombre quebrado. El astro del fútbol gastó toda su fortuna, que ascendía a 10 millones de dólares, en pagar los honorarios del prestigioso equipo de abogados que lo defendió en los nueve meses que duró el juicio criminal. Incluso tuvo que vender su mansión en los suburbios de Los Angeles para acabar de pagar las cuentas del proceso. Ahora, sin trabajo y sin dinero, es poco probable que tenga con qué pagarle a sus acusadores la suma que han pedido en compensación por la muerte de sus seres queridos. Así que aunque los Brown y los Goldman piensen que esta es "la última oportunidad para la justicia", en caso de que el jurado encuentre a Simpson culpable la condena sería simbólica.
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