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| 4/6/1987 12:00:00 AM

SOBRE RUEDAS

Una joven caleña modelo, ciclista y salsómana batió récords mundiales de patinaje.

Que una mujer aparezca en las páginas deportivas de los periódicos es muy extraño, pero que los deportistas colombianos rompan marcas internacionales es una verdadera hazaña. Y esa doble hazaña la logró, la semana pasada, la joven patinadora Luz Mery Tristán, quien no sólo ocupó las páginas deportivas sino que estuvo en primera plana de los diarios nacionales al lograr batir dos marcas mundiales de patinaje.
Aunque Luz Mery Tristán no pertenece a ese grupo de niños genios deportivos, si es una privilegiada: al año de haber empezado a practicar el patinaje, ya era subcampeona nacional y a los dos, en 1980, ya era campeona nacional, y en 1983 se coronó campeona panamericana. Su goma por los patines, ya que al comienzo fue una goma y no una carrera, surgió en el año 78, cuando las caleñas, como el resto de las "sardinas" colombianas, comenzaron a pedir a sus padres que les trajeran de Miami las bota-patines que por esa época eran el último grito de la moda, más que un deporte. Y Luz Mery, quinceañera en ese entonces, no se quedó atrás, y le pidió a una tía que vive en Estados Unidos que le regalara de esos zapatos que tienen todas mis amigas . Y los zapatos se convirtieron en su carrera profesional.
"Un día -cuenta Luz Mery Tristán a SEMANA- estábamos patinando con unas amigas por el barrio cuando pasó un amigo mío jinete profesional quien después de observarme un rato me sugirió que pasara por la Federación de Patinaje porque encontraba magníficas condiciones para que volviera mi afición, una profesión". La idea no le molestó a la quinceañera y al otro día llegó con sus patines a la Federación y después de una breve entrevista y una demostración de su habilidad y destreza con los patines saltó de ser una patinadora de barrio, a una profesional dispuesta a ser campeona. En ese entonces, combinaba sus entrenamientos con las clases del colegio y más adelante con las de la universidad, ya que obtuvo el título de delineante de arquitectura y decoradora. Sin embargo, profesión no la ha ejercido, ya que ahora todo su tiempo lo dedica a la rutina deportiva que le exige su estrellato.
Todas las mañanas, Luz Mery se levanta a las seis y coge su bicicleta, en la que entrena hasta las nueve; luego hace atletismo, en la tarde patina por lo menos dos horas y en la noche hace una hora de pesas. A pesar de esta extenuante jornada deportiva, si se presenta la ocasión de bailar salsa, Luz Mery no se la pierde porque es una de las cosas que más le gusta hacer cuando no está metida en sus entrenamientos o preparación. "Pero además de bailar y trabajar en cerámica el tiempo libre -dice Luz Mery- se lo dedico a mi novio porque me encanta estar con él".
Pero los patines no han sido la única satisfacción deportiva de esta vallecaucana de 24 años. El ejercicio en el ciclismo la llevó a participar, el año pasado, en el Tour de Francia femenino, ocupando el puesto 68 entre 98 competidoras. Pero "chupó" rueda hasta ahí, porque sus impulsores en la Federación de Patinaje le pidieron que se dedicara por completo a los patines y dejara la bicicleta sólo como entrenamiento.
De 1.72 de estatura y con 60 kilos de peso, la figura de Luz Mery Tristán llama la atención, al punto que sin proponérselo, ha sido llamada varias veces a modelar y no precisamente ropa deportiva, sino elegantes conjuntos de calle o fiesta. Otra experiencia surgida de su práctica deportiva fue la contratación para un comercial, pero el sabor que le quedó no fue muy agradable, ya que la firma hizo arreglos con la Federación y la Liga y a ella sólo le pagaron cien mil pesos.
Sin embargo, lo más importante para Luz Mery Tristán en este momento, es prepararse para las próximas competencias de patinaje: el campeonato suramericano en Río de Janeiro, el panamericano en Indianápolis y el mundial en Francia. El récord batido por ella en el parque El Salitre de Bogotá, anticipa que este año será su año. Y es que haber alcanzado un tiempo de 3.17.61 en 2 mil metros, contra 3.33.9 que tenía la italiana Paola Cristoferi, no es desestimable. Como tampoco lo fue haber bajado el tiempo en la competencia de 500 metros, que estaba en 46.70 segundos y ella lo dejó en 46.11.
En estos triunfos no faltó la nota dramática que fue registrada por los fotógrafos deportivos cuando la patinadora, al llegar a la meta, se dobló de dolor y con lágrimas decía que no podía respirar. La alegria de sus seguidores se convirtió en angustia y Carlos Sota, uno de los entrenadores, la cogió y rápidamente la llevó hasta el camerino, tratando de tranquilizarla. Ella dijo: "Esta vuelta casi me mata" y él le contestó: "Las marcas cuestan Luz Mery". Pero a pesar de que los triunfos cuestan y mucho, Luz Mery considera que por ahora se dedicará a conseguirlos, y así como la característica fundamental del patinaje es el doblamiento de la espalda como señal de concentración y de esfuerzo, ella seguirá en esta posición por muchos años, tratando de triunfar, pero evitando ganarse una joroba.



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