Sábado, 21 de enero de 2017

| 2015/09/12 22:00

Steve Jobs, por siempre polarizador

Cuatro años después de morir, el genio detrás de Apple sigue dando de qué hablar. Una película y un documental repasan el hombre y el mito desde perspectivas que contrastan.

Steve Jobs murió hace cuatro años pero no por ello deja de estar vigente.Dos nuevas películas lo prueban. Foto: A.F.P.

El miércoles tuvo lugar en San Francisco, California, el lanzamiento de la última generación de productos Apple. Una ocasión para recordar cómo, en ese escenario, Steve Jobs presentaba el iMac, el iPod, el iPad y parecía el maestro de ceremonias del mismísimo futuro. Allá, lejos de las empresas donde empleados chinos que armaban sus productos se suicidaban a ritmo alarmante, Jobs brillaba como pocos. ¿Mejoró el mundo en el que vivió? ¿Hizo más que ofrecer una manera distinta de interactuar con los aparatos y capitalizarlo? Estas preguntas son tan válidas hoy como cuando murió de cáncer pancreático en octubre de 2011 y cientos de miles expresaron su tristeza por perder a quien veían como un visionario.

Un genio de los siglos XIX y XX como Nikola Tesla, que con sus invenciones puso la mesa para la Revolución Industrial, recibe menos alabanzas de las que debería, pero Tesla no nació en la era del marketing. Y ese fue el fuerte de Jobs. Sin importar su ausencia, sus acciones todavía interesan y sirven de excusa para evaluar los valores del presente.

Las dos películas más recientes sobre Jobs muestran que por cada uno de sus fanáticos hay alguien dispuesto a mirar sus logros con lupa, pues en sus exploraciones del mismo personaje los directores llegan a orillas distintas. En el festival de cine de Telluride (Colorado, Estados Unidos) se estrenó la semana pasada Steve Jobs, cinta dirigida por Danny Boyle (Trainspotting, Slumdog Millionaire) con guion de Aaron Sorkin (The West Wing, The Social Network), cuyo estilo es admirado por el diálogo ágil.

En la piel del redentor de Apple está Michael Fassbender. El actor extiende su cuarto de hora en Hollywood y para los críticos su papel le va a representar una nominación al Oscar. La participación de Kate Winslet también le añade calidad a una película que probablemente dejará en el olvido al Jobs que Ashton Kutcher encarnó en 2013. Para Benjamin Lee, del diario The Guardian, la cinta de Boyle tiene la cualidad de retratar sin sentimentalismos, pero quizás va muy lejos en ese intento y justifica a Jobs como persona por el ‘genio que era’. Para Lee, la producción hablará a los fanáticos pero corre el riesgo de aburrir a quienes no han hecho, ni harán, filas interminables para comprar el más reciente iPhone.

También se presentó el documental The Man In the Machine, dirigido por el galardonado documentalista Alex Gibney. El cineasta se ha especializado en abordar temáticas incómodas. Ha tocado a la Iglesia católica, la Cienciología, las terribles torturas a presos en las prisiones ‘fantasma’ estadounidenses en el Medio Oriente (Taxi to the Dark Side le valió un premio Oscar en 2008) e incluso al ídolo caído Lance Armstrong. Gibney no ocultó su intención al investigar sobre Jobs en un documental financiado por CNN: “No quería filmar su ‘biopic’ oficial, todo lo contrario”. En un comienzo, su viuda Laurene Jobs y varios de los allegados y colaboradores más cercanos a él habían acordado participar, pero la intención del realizador los disuadió. “Tuve que buscar caminos distintos para llegar a la información interesante, y por eso no se le puede llamar una biografía completa. Eso llevó al documental a preguntar por qué es, o fue, tan importante para tanta gente”. Aceptando que es un usuario de iPhone, Gibney concluyó “tenemos que cuestionarlo, pero también tenemos que cuestionarnos nosotros mismos”.

En su documental, Gibney se pregunta si los rasgos personales de Jobs permearon sus productos y su compañía. Nadie cuestiona lo que este logró como cabeza de una empresa que retomó al borde de la bancarrota y llevó a lo más alto. Bajo su liderazgo, muchas veces tiránico, Apple empujó los conceptos de diseño, de calidad y de servicio a un nuevo límite y se convirtió en el monstruo de empresa que es hoy. Pero la forma en la que él se atribuyó el éxito de la marca de la manzana abre la puerta a cuestionamientos. Genio sí, genio único, no, genio perfecto, menos.

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