Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/05/22 00:00

A su manera

Un nuevo libro revela detalles de la estrecha relación de Frank Sinatra y la mafia y de cómo esta habría sido clave tanto para la elección como para el asesinato de John F. Kennedy.

La nueva biografía habla poco de su talento y se dedica a dar detalles de su sonada relación con el bajo mundo. Sinatra es descrito como un hombre promiscuo, bebedor y emocionalmente inestable que solía hacer violentas amenazas.

¿Que si conozco a estos tipos?", fueron las palabras de Frank Sinatra, una de tantas veces que fue cuestionado sobre posibles nexos con la mafia. "Seguro, conozco a algunos...Yo pasé mucho tiempo cantando en tabernas, era la época de la prohibición y ellos manejaban estos lugares. Si San Francisco de Asís hubiera sido cantante y hubiera trabajado allí, se habría tropezado con los mismos personajes. Eso no te hace parte de nada. Ellos sólo te saludaban, te ofrecían un trago y eso era todo".

Pero de acuerdo con una nueva biografía hubo mucho más que simple cortesía. En su libro Sinatra: the life, los periodistas Anthony Summers y Robbyn Swan no sólo confirman la importancia de estos nexos en su ascenso a la fama, sino el rol del artista como puente entre John F. Kennedy y el crimen organizado, lazos que según los autores habrían contribuido al asesinato del presidente. Aseguran que encontraron las pruebas luego de cuatro años de investigaciones en los que tuvieron acceso a documentos del FBI, con testimonios secretos de jefes de la mafia.

Su gran padrino habría sido Salvatore Lucania, bautizado en el bajo mundo como 'Lucky Luciano', el fundador de la mafia moderna en Estados Unidos por su interés en el mundo del entretenimiento. Quizá la simpatía entre ambos surgió pues el abuelo del cantante y el capo provenían de Lercara Friddi, un pueblo siciliano. Además Angelo de Carlo, uno de los cabecillas de la organización y amigo de Luciano estaba casado con una pariente de Sinatra. Por ello a finales de la década del 30 Frank habría dejado de ser el mesero de un bar, en el que de vez en cuando lo dejaban cantar, para convertirse en crooner de la orquesta del trompetista Harry James y más tarde de la legendaria banda de Tommy Dorsey.

Sin embargo después de tres años con la banda decidió independizarse. El problema era que, debido a su contrato, Frank estaba obligado a pagar la tercera parte de sus ganancias además de 100 dólares a la semana a Dorsey y otro 10 por ciento al mánager de la banda durante 10 años. Pero quedó libre luego de que Dorsey recibiera la visita de tres hombres armados que le advirtieron que pusiera fin a todo compromiso "o que se atuviera a las consecuencias". De acuerdo con los autores, la mafia le haría un segundo gran favor al ayudarlo a conseguir el papel de Angelo Magio en De aquí a la eternidad (1953), película que no sólo lo hizo merecedor a un Oscar a mejor actor de reparto sino que levantó su carrera, pues había sido despedido tanto de los estudios MGM, al parecer por su falta de disciplina y sus descalabros en taquilla, así como de Columbia Records. Dos enviados de la mafia visitaron a Harry Cohn, cabeza de Columbia Pictures y utilizaron la misma técnica de persuasión.

Tanto favor no era gratuito. A finales de los años 40 'Lucky Luciano', quien había estado preso, recuperó las riendas de su organización y se radicó en Cuba donde pensaba establecer un imperio del entretenimiento. El libro relata que Sinatra habría sido el encargado de llevar el dinero de La Habana a Estados Unidos. El comediante Jerry Lewis, quien tenía una gran amistad con la mamá del cantante, reveló que Frank transportó dinero de la mafia en más de una ocasión y que una vez casi fue detenido en Nueva York con 3,5 millones de dólares: "Los agentes abrieron el maletín pero luego por los empujones de la multitud que quería ver a la estrella detuvieron la revisión y lo dejaron pasar".

Y según la biografía, tampoco sería gratuita la ayuda que la mafia le daría a Kennedy para llegar a la presidencia. Joe Kennedy, padre del candidato, había establecido comunicación con varios capos en especial con Sam Giancana, cabeza de la mafia de Chicago, quien además se haría conocido por compartir amante con el futuro presidente. La mujer que se movía entre el bajo mundo y las altas esferas de la política era Judith Campbell Exner, descrita por un agente del FBI citado en el libro como una "prostituta de la clase alta". Sinatra habría sido el encargado de presentársela a ambos. Años más tarde ella afirmaría que "Kennedy la utilizó como contacto con la mafia, que durante la campaña ella era la que llevaba de un lado a otro el dinero y documentos relacionados con un plan para asesinar a Fidel Castro. Ella también aseguró haber sido testigo de las reuniones secretas entre Kennedy y Giancana", relata el libro.

Según los autores también fue Sinatra quien convenció a Giancana para apoyar la campaña. Hasta ese momento el capo no veía con buenos ojos al candidato, pues como jefe del Comité del Senado para Investigaciones, su hermano Robert Kennedy había perseguido el crimen organizado. "El acuerdo al que llegaron es que si Giancana usaba su influencia a nombre de Kennedy, Sinatra podría hacer que éste detuviera las investigaciones del FBI acerca del capo".

Pero mientras la mafia habría hecho su parte, un mes después de su elección Kennedy designó a su hermano como fiscal general, por lo que Giancana siguió en la mira. El terror se apoderó de Sinatra, quien trató por todos los medios de lograr el favor del que creía su amigo. "La respuesta que recibió fue un 've y habla con Bobby", cuentan los autores. El presidente había decidido cortar los lazos con sus benefactores a tal punto que el artista no hizo parte de la lista de invitados a la posesión.

Las consecuencias no se hicieron esperar. A los pocos días del asesinato del presidente el hijo del cantante, Frank Jr., fue secuestrado. Y aunque fue liberado y los secuestradores fueron detenidos, cuentan los autores que Tina Sinatra, hija del cantante, habría dicho que "su padre siempre creyó que el secuestro fue un mensaje de la mafia para que guardara silencio en lo referente al asesinato del presidente".

La vida de uno de los más grandes íconos del siglo XX fue quizá como la describió el pianista Gene di Novi, quien conoció a Sinatra: "Los italianos tienden a dividirse en dos clases de personas: 'Lucky Luciano' o Miguel Ángel. Frank es una excepción, él es ambos".

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