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| 1/3/2015 10:00:00 PM

Los tres prisioneros que habrían escapado de Alcatraz

Nunca se supo el destino de tres hombres que escaparon en 1962 de la prisión de Alcatraz, pero pudieron haberse salvado por las corrientes marinas.

La legendaria penitenciaría de Alcatraz, conocida como ‘La roca’ por su severidad extrema, recibió a los mayores criminales de Estados Unidos, uno de ellos Al Capone, de 1934 a 1963.  Parte de su mito se basa en que jamás un recluso logró escapar exitosamente, aunque 34 hombres hicieron 14 intentos de fuga. De estos, 23 fueron capturados, seis murieron por las balas de los guardianes durante el escape y otros dos se ahogaron. Y el intento más famoso, que tuvo lugar el 11 de junio de 1962, quedó en el misterio.  Nunca se supo si los tres involucrados lograron llegar a la costa en esa noche de verano.

Pero si bien las investigaciones del FBI arrojaron que la posibilidad de supervivencia de los reos era nula, nuevos análisis aceptan una hipótesis contraria: pudieron sobrevivir. En el marco de la convención de geofísica más grande del mundo, investigadores y científicos de la Universidad de Delft y del instituto de investigación Deltares, de Holanda, presentaron en la ciudad de San Francisco un estudio según el cual Frank Lee Morris y los hermanos Clarence y John Anglin pudieron verse favorecidos por las corrientes de la bahía y alcanzar tierra. La diferencia entre la vida y la muerte de los prófugos dependió de la hora en la cual zarparon.

La hipótesis se basa en un modelo hidráulico utilizado para simular el movimiento de cuerpos de agua en deltas y bahías. Antes de la conferencia, el profesor Oliver Hoes trabajaba en reproducir el movimiento de las aguas en la bahía de San Francisco, donde tendría lugar su presentación, para demostrar el modelo a sus colegas. Entonces el profesor Rolf Hut le propuso presentarlo y usarlo para analizar los eventos sucedidos en 1962, cuando tres reos escaparon de la prisión rodeada por las aguas gélidas cuyos movimientos pretendía estudiar. Según Hut le dijo a la BBC, la idea le vino tras ver un episodio de Mythbusters en el que los presentadores alcanzaron la orilla a salvo tras simular su propio escape de Alcatraz.

Como es imposible determinar la hora exacta en la que los fugitivos abordaron la bahía y desde qué punto zarparon, los holandeses proyectaron varios escenarios. Armaron el modelo hidráulico con información de las mareas de la noche del 11 y de la madrugada del 12 de junio de 1962. Así establecieron el punto de partida y llegada de 50 potenciales canoas, saliendo cada media hora entre las 8 de la noche y las 4 de la madrugada. Para mantener las condiciones tan cercanas a la realidad como fuera posible añadieron el efecto de los remos precarios que los prófugos habían improvisado.

El resultado del estudio es contundente. Si navegaron antes de la medianoche, perecieron de hipotermia, pero si salieron a medianoche y remaron fuertemente hacia el norte, las potentes corrientes trabajaron a su favor y los impulsaron hacia la parte norte del puente Golden Gate. Según Hut contó a la BBC: “Justo en ese momento en que se hubieran acercado al Golden Gate, la marea hubiera cambiado, les hubiera dado un momento de aguas tranquilas y les hubiera permitido llegar a la parte norte del puente”.

Un plan épico

Morris y sus dos acompañantes pudieron morir, o no, pero su ingenioso plan desafió lo imposible. Al comienzo lo integraban más reclusos, pero Morris evaluó sus ubicaciones en la penitenciaria, vio que arriesgarían la operación y los sacó. Después de los hechos, varios de los que quedaron atrás por diferentes circunstancias, revelaron al FBI detalles de la preparación de la fuga.

Según el historiador Michael Esslinger, quien compiló testimonios en su libro Alcatraz, a la cabeza del plan siempre estuvo Frank Lee Morris, quien tras vivir en varios orfanatos, comenzó a delinquir a los 13 años. Luego de pagar condenas por robos a mano armada y arrestos por narcóticos se familiarizó con el sistema penitenciario y logró escapar varias veces. A tal punto llegó su fama, que las autoridades decidieron que solo Alcatraz podría contener a ese preso que se burlaba de ellos una y otra vez. Allá llegó el 18 de enero de 1960. Por su parte los hermanos John y Clarence Anglin, asaltantes de bancos, habían conocido a Morris antes en la penitenciaria de Atlanta y compartían su pasión por escapar. Por eso también estaban en ‘La roca’.

Según se supo por los testimonios, el plan surgió en diciembre de 1961 cuando Allen West, otro recluso, encontró varios cuchillos mientras limpiaba corredores. Con esas valiosas herramientas, Morris, los hermanos Anglin y West se propusieron horadar la pared y abrirse poco a poco la posibilidad de remover las rejillas de ventilación para llegar a los ductos. Trabajaron en esto en turnos de a dos, uno vigilando y el otro escarbando, entre las 5:30 de la tarde y las 9 de la noche, antes de que se apagaran las luces de la prisión.

Debían atravesar la rejilla de sus celdas, subir unos 10 metros por una tubería y desatornillar un ventilador en el techo.  El día del escape caminarían 30 metros y luego bajarían al suelo por otros 16 metros de tubería. Ya en tierra, emprenderían la fuga en una balsa improvisada. Mientras esto sucedía unas cabezas de papier mâché, hechas de papel higiénico, jabón y pelo que recogieron de la peluquería del penal, servirían para engañar a los guardianes y ganar algo de tiempo.

Hicieron la balsa, de un poco más de un metro de ancho por cinco de largo, pegando salvavidas con abrigos de lluvia, algunos robados y otros que les regalaron otros convictos, y no dejaron detalle a la suerte al incluir válvulas primitivas para inflar más rápido los botes y los salvavidas.

Todos los aspectos del plan confluyeron el 11 de junio, después de casi siete meses de preparación. Pero Allen West se atrasó con su hoyo en la pared. Cuando los otros salieron de sus celdas no logró atravesar la rejilla a tiempo. Cuando lo hizo, llegó tarde y tuvo que regresar a su aposento. Ya los Anglin y Morris habían desaparecido para siempre.

Según declaró West, el plan era remar hasta Angel Island, descansar un poco y luego entrar de nuevo a la bahía, nadar hasta el condado de Marin, donde robarían un carro, también una tienda de ropa y luego se separarían. En ese lugar no hubo reportes de robos esa noche, ni 12 días después de autos o de tiendas. No se supo más de Morris, no se supo más de los Anglin, excepto que su tercer hermano, Alfred, murió electrocutado en 1964 tratando de escapar de la prisión Kilby en Alabama.  Es que no podía vivir tras las rejas.
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