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| 5/26/1997 12:00:00 AM

TRISTE FINAL

Son muchas las versiones que se tejen en tornodel suicidio de Carlos Arturo Carrasco, el joven bogotano que hace tres años se involucró en tráfico de dólares falsos.

La semana pasada, cuando se conoció la noticia del suicidio de Carlos Arturo Carrasco, muchos colombianos ya no se acordaban de quién era este personaje. En efecto, después del gran escándalo que protagonizó hace tres años cuando fue involucrado por el delito de tráfico de dólares falsos, en el que también figuró la ex virreina Kathy Sáenz, este bogotano no había vuelto a sonar. Hasta el lunes pasado, cuando fue encontrado muerto con un tiro en la cabeza en la residencia de sus padres, en las afueras de la capital, donde vivía desde hacía seis meses. Carlos Arturo Carrasco, apodado por sus amigos como 'El Chómpiras', fue figura de primera plana en junio de 1994 cuando canjeó miles de dólares falsos en un casino de Palma de Mallorca. Luego, sin saber que la Policía le seguía el rastro, cambió 3.000 dólares más en una de las entidades bancarias más importantes de España. Sin embargo, cuando las autoridades fueron en su búsqueda al apartamento de sus amigos en Madrid, donde se había hospedado, Carrasco ya había salido del país y se encontraba en Los Angeles asistiendo al Mundial de Fútbol. A su regreso a Colombia, en agosto, enterado del lío en que estaba metido y de que sus amigos se encontraban con un proceso judicial en España, decidió entregarse a la Fiscalía tras admitir que había comprado cerca de 40.000 dólares falsos en Colombia, aceptar toda la culpa y no involucrar a nadie más. En diciembre de ese año Carrasco fue condenado a 30 meses de cárcel, sentencia que pagó en el pabellón de alta seguridad de La Modelo y luego en la de Miraflores.
El escándalo desintegró al grupo de amigos con quienes Carrasco tenía una entrañable relación desde sus épocas de estudiante en el Politécnico Colombiano. "Lo queríamos mucho porque era muy especial, era todo un caballero, un tipo superbien, supremamente inteligente y simpático", dijo a SEMANA una amiga de aquella época. Aunque el alto nivel de gastos que llevaba, poco usual en un muchacho de 23 años, les despertaba sospechas, Carrasco siempre se las arreglaba para justificar sus grandes ingresos. Pero a raíz del incidente de España muchos de sus amigos no quisieron volver a saber de él. En varias ocasiones Carrasco quiso darles explicaciones sobre lo ocurrido pero nadie quería escucharlas. "Queríamos que ese episodio quedara en el pasado y seguir adelante", dijo uno de ellos.
Otros siguieron en contacto con Carrasco e incluso lo visitaron en un par de ocasiones en la cárcel. "Siempre mantuvo el buen ánimo y hablaba de la experiencia de España como 'un error de juventud' que estaba dispuesto a enmendar", contó uno de ellos. Pero la amistad nunca volvió a ser igual. El último gesto de generosidad que recibió de sus amigos fue una colecta de 600.000 pesos que hicieron para ayudarle por la precaria situación económica por la que atravesaba. Apenas salió de prisión les pagó ese dinero. "Después, no sé si en forma deliberada o por cuestiones de trabajo, todos sus amigos se fueron alejando".
Algunas de las personas que siguieron en contacto con Carrasco afirman que la cárcel solo logró empeorar su situación. En una entrevista que concedió a un periodista pero que nunca se publicó, Carrasco admitió que en el pabellón de alta seguridad de La Modelo llegó a apostar altas sumas de dinero, las cuales se habían convertido en deudas impagables. Según algunos allegados éstas superaban los 700 millones de pesos. Uno de sus amigos dijo a SEMANA que en alguna oportunidad Carrasco le confesó que si los acreedores amenazaban a su familia "yo me pego un tiro".
Hace seis meses, cuando salió de prisión, Carlos Arturo continuó frecuentando los mejores restaurantes, bares de moda, discotecas y after parties. Se le vio también en las pasadas fiestas de Cartagena y algunos aseguran que en Semana Santa viajó a Miami de vacaciones. "Yo nunca quise saber en qué negocios estaba ni de dónde sacaba el dinero para llevar ese estilo de vida. Nunca volvimos a hablar de ese tema", dijo uno de sus amigos. Pero aunque en las fiestas siempre aparecía con mujeres bonitas, a diferencia de las viejas épocas Carrasco ya no tenía amigos. "En la última fiesta él notó que todos le daban la espalda y se sintió rechazado", cuenta otro de sus amigos, quien días antes del suicidio presenció un incidente con unos antiguos compañeros de su grupo: "Carrasco le pegó una cachetada porque lo escuchó murmurando sobre él a sus espaldas".
Aunque muchos de sus amigos reconocen que el drama que tuvo que pasar pudo haberlo deprimido, la noticia del suicidio los dejó impactados. "Siempre fue una persona positiva, que no se dejaba amilanar por los problemas por más difíciles que estos fueran", dice uno. Otros piensan que "las deudas hasta el cuello" lo llevaron a tomar esa decisión desesperada. En lo que todos están de acuerdo es en que Carrasco nunca pudo recuperarse después de su paso por la cárcel. "Para cualquier ser humano de su posición social era muy tenaz reponerse de todo lo que vivió", dice una persona que lo veía con frecuencia. Uno de sus allegados cuenta que, el domingo antes de su muerte, Carrasco estuvo hablando con una amiga muy especial a quien le confió que estaba "superdeprimido y aburrido de Bogotá y de su gente". Quizás nunca se conozca la razón que llevó a Carlos Arturo Carrasco a quitarse la vida cuando apenas iba a cumplir 27 años, pero lo que sí es seguro es que el drama de este joven bogotano no terminó el día que salió de prisión.
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