Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/05/02 00:00

¿Un colombiano derrotará a Kirchner?

El hombre de moda en Argentina es Francisco de Narváez, un empresario y político proveniente de una distinguida familia bogotana, quien se enfrenta al ex presidente argentino por el liderazgo en la provincia de Buenos Aires.

De Narváez se considera un candidato de centro. Cree en la reencarnación y en el horóscopo chino, en el que es serpiente. Por eso tiene ese animal tatuado en el cuello

Francisco de Narváez tiene pocos recuerdos de su época en Bogotá. Aun así, siente algo de nostalgia cuando piensa en el ajiaco, la música, y sobre todo en el jardín de la casa en la que vivió, ubicada en la calle 83 con carrera 11. Desde 1996 no visita la ciudad donde nació y que dejó a los 3 años, pero comentó a SEMANA que a Colombia lo une "el afecto de ser la patria de mi papá y donde vive su familia, que es muy numerosa". Este hombre que creció en Argentina, donde se nacionalizó en 1983, se ha convertido en uno de los personajes más influyentes de la vida política de ese país.

En 2005, de la mano del peronismo, se convirtió en la primera persona nacida en el exterior que llegó a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Ahora, conocido como el 'Colorado' (por su color de pelo), a sus 55 años espera ser reelegido en las elecciones parlamentarias del 28 de junio. Aunque el ex presidente Néstor Kirchner aún no ha lanzado su candidatura, es casi seguro que junto a Daniel Scioli, gobernador de la provincia, se la jugará por mantener el control del oficialismo en la estratégica región, y De Narváez desde ya aparece como su principal rival.

Para el esposo de la actual jefe de Estado, empatar o quedar en segundo lugar sería una derrota, más porque su contendor es del mismo partido, aunque en la facción opositora. "Las encuestas muestran una tendencia al empate, con una imagen decreciente del gobierno nacional, mientras la de De Narváez mejora", dijo a esta revista el analista Manuel Mora y Araújo. El colombo-argentino, cabeza de la lista del peronismo opositor y quien formó una alianza con el partido PRO del jefe de gobierno de la capital argentina Mauricio Macri, tendría una intención de voto del 26 por ciento, 6 puntos menos que Kirchner.

Hace unos años De Narváez era solamente conocido por ser un empresario millonario que solía ser protagonista de las páginas de las revistas del corazón, debido a su fama de playboy. Él mismo admite que vivió "ese momento frívolo" con todas las de la ley, sin arrepentimientos, pero que ya es cosa del pasado porque, como expresó al diario La Nación, "la cédula pesa" y le llegó la hora de "asumir el compromiso".

El origen de su fortuna está en los populares almacenes Tía, que marcaron una época en el comercio de los años 50 y 60 de Bogotá. Su papá, Juan de Narváez, pertenecía a una prestante familia colombiana y se dedicó al negocio del café. Se casó con la checa Doris Steuer, cuyo padre, Karel, había emigrado a Colombia debido a la Segunda Guerra Mundial, para luego radicarse en Argentina. Su experiencia como empresario, pues en Europa Oriental había sido propietario de la cadena de tiendas casa Te-Ta, 'tia' en checo, lo llevó en los 40 a crear los almacenes Tía en Bogotá y después en el país austral.

De Narváez escasamente terminó el colegio, porque desde los 17 años empezó a trabajar en el negocio familiar, en los archivos del Tía. A finales de los años 80 asumió la dirección de la empresa, cargo en el cual se dedicó a profesionalizar la firma para sacarla de una profunda crisis. En sus palabras, "fue un proceso largo, complicado y doloroso", en el que incluso despidió a varios familiares, tanto es así, que sin tapujos confiesa haber sido víctima de una fuerte depresión y un estrés que lo tuvo al borde del suicidio en 1992. "Sentí el agotamiento del tener y la falta del ser", admite; pero de esa experiencia guarda un recordatorio: un tatuaje en uno de sus brazos con un anagrama chino que dice "crisis es oportunidad".

A pesar de las dificultades, su gestión frente a la cadena Tía fue tan exitosa, que en 1999 el Grupo Exxel la compró por 635 millones de dólares. En su página web el candidato se enorgullece de que el "modelo de traspaso de una empresa familiar a una profesional" constituye un caso de estudio en el Harvard Business School.

Para él, de esas malas experiencias surgió su conciencia política. Admira tanto a Juan Domingo Perón, que hace unos años, en una subasta de Christie's, compró toda la biblioteca del caudillo, de 1.150 libros, por 150.000 dólares, y su traje de gala por 93.000. Por eso afirma que afiliarse al partido justicialista no fue más que "formalizar lo que siempre me sentí, peronista". Sin embargo, sus contradictores lo acusan de dar demasiados bandazos: en 2001 votó por Luis Zamora, un dirigente de izquierda, en 2003 financió la campaña electoral de Carlos Menem contra Kirchner, y después coqueteó con el kirchnerismo. Y en 2005 fue electo diputado en las listas de 'Chiche' Duhalde, esposa del archienemigo del matrimonio presidencial, el ex mandatario Eduardo Duhalde. "Yo le encuentro una gran coherencia. Fueron momentos distintos y uno en la política y como ciudadano tiene la posibilidad de aprender", explicó hace un par de años a SEMANA.

Ahora está inmerso en una campaña sin tregua, que ha sido catalogada como una de las más costosas para una elección legislativa provincial. De Narváez reconoce que ha gastado "un montón" de su plata en publicidad, pero se niega a decir cuánto. Tiene 120 asesores que calibran cada una de sus apariciones en público, las cuales son incontables, pues en su búnker, una suntuosa residencia ubicada en el barrio de Las Cañitas, tiene un mapa digital con todos los medios de comunicación de la provincia. Este sistema le informa sobre los hechos que ocurren en cada pueblo, y graba en su estudio de televisión un mensaje de lo ocurrido en la localidad escogida con propuestas para resolver sus problemas. Además aparece en alrededor de siete programas radiales al día y al mismo tiempo, gracias a su avión y a una flota de automóviles, se desplaza con facilidad a unas cuatro localidades. Recibe clases de oratoria y teatro, y cuida su apariencia al extremo, por lo que es adicto al deporte (es triatlonista, polista y escalador). Su equipo construyó un mapa virtual de la inseguridad, tema que se ha convertido en su caballo de batalla. Además hay tres personas dedicadas a responderles a sus más de 5.000 'amigos' en Facebook. Sus opositores lo critican porque no pueden competir contra sus recursos, y dicen que los gastos deberían tener un control oficial.

También ha sido comparado con Silvio Berlusconi, pues el empresario convertido en candidato no sólo tiene la concesión de La Rural, el mayor centro de exposiciones del país, sino que es dueño de cadenas de televisión, de radio y diarios. De Narváez asegura que ha tratado de aportar su experiencia en la empresa privada a la gestión pública y pone como ejemplo la fundación Grupo Unidos del Sud, que creó para el estudio y la puesta en marcha de programas de gobierno.

El candidato no oculta que su meta es llegar a ser gobernador de Buenos Aires. Ya en 2007 lo intentó sin éxito, pero obtuvo la no despreciable suma de un millón de votos. "Lo que aprendí en la política, y más en campaña, es a conocer ese otro país que no veía. Con grandes desigualdades, donde una inmensa mayoría, el 40 por ciento, vive en condiciones de pobreza y marginación", cuenta. Hay quienes lo critican de disfrazarse de peronista para disimular su imagen de oligarca. Incluso en una entrevista un periodista le preguntó cómo se sentía cuándo oía la frase "combatiendo al capital", de la marcha del partido. En esa oportunidad, el candidato respondió con su típica franqueza que "a los peronistas les encanta la plata. Mire a Evita (...) Mal haría yo en tratar de fingir lo que no soy. Ando en autos caros, vuelo en mi avión privado, me visto con ropa costosa y soy eso".

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