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| 4/13/1987 12:00:00 AM

¿UN DISIDENTE DE EE.UU.?

El caso de un bioquímico norteamericano que se sintió perseguido en EE.UU. y viajó con su familia a la URSS.

Alrededor de 75 mil rusos han desertado a los EE.UU. durante la última década, pero tan sólo unos cuantos norteamericanos han hecho lo propio a la URSS. En su gran mayoría se trata de espías que resuelven "poner pies en polvorosa" cuando sienten que las autoridades les están respirando al oído.
Por eso, el caso del bioquímico norteamericano Arnold Lockshin, que en octubre último desertó a la URSS en compañía de toda su familia, ha despertado tanta controversia. No se trata, como en casos anteriores, de un espía, sino de un científico que de un día para otro cambió su casa de Houston a Moscú, sin que hasta ahora haya quedado muy claro qué fue lo que le "chocó" de los Estados Unidos.
Arnold Lockshin y su esposa Lauren afirman que fueron víctimas de la intimidación del gobierno norteamericano durante sus años como simpatizantes de las ideas comunistas. Pero, sostienen, fue la forma como esta intimidación aumentó desde mediados del año pasado, la que los impulsó a tomar la decisión final. "Nuestra casa, automóvil y teléfono estaban interferidos", acusa Lockshin. "Nuestra prensa era interceptada". Y después de que Lockshin viajó a Nueva York en agosto del año pasado para visitar la misión diplomática soviética, el científico fue despedido de su trabajo como investigador de cáncer en un laboratorio de Houston y sus animales de laboratorio sacrificados. Dos meses después se produjo la deserción.
"Nuestras vidas estaban en peligro -dice Lockshin-, pero ahora estamos salvo".

LA NUEVA VIDA
El científico norteamericano, en una entrevista concedida a la revista Life, admite que lo que más echa de menos de su país son los crucigramas del New York Times. Su esposa Lauren, por su parte, confiesa que se las está "viendo a gatas" para sostener la dieta vegetariana de su familia, en un país en el que abundan la carne, el pan y las papas. Y el hijo menor, Michael, añora el jugo de tomate. Por lo demás, la familia insiste en que encuentra la URSS un país mucho más humano que los EE.UU. "Hemos deambulado por Moscú -dice Lauren- y no hemos visto un solo mendigo. Nadie duerme en las calles". Y a pesar de que los Lockshin son de origen judío (una de sus abuelas escapó de Rusia para eludir los pogroms), insisten en que no han percibido ningún tipo de antisemitismo en Moscú.
Por ahora, Lockshin continúa realizando el mismo tipo de investigaciones que hacía en los EE.UU. e insiste en que los ratones de sus experimentos "no tienen color político".
Sus colegas de Houston, sin embargo, insisten en que Lockshin era un hombre conflictivo que vivía peleando con sus compañeros de trabajo. Y su jefe, el doctor Beppino Giovanella, revela que en los últimos meses, las investigaciones científicas de Lockshin se habían vuelto absolutamente irrelevantes y repetitivas. "Dos meses antes de despedirlo de su empleo -recuerda- le adverti que su trabajo no era satisfactorio. Después, viendo que eludia conversar conmigo y que se desaparecía durante largos periodos, tomé la decisión de despedirlo. Y ordené que mataran los ratones de Lockshin porque este es un procedimiento común cuando un experimento termina. Pero me rio de que él los llame "sus" ratones. Lockshin jamás manipuló ratones. Lo hacían sus ayudantes. Si ahora en la URSS le ha tocado hacerlo, probablemente es la primera experiencia de este tipo en su vida".
¿Es el científico Lockshin un paranoico? ¿Un oportunista? O, como él lo sostiene, ¿una víctima del gobierno norteamericano? Quizás no se sepa jamás, y queden en el misterio las verdaderas razones por las cuales él y su familia resolvieron desaparecer un día, abandonándolo todo, para reaparecer posteriormente como refugiados políticos en la URSS. Pero algunos de sus amigos más cercanos no descartan la posibilidad de que Lockshin regrese un día de estos a los EE.UU., y escriba sus memorias sobre esta insólita aventura. "Y probablemente -dicen- termine ganando una buena cantidad de ese dinero capitalista que tanto parece detestar".




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