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| 7/29/1996 12:00:00 AM

UN ENCARGO DELICADO

DE LA NOCHE A LA MAÑANA MAURICIO ECHEVERRI PASO DE TERCERO EN LA EMBAJADA DE COLOMBIA EN WASHINGTON A RESPONSABLE DE QUE A COLOMBIA NO LE IMPONGAN SANCIONES.

Cuando Mauricio Echeverri fue nombrado como ministro consejero en la embajada de Washington, en el inicio del gobierno de Ernesto Samper, la idea era que además de cumplir con las múltiples obligaciones que generaba un cargo como ese, el puesto le sirviera como un escampadero. Al fin y al cabo vivir en la tranquilidad de la capital de Estados Unidos se veía como el mejor de los premios, especialmente después de afrontar múltiples adversidades en la Viceprocuraduría General de la Nación. Echeverri nunca buscó ese cargo. Más bien el destino se lo puso en el camino. Cuando terminaba su labor en la Procuraduría y su nombre estaba dentro de la baraja para ser el nuevo director del DAS, Echeverri, un abogado especializado en asuntos laborales, recibió una llamada de Carlos Lleras de la Fuente, a quien hasta ese momento no conocía personalmente. Lleras, que ya había sido nombrado embajador en Estados Unidos, lo felicitó por la postura que asumió Echeverri contra la ley antisecuestro. De inmediato le ofreció un cargo en Washington. Echeverri aceptó sin ningún reparo, pero nunca imaginó que, con el tiempo, el escampadero que esperaba se iba a convertir en un huracán. Pocas veces como en este gobierno las relaciones entre Colombia y Estados Unidos han estado tan deterioradas. Y si bien es cierto que en la Casa de Nariño es en donde se toman las decisiones sobre cómo manejar los asuntos diplomáticos, es a los funcionarios colombianos en Washington a quienes les toca sacar el paraguas para afrontar la tempestad. Por encargo del propio Lleras de la Fuente, Mauricio Echeverri fue quien personalmente manejó durante estos meses las relaciones de la embajada con los funcionarios del Departamento de Estado y con algunos senadores estadounidenses. hora que Lleras de la Fuente renunció y Echeverri es el responsable de la embajada en Washington como encargado de negocios, su trabajo será aún más delicado. Abogado, de 45 años, Echeverri además de viceprocurador fue decano de la facultad de derecho de la Universidad de los Andes, y es el hombre de quien dependerá en buena parte que Estados Unidos no imponga sanciones comerciales a Colombia. Y quizás el país no podría estar en mejores manos, pues aunque aterrizó hace dos años en Washington sin tener ni idea de diplomacia, hoy es uno de los colombianos más respetados por los funcionarios norteamericanos. A pesar de que la tarea que tiene por delante no es nada fácil, es poco probable que salga perjudicado. Si logra mejorar las relaciones entre los dos países, será recordado como el hombre que salvó a Colombia en uno de los momentos más difíciles. Si no es así, nadie le echará la culpa. Después de todo Echeverri ha asumido este delicado encargo cuando la crisis está en su punto máximo.
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