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| 4/22/2006 12:00:00 AM

Un espía al volante

Nuevas investigaciones sobre la muerte de la princesa Diana indicarían que el conductor del auto en el que murió era colaborador de los servicios secretos franceses y británicos.

La muerte de Lady Di sigue alimentando teorías conspiracionales. Scotland Yard descubrió hace pocos días que Henry Paul, el chofer de Diana y su novio, Dodi Al Fayed, colaboraba con los servicios secretos franceses sin que se sepa aún si también trabajaba para el espionaje británico. Paul murió en el accidente, y ha sido uno de los personajes más oscuros de toda la investigación.

La policía francesa, con base en pruebas de sangre, aseguró que estaba bajo el efecto del alcohol y que fue el directo responsable del accidente ocurrido en el túnel de Pont d'Alma de París el 31 de agosto de 1997. Pero las autoridades francesas no pudieron esclarecer por qué este conductor de salario modesto, que oficiaba como uno de los responsables de seguridad del Hotel Ritz de París, tenía más de 165.000 euros en cuentas bancarias de Francia y otros países europeos. Según la prensa británica, Scotland Yard ha descifrado este enigma al establecer que Paul recibió este dinero por sus servicios al espionaje oficial francés, y que quizá también fue pagado por el servicio secreto inglés.

Pocas semanas antes del accidente mortal, el chofer recibió 110.000 euros, la mayoría en libras esterlinas desde el Reino Unido. Scotland Yard está tratando de averiguar si el servicio secreto (Dgse, por su sigla en ese idioma) o el Servicio de Contraespionaje (DST) de Francia lo pagaron por interpuesta persona o lo hicieron los servicios de espionaje interior y exterior de Gran Bretaña, MI5 y MI6. En el instante de su muerte, Paul tenía 3.000 euros en el bolsillo de su chaqueta, una suma en efectivo sospechosa para un hombre que ganaba unos 30.000 al año, según la nómina del Hotel Ritz. "Siempre hemos querido saber quién está detrás de la persona que estaba pagando a Henry Paul en efectivo y ahora estamos muy cerca de descubrirlo", dijo hace unos meses al periódico Daily Express una fuente cercana a la investigación.

Las autoridades francesas cerraron la investigación en abril de 2002 y siguen atribuyendo el accidente a la excesiva velocidad del automóvil y al alto grado de alcoholemia de Paul. Pero Scotland Yard no les da veracidad a las pruebas de sangre del chofer pues, entre otras cosas, no estuvieron acompañadas de un análisis de ADN, como demandaba una investigación de esta magnitud. Los padres de Paul siempre han asegurado que las muestras de sangre no corresponden a su hijo y la Policía británica teme que el laboratorio haya equivocado los análisis porque, según las pruebas, la sangre de él presentaba altísimos niveles de monóxido de carbono, lo cual significaría que ni siquiera estaba en condiciones de caminar y, mucho menos, de conducir un vehículo.

El multimillonario egipcio Mohamed Al Fayed, padre de Dodi, aseguró recientemente que Diana fue asesinada por un agente secreto británico infiltrado como paparazzo, que actuó bajo órdenes directas del príncipe Felipe de Edimburgo, el esposo de la reina Isabel II. Al Fayed, en declaraciones a la cadena norteamericana CBS a finales de febrero, acusó al príncipe de ser un "gángster" y un "nazi" y lo culpó de ordenar la muerte de su hijo y de Diana porque "desaprobaba la relación de un miembro de la familia real con un musulmán".

Para Al Fayed, el autor material del atentado fue el espía del MI6 James Andanson, quien fingía ser un paparazzo y que "hizo colisionar" en el túnel el Mercedes-Benz en el que viajaban su hijo y la princesa de Gales. "Andanson trabajaba para los servicios secretos. Algunos años después fue hallado muerto en un automóvil quemado en el sur de Francia. Ellos (el MI6) temían que abriera la boca, y miren lo que le pasó", enfatizó el magnate, propietario de la cadena Harrod's.

Tras calificar al príncipe Carlos como un "idiota" y decir que su actual esposa, Camilla Parker, "parece un cocodrilo", Mohamed Al Fayed dijo que Paul "no estaba borracho" y que las muestras de sangre analizadas por la Policía francesa pertenecen a otro individuo. Él está convencido de que "la persona responsable por el crimen es el príncipe Felipe. La princesa de Gales había recibido cartas amenazadoras de él, y están en poder de Scotland Yard. En esas, Felipe dijo que la mataría. Yo he visto estas cartas".

El comisario jefe de Scotland Yard, John Stevens, quien dirige esta investigación, había anunciado que divulgaría sus conclusiones en enero de 2006, pero tres meses después todavía no se vislumbra el resultado. Ante Stevens y su equipo de 12 detectives han comparecido el príncipe Carlos de Inglaterra, los más altos mandos del MI5 y el MI6 y numerosas personas cercanas a la casa real británica, a la princesa Diana, la familia Al Fayed y el gobierno británico, pero hasta ahora los investigadores no tienen un dictamen.

Las suspicacias se dispararon el mes pasado, cuando unos ladrones robaron dos computadores portátiles del despacho de Stevens que contenían buena parte de las investigaciones. Los hampones penetraron a la oficina sin forzar ninguna puerta y "efectuaron un trabajo muy profesional", según dijo el diario Daily Express. Por fortuna, el equipo de investigadores tenía copia de todos los archivos en otros computadores, pero este episodio reveló la vulnerabilidad de esta información secreta. La prensa británica especula que los ladrones podrían ser espías franceses o ingleses, o individuos pagados por alguna de las personas vinculadas a esta investigación, que comenzó en enero de 2004, pocos días después de que se revelara una carta en la cual Diana manifestaba el temor de que su ex esposo, Carlos de Inglaterra, pudiera atentar contra ella. "(Carlos) está planeando un accidente en mi automóvil, fallas en los frenos y graves heridas en la cabeza, para que le quede libre el camino y pueda casarse", escribió 10 meses antes de morir la princesa a su ex mayordomo, Paul Burell.

El investigador Stevens ha dicho en varias ocasiones que este caso es "mucho más complejo" de lo que él pensó al iniciar su trabajo y ha sostenido que el millonario Mohamed Al Fayed ha tenido razón al no aceptar la primera versión de lo sucedido. El equipo de Stevens ha llamado la atención acerca de las cámaras de tránsito instaladas dentro del túnel donde ocurrió el accidente. Según la Policía francesa, aquel día estaban estropeadas, pero los detectives británicos tienen pruebas de que una motociclista fue multada por exceso de velocidad tras ser registrada por las cámaras del túnel horas antes del choque del Mercedes-Benz.

Oficialmente, Scotland Yard jamás a puesto en duda que Lady Di y Dodi Al Fayed hayan muerto en un accidente automovilístico, pero las indagaciones del equipo han descubierto innumerables fallos y contradicciones en la investigación realizada por los franceses.

La revelación de que Paul era un espía francés que aparentemente también trabajaba para los servicios secretos británicos, no significa que el accidente haya sido provocado, según ha dicho el equipo de Stevens, sí alimenta las numerosas teorías acerca de una conspiración contra la princesa de Gales. Muchas sombras persisten aún sobre estos hechos, porque involucran los secretos de la familia real británica y de los quisquillosos servicios secretos de Inglaterra y Francia.
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