Lunes, 24 de noviembre de 2014

| 2013/05/25 03:00

Un robo cinematográfico

Poco después del estreno de una película sobre la historia real de un grupo de adolescentes que hurtaba casas de famosos, se produjo el mayor robo de joyas de la historia de Cannes. La coincidencia podría disparar la cinta.

La película muestra cómo a los integrantes de “The Bling Ring” ni siquiera les importaba salir a la calle luciendo los vestidos y bolsos de diseñador que les robaban a las estrellas.

Entre las categorías más populares de Hollywood están las heist movies, películas en las que una banda de simpáticos personajes desarrolla un plan tras un botín imposible, muchas veces compuesto por alhajas de valor incalculable. 

Como si se tratara de una de ellas, un grupo de ladrones entró la semana pasada a una habitación del hotel Novotel, de Cannes, y se llevó más de un millón de dólares en joyas de la firma suiza Chopard. Los accesorios iban a ser usados por estrellas durante el evento que cada año reúne a lo mejor del cine. 

Coincidencia o no, la noticia supera cualquier campaña de expectativa y le sube el rating a la cinta The Bling Ring, de Sofia Coppola, que llegará a los teatros en junio. La razón es que el robo tuvo lugar horas después de que la directora pisó la alfombra roja del Festival de Cannes para estrenar su filme, que narra la historia real de una banda de adolescentes especializados en hurtar las mansiones de celebridades.

En la película, basada en hechos sucedidos entre 2008 y 2009, seis jóvenes de un barrio acomodado de Los Ángeles sueñan con ser celebridades de Hollywood. Es tal su obsesión por la fama que no solo se meten a escondidas a las propiedades de los actores para llevarse sus zapatos, vestidos, bolsos y joyas de diseñador, sino por el placer de dormir en su cama o de organizar una fiesta en la sala. Paris Hilton, Lindsay Lohan, Orlando Bloom, Megan Fox, Rachel Bilson (The O.C.) y Audrina Patridge (The Hills) fueron algunas de las víctimas de esta pandilla, conocida como The Bling Ring. 

Al principio los protagonistas se cuidaron de no levantar sospecha. Nick Prugo y Rachel Lee, de 18 y 19 años, eran los cerebros de la banda. Aunque cualquiera creería que poner un pie en la mansión de alguno de los personajes mencionados es una tarea de profesionales, los inexpertos ladrones dicen que nunca tuvieron que forzar una chapa. De hecho, la primera vez que lo hicieron, en octubre de 2008, se les ocurrió revisar y encontraron la llave bajo el tapete de bienvenida de la casa de 5,9 millones de dólares de Paris Hilton. 

También les resultó fácil conseguir la dirección con ayuda de Google Earth, programas de televisión y páginas de internet dedicadas a mostrar las residencias de los famosos. Además, se aseguraron de que la rubia estuviera fuera de la ciudad mediante redes sociales como Twitter o Facebook, en las que hoy muchas estrellas acostumbran publicar desde qué comieron en el desayuno hasta el nombre del restaurante donde están. Esa vez, únicamente se llevaron un par de zapatos, vestidos, una botella de vodka y 3.600 dólares en suelto que encontraron regados por la casa. La heredera de la cadena de hoteles Hilton, cuya fortuna se estima en más de 100 millones, ni siquiera lo notó. 

Pronto a Lee y a Prugo se les unieron otros cuatro compañeros de la escuela: Alexis Neiers, Diana Tamayo, Courtney Ames y Roy López. Neiers, interpretada por Emma Watson, es la más recordada, pues cuando la Policía arrestó a sus integrantes, la joven estaba empezando a grabar un reality show en el que pretendía mostrar cómo era la vida de una chica de 18 años en Los Ángeles. 

Ella asegura que una noche de tragos se dejó convencer de Prugo y Lee y terminó en la vivienda de Orlando Bloom, donde robó su colección de relojes Rolex. No obstante, a partir de ese momento, para ella y sus demás amigos hurtar se volvió una adicción. Cada vez que veían la oportunidad lo hacían y mientras más objetos de marcas como Louis Vuitton, Chanel, Tiffany, Prada, Cartier, Dolce & Gabbana y Marc Jacobs acumulaban, más querían. En total, se estima que consiguieron 3 millones de dólares en artículos de lujo.

Con el tiempo perdieron el miedo a ser capturados. Ni siquiera temían salir a la calle con la ropa y los bolsos de sus víctimas. Lee, por ejemplo, una vez fue al aeropuerto con un vestido y una maleta marcada con las iniciales de Lindsay Lohan. 

Pero justo cuando se creían invencibles, la página TMZ publicó un video grabado por las cámaras de seguridad de la casa de Lohan donde aparecían haciendo de las suyas. Después de haber entrado cuatro veces a la mansión de Hilton, la actriz también denunció los robos. Esta vez era imposible que no se diera cuenta, pues en el último asalto uno de los miembros de la pandilla se había llevado más de 2 millones de dólares en joyas. Solo a finales de 2009 las autoridades desmantelaron la red. 

Las celebridades recuperaron sus pertenecías y la Justicia castigó a los adolescentes. Paradójicamente, Neiers pagó su condena en la misma celda donde Paris Hilton estuvo en 2007. Dos semanas después, Lohan ingresó al mismo centro de detención por no haber asistido a las clases para controlar su adicción al alcohol. Hoy todos se encuentran libres y, aunque llevan vidas alejadas de los medios y del escándalo, lograron su objetivo de convertirse en celebridades. No es de extrañar, entonces, que los ladrones de Cannes vean su historia proyectada en las pantallas del prestigioso festival dentro de un año. 

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