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| 10/19/2012 12:00:00 AM

Un veterano de guerra tenía casi media libra de metal en su pierna

Un héroe de la Segunda Guerra Mundial cargó por 68 años con 200 gramos de metralla en una de sus extremidades. El material lo descubrieron al cremarlo.

La familia del veterano de la II Guerra Mundial Ronald Brown, de 94 años, se llevó tremenda sorpresa tras la muerte de su patriarca. En cumplimiento de su última voluntad, mandaron cremar su cuerpo pero en vez de recibir un cofre lleno de cenizas, como es usual, los sepultureros les entregaron 200 gramos de artillería que Brown había llevado encima durante más 60 años.
 
"El decía que tenía una bala y yo me imaginaba una romántica pieza de metal. Pero cuando fuimos a recoger sus restos y preguntamos si habían hallado el proyectil, nos dieron una bolsa llena de metralla", le contó su hija Jane Madden al diario británico The Telegraph.

Todo empezó cuando Brown pisó una mina antipersona durante una misión en Francia en agosto de 1944, dos meses después del histórico desembarco de Normandía por las tropas británicas y estadounidenses.
 
Un ráfaga de fuego explotó cerca de su pierna y las esquirlas se incrustaron en su cuerpo. Como pudo, el soldado se arrastró hasta una base que quedaba a dos millas de distancia y allí, al ver su estado, los médicos optaron por no remover la artillería para no poner su vida en peligro con un complicado procedimiento quirúrgico.

Un episodio heroico que Brown jamás contó a su familia. Después de la guerra el soldado se convirtió en un inspector de hacienda en su natal Inglaterra y quiso olvidar todo el horror que vivió. De los 900 hombres de su regimiento, solo 29 llegaron a casa desde el frente.

Brown se sentía muy afortunado por haber sobrevivido y simplemente le dijo a su esposa que había recibido un disparo en la rodilla. Nunca se quejó, solo mencionaba el tema cuando jugaba con sus cinco nietos y ellos insistían en sentarse en sus piernas. Entonces les decía: “En la derecha no, por favor”. Nunca nadie sospechó del peso que cargaba el abuelo Brown, como le decían, y ni los escáneres de los aeropuertos detectaron el metal en su organismo.

"Estamos muy orgullosos de él y de todo lo que hizo por nosotros. Los trozos de metal en su interior no hacen sino demostrar lo terrible que fue la guerra. Supongo que constituye un recuerdo agridulce para nosotros, en el sentido de que simboliza todo lo que hizo y lo mucho que sufrió", agrega Jane.
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