Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2002/07/22 00:00

Una gran noticia

Angela Patricia Janiot preside una fundación en Estados Unidos que ayuda a los niños de escasos recursos, víctimas de la violencia y el terrorismo.

Angela Patricia Janiot considera que los colombianos en el exterior deben comenzar a hacer cosas concretas por mejorar la situación que se vive en el país

Jonathan y Monica son dos hermanos a los que el destino les jugó una mala pasada. Un día, mientras jugaban, se encontraron una granada en los alrededores de su casa e inocentemente creyeron que el nuevo juguete podría ser divertido. La risa se convirtió en llanto cuando el artefacto hizo explosión amputándoles a ambos el pie derecho. Este trágico desenlace hace parte de los dramas que día a día afectan a miles de niños colombianos que se ven involucrados en actos de violencia y terrorismo. Dramas que le dan la vuelta al mundo y se convierten en noticias que sólo hablan de muerte y de sufrimiento.

Ante una guerra sin sentido un grupo de personas, encabezadas por la periodista Angela Patricia Janiot, se reunieron para crear Colombianitos, una fundación sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos que recibe dinero de benefactores privados y adelanta proyectos de rehabilitación, prevención y desarrollo para niños y jóvenes que han sido víctimas de la crisis social, económica y política que vive el país desde hace más de 40 años.

Angela Patricia cree que la maternidad hace que las mujeres se identifiquen con el dolor ajeno, especialmente el de los niños, y por esto se vinculó a la organización con el ánimo de que su ejemplo sirva de motor para que otros compatriotas que viven en el exterior comiencen a hacer algo por el país.

Los resultados ya se pueden ver pues el pasado 22 de junio más de 200 hispanos, la mayoría colombianos, se reunieron en la ciudad de Roswell para recaudar fondos y al final se tenía la suma de 14.056 dólares, nada mal para un solo día.

Jonathan y Mónica son algunos de los beneficiados de los programas de Colombianitos ya que la fundación, en colaboración con el Cirec, se ha hecho cargo del tratamiento de ocho pequeños de Cauca y Boyacá.

Uno de ellos es Oscar, un niño campesino de 13 años que se encontró una mina antipersonal en la vereda de Panacota, cerca de Sogamoso, y sufrió la pérdida de su mano izquierda. Algo similar le sucedió a Yolber, un niño guambiano de 9 años, cuando decidió recoger un curioso objeto brillante que había en el suelo. Treinta metros después la mina explotó, llevándose consigo la mano izquierda del pequeño.

Como prevenir también es curar la fundación, en asocio con World Vision, adelanta la remodelación de la escuela de la vereda del Oasis en Altos de Cazucá, al sur de Bogotá, un centro docente que no cuenta con zona de recreo y cuyas instalaciones no tenían piso ni ventanas. Entre los planes futuros está la creación de una villa olímpica en Ciudad Bolívar, con el apoyo del Instituto Distrital de Recreación y Deporte, con la que se pretende reducir las tasas de criminalidad y drogadicción en el sector. Para diciembre piensan tener lista una cancha de fútbol sintética, en la cual podrán jugar los más de 200 niños que ya hacen parte de la liga de fútbol de Colombianitos.

Con esta iniciativa los cerebros fugados, aunque no pueden regresar, están aportando una ayuda para cambiar el futuro del país desde el exterior, como bien dice Angela Patricia: "Los que estamos por fuera siempre nos quejamos de lo mal que está la situación en Colombia pero la pregunta es ¿qué estamos haciendo nosotros por el país?".

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