Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1997/11/10 00:00

UNA REVISTA CON ACENTO

Por primera vez en Colombia aparece una publicación dirigida en forma abierta a la población homosexual del país.

UNA REVISTA CON ACENTO

Para una persona homosexual no es fácil vivir sin ser criticada o discriminada en una sociedad recatada como la colombiana. Y pocas veces encuentra canales adecuados de expresión. Eso puede cambiar, sin embargo, gracias a un medio de comunicación que está alistando todas sus baterías para salir del clóset. Se trata de Acento, publicación que comenzará a circular a partir del primero de noviembre y que se convertirá en la primera revista no clandestina dirigida a la comunidad gay del país. Detrás de este proyecto se encuentran la editora Clorinda Zea y el publicista Fernando Toledo, quienes con la ayuda de un grupo de colaboradores especializados en diferentes áreas trabajarán por sacar una edición mensual.
El debut de la revista ha sido precedido por todo tipo de suspicacias. Aunque en el proyecto algunos socios y escritores son homosexuales, no todas las personas que se han vinculado tienen que serlo para trabajar allí. Según explica Toledo, la revista es una sociedad anónima en la que "hay gente 'gay' y no 'gay' pero lo más importante es que todos tienen una visión humanista".
Según los directores de la publicación, en la lista de colaboradores se encuentran, por ejemplo, Gloria Zea, quien estará a cargo de los comentarios culturales; Karl Troller, quien será uno de los columnistas, y Adriana Mosquera, una artista que estará a cargo de las páginas de humor. Patricia Rincón y Jan Ca harán la fotografía. Pedro Rojas, quien fuera director de la revista Notas de Luz, será el encargado del tarot. También participarán otros periodistas y escritores que en algunos casos firmarán sus artículos y en otros, para mantener su nombre en el anonimato, lo harán bajo seudónimo.
Todos estos profesionales saben que montar una revista para gays en Colombia es una labor complicada. Sin embargo, tanto Clorinda Zea como Fernando Toledo creen firmemente en que el país ya está preparado para recibir sin prejuicios un producto de este tipo. "Los 'gays' en Colombia y en el mundo han estado durante mucho tiempo reprimidos y discriminados. Por eso mismo son muy sensibles y receptivos a una comunicación dirigida a ellos, dice Toledo. Creo que la gente está sicológicamente lista".
Como se trata de abrir un mercado nuevo cada decisión es tomada con mucho cuidado. Por eso, aunque las revistas gays en Europa están siguiendo la tendencia de la denuncia de aquellas personalidades que son gay, los editores de Acento piensan mantener una línea de discreción y respeto por los homosexuales. "No va a ser chismosa ni amarillista, enfatiza Toledo. Será lo suficientemente discreta para que la gente la pueda comprar sin sentirse mal". Eso sí, cree que va a desatar polémica, porque por primera vez en Colombia -y tal vez en América Latina- un medio hablará en voz alta sobre temas que antes nadie se atrevía a poner sobre el tapete.
Para todos los gustos
Efectivamente, nadie duda que va a levantar polvareda. Lo que muchos no entienden es cómo una revista gay logrará vender ejemplares en un país donde la mayoría de homosexuales no quieren admitir abiertamente que lo son. Según Toledo, Colombia es un país que está abriéndose en esta materia. De acuerdo con sus propios cálculos, solamente en Bogotá existen 123 bares y discotecas gays. "Comprar la revista será lo mismo que entrar a un bar 'gay".
Los editores también piensan que la publicación estará enmarcada en un criterio de respeto y que los temas serán manejados de tal manera que no sólo cautivarán a los homosexuales sino a todo tipo de personas sin importar sus preferencias sexuales. De hecho, la revista cuenta con muchas de las secciones que se encuentran habitualmente en los medios de comunicación, como música, libros, decoración, tarot, computadores, entre otros.
La diferencia entre esta revista gay y cualquier otra está en que la mayor parte de los temas de fondo tienen que ver con la problemática de los homosexuales. Para este primer número, por ejemplo, habrá un artículo sobre la situación de la comunidad gay en el mundo. También está un testimonio sobre la experiencia que vivió una persona gay al contarle a su familia acerca de sus preferencias sexuales.
Del mismo modo se manejará la actualidad pero sin olvidar el público objetivo. En esta primera edición habrá una encuesta con los candidatos a la Presidencia de la República sobre el tema de los homosexuales. "De la manera como está concebida la revista la va a poder leer toda la familia, desde las abuelitas hasta los jóvenes".
Buena lectura
La idea de hacer un medio de comunicación para los gays no fue improvisada. Desde hace un tiempo Clorinda Zea y Fernando Toledo estaban interesados con la idea de crear un medio nuevo. Después de mirar sondeos y encuestas y de analizar muchos estudios llegaron a la conclusión de que si bien aquí hay muchas revistas ninguna estaba dirigida a los homosexuales. "Encontramos muchos nichos desatendidos, entre esos el de los 'gays", afirma Clorinda Zea. En otros países esto no sucede. La comunidad gay en Estados Unidos, por ejemplo, cuenta con cerca de 30 diferentes medios de expresión de cobertura nacional y, según Toledo, algunos de éstos alcanzan una circulación superior a los 750.000 ejemplares.
Obviamente, en los países desarrollados este tema se maneja de manera más abierta que en Colombia. Pero el hecho de que no se hable directamente de los homosexuales no significa que sea una población minoritaria o inexistente. Según la encuesta sobre sexo publicada recientemente por SEMANA, un 4 por ciento de los hombres admitió ser homosexual. Se cree que este porcentaje es aún mayor pero las estadísticas no lo muestran porque todavía muchos no son capaces de admitirlo abiertamente. En términos reales se calcula que esa población en Colombia podría llegar a ser de un millón y medio a dos millones de personas.
Como se trataba de una cantidad no despreciable de potenciales compradores, decidieron medírsele al reto que implicaba. El resultado de ese trabajo es una revista de 96 páginas a todo color que busca un sitio propio dentro del mercado. Durante este tiempo de programación, curiosamente, no han tenido ningún rechazo de parte del público potencial ni de los anunciantes ni de ningún sector de la sociedad. Y como todos los nuevos productos, en este caso también habrá un plan agresivo de suscripciones y de circulación en los puntos de venta. La idea es comercializarla también en Miami, Nueva York y Venezuela. Solo falta ver si a la hora de la verdad el público está listo para que el grupo de homosexuales pueda identificarse con un medio de comunicación y hablar de sus problemas, angustias y dificultades con libertad y con acento.

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