Sábado, 21 de enero de 2017

| 2004/09/12 00:00

Ver para creer

Desde hace 50 años el libro de récords de Guinness se ha convertido en una biblia para los millones de curiosos en todo el mundo que buscan desde lo más grande hasta lo más insólito.

Ver para creer

Lo impensable, lo curioso, admirable y sorprendente ha tenido su mejor vitrina en las páginas del libro de los Guinness World Records. Desde hace casi 50 años esta obra tiene la dispendiosa tarea de recopilar y dar a conocer desde las características físicas más fuera de lo común hasta las hazañas más memorables. Este es el reinado de todo 'lo más'. Por ello, para celebrar este aniversario se acaba de lanzar, en 21 idiomas, la edición especial de 2005, una gran antología de historias capaces de dejar a cualquiera con la boca abierta.

La idea de publicar un libro que reuniera las cosas más asombrosas del mundo nació como resultado de una pregunta anodina que en los años 50 se hizo sir Hugh Beaver, entonces director general de la cervecería Guinness, durante una tarde de cacería. Después de que unos pájaros conocidos como chorlitos dorados volaron tan rápido que se le escaparon, le inquietó saber si esta especie o el urogallo rojo era el ave más veloz de Europa. Pero no pudo encontrar una respuesta inmediata. El 12 de septiembre de 1954 los hermanos Norris y Ross McWirther, quienes dirigían una agencia de investigaciones de Londres, le contestaron su interrogante: "El urogallo rojo recorre de 58 a 63 millas por hora, mientras que el chorlito recorre entre 50 y 55". Muchas preguntas por el estilo debían estar sin respuesta, por lo que contrataron a un grupo de investigadores para realizar una recopilación de récords mundiales. Terminaron su labor el 27 de agosto de 1955, cuando apareció la primera edición del libro, de 198 páginas, que desde entonces no ha dejado de ser uno de los más codiciados cada año, superando los 100 millones de ejemplares en ventas.

En cinco décadas es mucho lo que ha cambiado el mundo y mucho lo que ha registrado esta obra: por primera vez el hombre pisó la Luna, se realizó el primer trasplante de corazón, nació el primer bebé probeta y una oveja fue clonada. Pero también ha habido espacio para reseñar hazañas que le importan únicamente a quien las hace y al libro. Por ejemplo, la de Danny Capps, la persona que más lejos ha escupido un grillo muerto (9,17 metros), o la de Ernest Hausen, quien tiene el mérito histórico de haber desplumado completamente un pollo en sólo 4,4 segundos. Pero no por absurdas dejan de hacer parte de este atractivo mundo de lo inimaginable.

Uno de los personajes que más ha llamado la atención de estas recopilaciones ha sido Robert Pershing Wadlow, quien a pesar de haber muerto en 1940 aún ostenta el título de ser el hombre más alto que haya existido, de acuerdo con la historia médica. Como una gracia del destino nació en Alton, Illinois. Medía 2,72 metros. El crecimiento anormal de este gigante fue el resultado de una glándula pituitaria hiperactiva, por lo que no dejó de crecer durante sus 22 años de vida. Sus zapatos medían 47 centímetros y sus manos, 32,4 desde la muñeca hasta la punta del dedo medio. Actualmente el hombre vivo más alto es Radhouane Charbib, un tunecino de 2,35 metros. Tal vez ya le presentaron a la norteamericana Sandy Allen, quien en 1974 en una carta a los Guinness World Records escribió: "Me gustaría conocer a alguien que tuviera una estatura aproximada a la mía". Es la mujer viva más alta, con 2,31 metros. En contraposición, el hombre más pequeño que ha existido es Gul Mohammad, de Delhi, India, con una estatura de 57 centímetros.

Y si de cuerpos asombrosos se trata, el rey de los pesos pesados de todos los tiempos fue Jon Brower Minnoch, de la isla Bainbridge, en el estado de Washington, quien alcanzó un peso de 635 kilogramos. En 1978, debido a la saturación de líquidos, fallas cardíacas y respiratorias fueron necesarios 12 bomberos y una camilla improvisada para trasladarlo al hospital, donde fue recostado sobre dos camas unidas. Gracias a una estricta dieta, en 16 meses perdió 419 kilos, por lo que además tiene el récord de ser el hombre que más ha bajado de peso en menor tiempo. Sin embargo, luego ganó 91 kilos y a su muerte en 1983, a los 42 años, pesaba 363 kilogramos.

Una apariencia física excepcional como la de los hermanos Ramos Gómez, de México, también es motivo de un récord. Son las personas más peludas del mundo pues debido a una enfermedad genética llamada hypertrichosis tienen 98 por ciento de su cuerpo cubierto de pelo. Aunque les ofrecieron trabajar en la serie Archivos X, ellos prefirieron seguir siendo los acróbatas estrellas del Circo Nacional de su país.

La medicina también tendría mucho que decir en otras de las marcas impuestas. En 1991 se extrajo intacto del ovario derecho de una mujer de 34 años una masa quística de un metro de diámetro que pesaba 137,6 kilogramos. Cuando la operación finalizó, la paciente salió en una camilla y el tumor, en una contigua. Otra de las rarezas la protagonizó el estadounidense Charles Osborne, quien ha padecido el más largo ataque de hipo del que exista registro médico. Si una tarde con las molestas contracciones es insoportable, es imposible imaginar cómo este hombre pudo sobrevivir 68 años de su vida con hipo, desde 1922 hasta 1990. En un minuto podía tener entre 20 y 40 hipos. A pesar de su problema, Osborne se las arregló para tener una vida normal: se casó dos veces y tuvo ocho hijos. En cambio no le fue tan bien sin su enfermedad pues murió un año después de que dejó de tener hipo.

Durante estas cinco décadas las proezas han sido el plato fuerte del libro de los Guinness Records. Desde que en 1953 Hillary y Tensing conquistaron la cima del Everest (a 8.848 metros de altura), el hombre que más rápido ha realizado el ascenso desde el campamento base a 5.300 metros hasta la cumbre es el sherpa Lakpa Gelu, quien en 2003 lo hizo en 10 horas y 56 minutos. Ese mismo año el danés Jess Bonde se convirtió en la persona que ha armado el cubo de Rubik en menor tiempo: 16,53 segundos. Si de velocidad se trata, oficialmente el hombre más rápido del mundo es el atleta norteamericano Tim Montgomery, quien en 2002 impuso un récord al correr los 100 metros planos en 9,78 segundos.

En cuanto a fuerza, el inglés John Evans es el hombre que más peso ha soportado en su cabeza. Sostuvo un automóvil Mini Cooper, de 159,6 kilogramos, y posteriormente 96 cajas de leche y 101 ladrillos de 188,7 kilogramos. El récord del mayor peso arrastrado con los dientes lo tiene el belga Walter Arfeuille, quien rodó las 223,8 toneladas de los ocho vagones de un tren a lo largo de 3,2 metros de la carrilera.

Hay otras marcas que pocos estarían dispuestos a disputar. Una de estas es la de ser la madre más prolífica. Entre 1725 y 1765 una mujer rusa dio a luz a 69 hijos. En un total de 27 embarazos tuvo 16 pares de mellizos, siete veces trillizos y en cuatro oportunidades cuatrillizos.

En la infinidad de hazañas figura el nombre del colombiano Javier Zapata, el deportista paisa que más escaleras ha subido en bicicleta sin apoyar los pies. Primero fueron 761 escaleras del edificio Coltejer de Medellín, luego 943 de la Torre Colpatria en Bogotá y en 2001 los 1.200 escalones de la torre Parque Central de Caracas en una hora y cinco minutos. Pero como su reto es superarse a sí mismo, el año pasado subió 1.318 escalones del edificio Torre Mayor de México, considerado el más alto de Latinoamérica. Además de Zapata, Colombia también figura en los anales de los Guinness en otras dos categorías: el edificio reubicado más pesado, el Cudecom de Bogotá, de ocho pisos y 7.700 toneladas, que fue trasladado intacto 28,95 metros en 1974 por la firma Antonio Páez Restrepo y Compañía para darle paso a la ampliación de la calle 19 a la altura de la avenida Caracas. El otro récord es de la naturaleza pues en el occidente colombiano habita una especie de rana llamada Phyllobates terribilis, la más venenosa del mundo pues su piel secreta una de las sustancias más mortíferas conocidas por el hombre. Un récord que los colombianos celebraron como propio, aunque fue realizado por un argentino, es el impuesto por el futbolista Martín Palermo, quien más penales ha fallado en un solo partido. Fueron tres, frente a la Selección Colombia durante un partido por la Copa América de 1999.

Como en el caso del deportista hay quienes han roto marcas sin pretenderlo, como Roy Sullivan, que ostenta el récord de ser la persona a quien más rayos le han caído. Durante su época guardabosques sobrevivió a la furia de siete rayos, aunque perdió la uña del dedo gordo del pie y las cejas y tuvo algunos daños en sus extremidades. No fue la furia de la naturaleza la que acabó con su vida sino su propia decisión a causa de una pena de amor. Existe también la marca de la persona que mayor tiempo ha estado atrapada en un ascensor. Se trata de Kiveli Papajohn, una anciana de Chipre que quedó encerrada seis días en un viejo elevador, desde el 28 de diciembre de 1987 hasta el 2 de enero de 1988. Para su fortuna acababa de comprar unos cuantos tomates.

El amor también otorga récords. Según el libro el mayor noviazgo duró 67 años, tiempo suficiente para que Octavio Guillan y Adriana Martínez decidieran casarse en 1969, cuando tenían 82 años. Con ocho matrimonios a cuestas, la actriz Elizabeth Taylor no tiene nada que hacer al lado de la norteamericana Linda Essex, quien se ha casado 23 veces. Ella encontró su media naranja perfecta en Glynn Scotty Wolfe, quien con 29 esposas ha sido el hombre con mayor número de matrimonios. Ambos se casaron en 1996. Pero el premio a los más apasionados se lo llevan Louisa Almedovar y su novio Rich Langley, quienes se han dado el beso más largo sin interrupción: 30 horas, 59 minutos y 27 segundos.

La lista es inagotable y cualquier idea puede dar origen a una nueva marca. De eso puede dar fe el jamaiquino Ashrita Furman, conocido como Mr. World Record, pues actualmente es el que más récords oficiales tiene: son 20 que van desde empujar una naranja con la nariz a mayor distancia en menor tiempo, hasta balancear 75 vasos de cerveza en la barbilla. Aunque la mayor parte parezcan retos insignificantes, todos ellos son la prueba de que los límites no existen.

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www.guinnessworldrecords.com



 

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