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| 10/22/2011 12:00:00 AM

Víctimas en alta mar

Los esposos Chandler, las personas que por más tiempo han estado en poder de piratas, decidieron contar la historia de sus 388 días de cautiverio, en el libro 'Hostage'.

A Paul y Rachel Chandler siempre les apasionó navegar. Por eso, cuando se jubilaron, en 2007, reunieron sus ahorros, compraron un velero, al que bautizaron Lynn Rival, y zarparon sin rumbo fijo. Atravesaron el mar Adriático y el mar Rojo, bordearon las costas de Egipto, India, Sudán, Omán y Eritrea y vivieron con las provisiones mínimas que adquirían en los puertos y con los peces que Paul hábilmente atrapaba. Tres años después, su deseo de visitar Tanzania los llevó a las islas Seychelles, en Somalia.

Como buenos navegantes,? los Chandler sabían que en el Cuerno de África podían toparse con piratas, pero Paul, un ingeniero de 61 años, convenció a su esposa, de 56, de que el viaje era seguro. "De los miles de personas que cada año cruzan el océano Índico, apenas el 0,1 por ciento es víctima de sus ataques", le explicó a su mujer. Sin embargo, ese 23 de octubre de 2009 la estadística no jugó a su favor.

Esa madrugada, Rachel cumplía con el turno de guardia mientras Paul dormía debajo de la cubierta. El viento no soplaba, así que, a eso de las dos de la mañana, ella encendió el motor y alzó las velas. Tal vez por el ruido no escuchó las dos lanchas que se aproximaban. Media hora más tarde, ocho piratas somalíes armados con rifles y lanzagranadas abordaron su embarcación y la encañonaron. Ella no tuvo tiempo de reaccionar. "¡No tenemos armas!", gritó. Al escucharla, Paul se despertó y de inmediato pensó: "Son piratas".

Aquel sería el comienzo de un cautiverio de 388 días, el más largo que se conoce entre las víctimas de los piratas en África. Los delincuentes saquearon el velero, acabaron con todas las provisiones y el agua potable y se robaron todas las pertenencias de la pareja. Incluso se ducharon, desocuparon el clóset de los Chandler y desfilaron una a una sus prendas. Pero lo peor estaba por llegar. "De piratas pasaron a secuestradores cuando se dieron cuenta de que éramos británicos", contó Paul a The New York Times.

Los bandidos tomaron el control de la embarcación y, escoltados por un buque que también había sido secuestrado, los llevaron hasta una playa desolada. Allí, dos camionetas los estaban esperando para trasladarlos al campamento donde permanecieron retenidos por más de un año. Buggas, el líder de la banda, constantemente los amenazaba con asesinarlos o entregarlos al grupo islamista Al Qaeda si no pagaban 7 millones de dólares por su rescate. Les repetía: "El gobierno británico pagará mucho dinero, no habrá problemas. No hay dinero, ustedes muertos".

La cuestión era que los Chandler no tenían ese dinero. Habían gastado 75.000 dólares para comprar y adecuar el velero, tenían un pequeño apartamento en Londres avaluado en 250.000 dólares y algunos ahorros que en total sumaban 500.000 dólares. El gobierno británico se negó desde un principio a pagar por su liberación. Los días transcurrían y las posibilidades de una fuga eran cada vez más lejanas.

Al ver que el dinero no llegaba, los piratas decidieron separar a la pareja. Rachel se aferró a su marido y se negaba a soltarlo, pero un golpe en la mandíbula la hizo cambiar de parecer. "No queríamos morir solos -recuerda-. Aunque estábamos a pocos metros de distancia, no podíamos siquiera vernos. Me sentía tan sola que llegué a pensar en cortarme las muñecas con una cuchilla que había escondido".

Cuando las negociaciones se restablecieron, Buggas accedió a que los Chandler se reunieran. Rachel quedó impactada al ver a su marido: "Pensé: 'Dios mío, parece tan viejo y frágil'. Pero entonces sonrió y me di cuenta de que era el Paul de siempre". A mediados de junio, la liberación parecía un hecho. Los secuestradores y la familia de los Chandler habían llegado a un acuerdo por 440.000 dólares.

Una avioneta lanzó el dinero en el lugar acordado, pero algo falló y los piratas no cumplieron su parte. Fue necesario un segundo pago que, según varias versiones, provino del gobierno local y de donaciones de los miembros de la comunidad somalí residente en el Reino Unido.

El 13 de noviembre de 2010, más de un año después de su secuestro, Buggas le dijo a Rachel.: "You go London tomorrow". Y así fue. Hoy los Chandler se encuentran promocionando su libro, Hostage, que sale a la luz casi un año después de que terminó su cautiverio. La pareja piensa invertir las ganancias en reparar su antiguo velero, que fue recuperado por la Armada británica. Su nuevo destino: las islas del Caribe. Al fin de cuentas, como ellos aseguran, apenas pasaron el 2 por ciento de su vida en Somalia y aún les queda mucho por navegar.
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